
Sr. López
Para tía Licha, de las toluqueñas, que tío Mario la hubiera abandonado, era algo inconfesable, inaceptable, como una mancha, y aunque todo Toluca lo sabía, ella siempre daba alguna explicación sobre su ausencia en celebraciones de año nuevo y navidades, bodas y hasta comidas familiares de domingo. “Anda de viaje”, “tuvo una urgencia de trabajo”,“está en cama”, “se puso muy mal su mamá”. Nadie le preguntaba ya por el ausente, pero ella siempre daba la reglamentaria excusa, hasta la vez que tía Victoria no la dejó: -Cállate, Licha, yo sí sé por qué no vino Mario -y después de una larga y malintencionada pausa, soltó-, murió el año pasado -risas contenidas.
Por si no se acuerda usted, este gobierno, el actual, el de doña Sheinbaum, empezó el 1 de octubre de 2024, hace casi exactamente, año y medio. Y como todo se nos olvida, acomoda recordar que su antecesor, el señor de los abrazos, asumió el cargo de presidente de la república (es un decir), el 1 de diciembre de 2018. Está corriendo el octavo año desde que La Patria, disfruta las emociones de la transformación nacional. ¡Yupi, yupi!
Durante el gobierno del visitante frecuente a Badiraguato, se escamoteó la información sobre los tenochcas desaparecidos. La versión de varias organizaciones civiles, sin fundamento duro, sin datos verificables, era que en ese sexenio, estaban batiéndose todos los récords de desapariciones.
El entonces Pejecutivo con su habitual falta de rigor intelectual, interpretó siempre los reclamos por las desapariciones como si se afirmara que su gobierno desaparecía gente. Nunca se dijo eso porque no era ni es cierto, es la delincuencia organizada la que desaparece gente en México.
Igual, quien en mala hora salió de Macuspana, hizo cuanto pudo para reducir su número y en junio de 2023, informó que se ponía en marcha un nuevo censo, la ‘Estrategia Nacional de Búsqueda Generalizada’, consistente en la búsqueda, “casa por casa”.
Dos meses después del presidencial anuncio, en agosto del 2023, la titular de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), Karla Quintana, responsable del nuevo censo, renunció.
Pocos días después de esa renuncia, la prensa extranjera (The Washington Post), informó que funcionarios de México, señalaron que la señora tiró el arpa porque se negó a alterar las cifras de desaparecidos y que por su lado, “un diplomático europeo”, señaló: “Temía que la hicieran modificar los datos”.
Pudieron ser versiones y simples dichos, pero La Jornada, el 7 de noviembre de ese 2023, publicó que doña Karla, renunció porque tenía “diferencias sustantivas tanto de forma como por el objetivo” de la estrategia esa, y agregó la siguiente declaración de ella misma:
“Es clara la intención de este censo que es el reducir los reportes de desaparición, principalmente en este sexenio (el del Pejecutivo, no se distraiga)”.
Como era de esperarse y anticipó doña Karla, el resultado de ese censo en diciembre del mismo 2023, fue que aparecieron(“cambiaron de estatus”), 16,681 de los desaparecidos. Lo triste fue que las familias de los miles que ya registraron como aparecidos, dijeron que no habían aparecido… es que la gente, viera usted, no tienen llenadera: les está diciendo el mero Presidente de la república que su desaparecido ya apareció y necios que no… que querían verlo, le digo, no tienen llenadera.
Se acabó el viacrucis de ese gobierno para las familias de los desaparecidos y en enero de este año, doña Sheinbaum anunció que ahora sí se iba a hacer bien la cuenta y se iba a informar. Bueno, el viernes informó… a su estilo, revolcando la gata.
Del total de desaparecidos, ya apareció el 66%… desde el año 1952. ¡Válganos, Dios! Bueno, pasa.
De los 132,534 que el gobierno acepta que están desaparecidos, resulta que solo faltan por aparecer 43,128que son casos con datos completos y “búsqueda activa”, de los demás hay datos incompletos y ni modo de andar buscándolos, y hay otros de los que hubo “indicios de vida posterior”. Pero (PERO), solamente hay carpeta de investigación formal de 3,869… o sea, la “búsqueda activa” no incluye investigación formal.
De veras que son ganas de enredar al respetable. En la madeja de datos que proporcionó la dama del bastón de caramelo, se consigna que fueron localizadas 5,269personas. Lo demás es música de viento. De 132,534desaparecidos han aparecido 5,269. Punto redondo.
Nadie dice que sean desapariciones forzadas, causadas por el gobierno, pero el Comité contra la Desaparición Forzada dela ONU sí dice que tenemos una grave crisis de desapariciones y por primera vez en su historia, el 4 de abril del año pasado, activó su artículo 34, para presionar al Estado mexicano para que “tome medidas efectivas, visibilizar la crisis y buscar rendición de cuentas internacional”. Nunca se había activado eso para ningún otro país. Y la ONU tampoco dice que nuestro gobierno ande desapareciendo gente.
Lo que a estos cuatroteros interesa, es mantener la mascarada que es su gobierno, y saben muy bien que desde que arribaron en mala hora al poder, las desapariciones de personas se han disparado, según organizaciones civiles, un 56% pero no hay manera de saberlo a ciencia cierta: no hay información fiable. Y por cierto: en lo que va del gobierno de la señora del segundo piso, hay un incremento del 27%, respecto de las cifras que aceptó el Pejestorio… vaya usted a saber qué es cierto en este mar de engaños.
Número de homicidios a la baja con reclasificación de homicidios y el incremento de desaparecidos… algo anda mal. Y no se le vaya a olvidar que hay 72,100 cadáveres abandonados en servicios médicos forenses, morgues improvisadas y fosas comunes.
Sí, algo anda muy mal y nadie abrigue esperanza en que corrija el gobierno federal actual. Cuando se miente tanto, si se dice la verdad, se derrumba todo.
Sin dramatizar, está a la vista que este gobierno puede alardear del “humanismo mexicano”, solamente porque tiene la conciencia cauterizada.


