
”La igualdad de género ha de ser una realidad vivida”
Michel Bachelet
Manuel Ruiseñor Liévano
En un escenario internacional marcado por sacudidas bélicas y reformas como las que en nuestro país apuntan al cambio de régimen político electoral, resulta indispensable reflexionar respecto de las condiciones actuales de la mujer en México y en Chiapas.
Es imprescindible hablar sobre la pertinaz desigualdad entre las mujeres y los hombres, acorde con un corte de caja de esa terrible situación camino al venidero 8 de marzo (8M), Día Internacional de la Mujer, establecido por la asediada Organización de las Naciones Unidas (ONU).
A este respecto, destaca el reporte del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), titulado “100 años de datos sobre la desigualdad”, así como el magnífico ensayo de la titular del prestigiado organismo de investigación en política pública, Valeria Moy, “Algunos avances entre un mar de rezagos”.
Documentos de los cuales hemos tomado prestados tanto datos duros como algunas reflexiones, para contribuir al dibujo de la situación actual de la mujer y, de manera más precisa, conocer el nivel de la desigualdad. Y es que, camino a esa fecha crucial del 8M, la realidad en que viven cerca de 70 millones de mujeres en la nación, es difícil de percibir sin información que las visibilice.
ÁMBITO DE LA ECONOMÍA
Como apunta la titular del IMCO, es el Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés), con su Índice Global de Brecha de Género, el instrumento más utilizado por investigadores y comunicadores, en el cual México ocupa el lugar 23 de 148 economías, cerca de países como Chile y mejor posicionado que Canadá y Francia , naciones respecto de las cuales uno pensaría que son más equitativas.
No obstante, nos advierte el equipo del IMCO, hay que irse con mucho cuidado y desmenuzar los componentes de la medicación. En este caso, los cuatro subíndices de que se compone: Salud y Supervivencia, Nivel Educativo, Participación y Oportunidades Económicas y Empoderamiento Político, donde la mayoría de los países analizados, como el nuestro, habrían alcanzado ya la paridad; sin embargo, no es así.
Una vez precisado lo anterior, vamos a las cifras en Economía:
—México se ubica en el lugar 113 de los 148 países considerados. Cerca de Corea del Sur y El Salvador, pero muy por debajo de Honduras y Guatemala.—México ocupa el lugar 121 en cuanto a participación de las mujeres en el mercado laboral; el 123 en igualdad salarial; el 50 en participación de mujeres en puestos gerenciales o de alta dirección.
Por su parte, la brecha salarial de género se mantiene casi intacta desde hace una década: 14 % en 2025 frente a 15 % en 2012, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI.
ÁMBITO DE LA POLÍTICA
En la última década, el progreso mexicano en este índice en materia de equidad de género se explica, sobre todo, por el aumento en la participación política de las mujeres. Entre 2024 y 2025, únicamente en un año, México avanzó diez posiciones en el ranking global, impulsado por la llegada de la primera mujer a la Presidencia de la República, Claudia Sheinbaum.
Sin duda, un hecho que tuvo un impacto directo y fortísimo en el subíndice de Empoderamiento Político, un rubro en el que pocos países logran avances abruptos, precisamente porque el acceso de las mujeres a la jefatura del Ejecutivo sigue siendo la excepción a nivel mundial.
Aunado a lo anterior, en el país las cuotas han sido una acción afirmativa que ha proyectado la representación de mujeres en el sector público con orígenes en las candidaturas del Congreso desde inicios del 2000 y evolucionando hasta la reforma “Paridad en Todo” en 2019.
Ésta última, una reforma que estableció que la mitad de los cargos deben ser para mujeres en los tres poderes del Estado, en los tres órdenes de gobierno, en los organismos autónomos, en las candidaturas de los partidos políticos a cargos de elección popular, así como en la elección de representantes en los municipios con población indígena.
De modo tal que las cuotas han servido para lograr avances, pero no han permeado hacia otros niveles del servicio público. Además, está el llamado de atención de que pesar de servir como acción afirmativa, debe tenerse cuidado con el uso político-electoral que se le dé.
¿QUÉ PASA EN CHIAPAS?
Para nadie es un secreto que, a pesar de los avances, la situación actual de la mujer en Chiapas está marcada por una paradoja: persisten altos índices de pobreza y violencia de género, y además existe una lucha constante y creciente por la participación política y el empoderamiento, especialmente en comunidades indígenas.
En cuanto a Violencia de Género y Seguridad, ha habido un repunte de Feminicidios, tal y como se ha consignado en las planas digitales de Alfaro Noticias. En 2025 y principios de 2026, se reportó una situación crítica con respecto a la violencia hacia las mujeres. Informes de diversas organizaciones señalaron un aumento en los feminicidios en el primer semestre de 2025 en comparación con el año anterior.
A comienzos de 2026, colectivos feministas alertaron sobre una preocupante persistencia de estos casos y marcaron como zonas de mayor riesgo a los municipios de Tuxtla Gutiérrez, Tapachula y San Cristóbal de Las Casas.
Acorde con datos del INEGI, el tema de Violencia Sexual y Familiar permite señalar que miles de mujeres en el estado han sufrido diversas formas de violencia, siendo la psicológica y sexual de las más reportadas.
Por lo que se refiere a la Situación Económica y Pobreza, Chiapas mantiene una de las tasas más altas en México, lo cual afecta desproporcionadamente a las mujeres. Hacia finales de 2025, se tenía que el 59.8% de la población se encontraba en situación de pobreza laboral, aunque se registró una ligera disminución respecto al inicio del año.
A MANERA DE COLOFÓN
Es menester subrayar que todo lo reportado en estas líneas, ocurre — como lo señalamos al inicio de este artículo— en un contexto de violencia generalizada. Nada más veamos estas otros indicadores:
—En 2024, doce millones de mujeres fueron víctimas de algún delito; en casi seis millones de casos hubo daño emocional o psicológico, según datos de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública. Datos que deben interpretarse con cautela, toda vez que tiende a existir un subreporte en las cifras.
—La incidencia de delitos sexuales es cuatro veces mayor para las mujeres que para los hombres. El 79 % de las mujeres se siente insegura, y una de cada cuatro ha dejado de usar transporte público por miedo. Adviértase aquí que las mujeres son las principales usuarias del transporte público en México, por lo cual la inseguridad limita sus oportunidades económicas y educativas.
Si bien es cierto que México ha avanzado en cuanto a representación política femenina de manera apreciable, mientras la igualdad económica siga siendo una promesa incumplida, todos esos avances serán parciales.
Y es que el desafío no es menor, dado a que cerrar las brechas implica repensar, entre otros aspectos, el sistema de cuidados, el mercado laboral, la educación y la seguridad.
Lo que abundan son los datos contundentes como los señalados en este espacio. Sin embargo, en este país y en esta entidad federativa, lo que ha faltado es voluntad política y en menor grado participación ciudadana, a efecto de superar con efectividad las reglas del juego de la desigualdad entre mujeres y hombres. ¿O no?


