
Sr. López
Viejo y muy rico, tío Erasmo se retiró. Tenía un solo hijo, Erasmo Chico, que quedó al frente de su negocio (La Covadonga, una enorme tlapalería que era una mina de oro). Se fue con su esposa, tía Concha (de las toluqueñas), a pasar un año en su amado pueblo asturiano, Llanes.
A los quince días, recibió un telegrama de su contador de toda la vida: Erasmo Chico había ordenado que tuercas, clavos y tornillos, no se vendieran por kilo sino por pieza, y el alambre por metro. Contestó con otro telegrama: “Erasmo fuera negocio. Regreso”. Llegó y en una sentada en el Centro Asturiano, vendió la Covadonga. Se supo y el abuelo Armando dijo: -Hizo bien, ese tonto hubiera perdido todo -pues sí.
Hay varias maneras de evaluar funcionarios (por favor no diga “funcionario público”, funcionario es el que desempeña un empleo público). Por supuesto su eficacia, su productividad y también sus virtudes (por ejemplo que no sea ladrón, briago, vicioso, pervertidoni patán, digo, si no es mucho pedir).
Sin embargo hay algo que permite dudar sobre la idoneidad de un funcionario: que no distinga lo nimio de lo importante; que preste atención a cosas menores; que atienda cuestiones delegadas a la responsabilidad de áreas subordinadas; que intervenga en asuntos laborales que corresponden a otros tramos de mando.
No hace falta un doctorado en administración pública para saber que la distancia entre quien ocupa la presidencia de la república y un director general de su gabinete, es astronómica. La titular del Poder Ejecutivoen México, tiene bajo su personal responsabilidad una abrumadora cantidad de cargos y materias de la mayor importancia.
Vale la pena enumerar lo que debe atender directamente, la Presidenta Sheinbaum (si se aburre sáltese los tres párrafos que siguen):
Gabinete Legal, 21 secretarías, entre otras: Gobernación; Relaciones Exteriores; Agricultura; Función Pública; Infraestructura, Comunicaciones y Transportes; Salud; Trabajo; Seguridad (y Gabinete de Seguridad), Defensa Nacional; Marina Armada; Educación Pública; Cultura; Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación; de las Mujeres; Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones.
Gabinete Ampliado: Comisión Federal de Electricidad; CFE Internet para Todos; Procuraduría Federal del Consumidor; Procuraduría Federal de Protección al Ambiente; IMSS-Bienestar; Segalmex/Diconsa; Procuraduría Agraria; Autoridad Educativa Federal de la CdMx… y el ¡SAT!
Oficina de la Presidencia y Coordinaciones: Asuntos Intergubernamentales y Participación Social; Coordinación de Asesores; Consejería Jurídica;Política y Gobierno; Programas Territoriales; Proyectos Estratégicos; de Agricultura; más su Secretaria Particular y su Secretaría Técnica.
Aparte de toda esa inmensidad de responsabilidades, debe tomarse muy en cuenta que la Presidencia de la república, atiende y se coordina con los 31 gobernadores estatales y la Jefatura de Gobierno de la capital nacional; también ocupa su atención el problemita de Pemex, y no puede evitar dedicarle tiempo a organismos empresariales y sindicales… ¡ah! y al Trump.
Los secretarios del gabinete legal, delegan en subsecretarios (por ahí de 70), que a su vez delegan en sus directores generales (no menos de 200).
El tipo de cuyo nombre no hay que acordarse, que estaba en la Dirección General de Materiales Educativos dependiente de la Subsecretaría de Educación Básica, de la Secretaría de Educación Pública, fue despedido y se largó días después, cuando le vino en gana, con sus condiciones ydándose el gusto de que Mario Delgado, el mero secretario de Educación Pública, explicara a la prensa el motivo y que el destituido no aceptó lo que le ofrecieron a cambio de que se largara.
Lo inconcebible e incomprensible, de echarse a correr pegando de gritos con los pelos parados, fue ver a la Presidenta de la república, explicando ella, personalmente, el despido de un director general, que junto a su carácter de titular del Poder Ejecutivo Federal, es una minúscula excrecencia, una verruga en el cuarto trasero de un elefante… menos.
Ese sainete no aumentó la importancia de ese Director General, no, disminuyó al Secretario de Educación Pública y a la mismísima Presidenta de la repúblicaque, encima, lo cubrió de elogios. Ahora sabemos de qué tamaño son. Ahora sabemos en manos de quiénestá la educación del país y el país.
Nunca falta el bien intencionado que piense: bueno, pero ni modo que la Presidenta no hubiera respondido a los reporteros que le preguntaron sobre eso en su mañanera. ¡Dioses!… claro que doña Sheinbaum tenía que responder, por ejemplo: -Eso es responsabilidad de una subsecretaría; o: -Hablemos de asuntos de interés nacional. Y ya a la desesperada: -No sé, voy a pedir informes -como tantas veces responde cuando no quiere responder.
Mientras toda esa comedia de pastelazos, las madres buscadoras ya en el segundo año de gobierno de doña Sheinbaum, piden, ruegan (¡qué no hace una madre!), que las reciba… pero no, no las recibe, solicitan que las atienda y las manda a Gobernación (lo mismo hizo siendo Jefa de Gobierno de la CdMx, no se le olvide). Esas madres con hijos desaparecidos, esas madres partidas a trozos de tanto sufrimiento, no merecen los cinco minutos que le han pedido.
Obviamente la señora no es tonta (y esperemos que tampoco, mala), evade a las madres buscadoras porque sabe que no tiene respuestas, las respuestas que esperan, las que merecen, las que sabe que no puede dar, ni podrá.
Eso sí, del tipo que no soltaba el cargo en Educación,ella personalmente justificó ese despido, lo explicó, aclaró que ese gañán simulador marxista, podía seguir formando parte de su gobierno, que le ofreció un consulado, que él no lo aceptó… si tantos trapitos calientes para deshacerse de un funcionario menor, será que no era tan menor, será que es cierto el apoyo a ese barbaján de la esposa del Pejestorio… y ahí tuerce la puerca el rabo. Con Palenque hemos topado.


