
Sr. López
Tía Victoria, esa que en vida tuvo más colchones que la cadena Sheraton, era derecha y hablaba derecho. Una vez otra tía, Queta, en una sobremesa de domingo contó un chisme de otra señora que todas conocían y brincó tía Victoria: -Queta, ni tú ni yo, siendo las güilas que somos, estamos para andar contando nada de nadie -enmudeció el palenque; cambio súbito de plática; ausencia inmediata de tía Queta. Era cierto.
Si usted ha tenido la amabilidad de leer más de dos cuartillas de su texto servidor, no necesita ser advertido sobre la absoluta indiferencia que le merece el tal Cuauhtémoc Blanco, exfutbolista al que jamás vio jugar (será por eso), y político peor que rascuache que gracias al voto razonado de la chusma, llegó a gobernar el estado de Morelos, para vergüenza de esa entidad y altivez de Tepito, su barrio. En resumen, al del tecleado le parece más interesante contemplar el grácil paso de un caracol de jardín que la vida entera del señor Blanco.
Lo anterior no tiene nada que ver con la reverenda tropelía de que es objeto por la acusación de haber cometido abuso sexual contra una media hermana de él, quien afirma la intentó violar o algo así. No se me alebreste, lea tantito más.
Si es culpable o no, es algo que ni usted ni este menda sabemos. El asunto corresponde al Ministerio Público, a la Fiscalía, a la acusadora y al acusado. Los demás no tenemos arte ni parte en ello. Pero hemos de aceptar que siendo o no culpable, ya quedó en la picota de la opinión publicada.
Aun si las autoridades del fuero común, después realizaran una averiguación digna de premio Nobel yproclamaran que el tal Blanco es inocente, ya nada le quita la mancha, nada. Y esa es la injusticia.
Ahora que si es culpable y a falta del añorado garrote vil o la caritativa quema (vivo) en la hoguera, hemos de conformarnos con la fama de tipo vil que cargara el resto de su vida… lo malo es que eso llevará a cuestas aun si es inocente.
Ayer, la honorable Cámara de Diputados (no se ría), declaró improcedente quitarle el fuero, porque es diputado federal (no se indigne, el Noroñas es senador y ni goles metió).
En la discusión de los honorables legisladores (que no se ría), peor quedó el tal Blanco y se insistió mucho, tal vez demasiado, en que no se deje de lado a la víctima (sin saber si hay víctima, eso lo diría un Juez, lo que hay es parte acusadora), y en que por ser mujer la denunciante, se le debe creer. ¡Vaya!
Dejemos de lado lo del fuero del señor que jugaba pelota, que no es absurdo, porque el fuero es para evitar los abusos del poder, pues sin él a cualquier legislador incómodo lo podrían acusar de ser el autor intelectual del asesinato de don Panchito Madero y tenerlo enchiquerado los largos años que suelen tomar las causas penales en esta nuestra risueña patria. Por eso hay fuero, porque hay barbaridades y chicanadas del poder. Ya dentro de algunos siglos podrá quitarse.
Lo que importa es eso de que en las denuncias de abusos sexuales cuando las hacen mujeres, ante la prensa cuando menos, la presunción de inocencia se esfuma.
Está requetebien que los encargados de la procuración de justicia y los de impartirla, usen criterios de género al tratar asuntos en que al menos en apariencia, una mujer está en desventaja al denunciar un hecho que la agravia (y no todo son de orden sexual, que también las matan y desaparecen).
Lo que no parece del todo correcto es que se puedan publicar y papalotear en prensa y redes, estos asuntos con la fórmula simplona de anotar “probable responsable”. Y menos correcto es que el acusar en falso no esté penado; en el artículo 248 bis del Código Penal Federal, se castiga simular pruebas materiales, el simple dicho, no… va siendo hora.
Como resulta enojoso para su texto servidor referirse al señor que jugaba pelota, recordemos lo de Placido Domingo, quien sufrió un terremoto en su carrera profesional por casi 20 acusaciones de abuso sexual anónimas, todas menos una (¿dos?), y ninguna por violación o algo así, sino insinuaciones, insistencia en llevarlas a la cama y “un tocamiento”… pero el señor (él sí), nunca fue juzgado ni declarado culpable. Nunca. Y le mancharon para siempre su biografía. ¿Presunción de inocencia?… ¡sí, Chucha!
Otro caso, en la Argentina: una jovencilla de 14 años, Jazmín Carro, denunció que su padre la manoseaba en sus partes íntimas. Le ahorro detalles, el papá está condenado a 15 años de prisión. Tres años después,la hija declaró que había mentido y porqué (un pleito con su papá). Ella y su mamá han movido cielo mar y tierra, pero el señor sigue preso.
Ser considerado inocente hasta que un juez resuelva lo contrario, tiene sus bemoles y se presta a abusos, pero lo contrario es una aberración. No es una vacilada de estos tiempos, ya lo mencionaba Ulpiano por ahí del siglo II, ese al que debemos la definición de que la justicia es la continua y perpetua voluntad de dar a cada uno lo que le corresponde (¡esos romanos!). Y después, cuando la Revolución Francesa, quedó escrito en el artículo 9 de la Declaración de los derechos del hombre y el ciudadano: “Todo hombre es considerado inocente hasta que ha sido declarado convicto”, en 1789. Peroen México, ¡siempre listos!, se hizo ley… en 2008. Tardoncitos.
Todo a cuento de nuestra prensa que en todas sus presentaciones, cumpliendo con pocas formalidades, hace cera y pabilo de cualquiera. Y no hay solución fácil… claro, la decencia profesional ayudaría.
También viene a cuento por la hilarante facultad de nuestros tribunos para decidir si se quita o no el fuero a uno de sus pares, lo que mejor se haría en una instancia diferente, cosa también difícil; y es casi imposible un arranque de decencia en nuestras cámaras donde no es tan rara la presencia de no muchos pero no pocos bandidos y facinerosos… ¿lo duda, le parece una exageración?… bueno, ayer por segunda ocasión, Morena & Cía. rechazaron formar una comisión que investigue lo del narco-rancho en Teuchitlán… lo dicho: bandidos y facinerosos.