
* Aunque el dictamen fue aprobado por unanimidad, legisladores advirtieron vacíos en días de descanso y en el esquema de horas extras
El Senado de la República aprobó en comisiones la reforma constitucional que reduce de manera gradual la jornada laboral semanal a 40 horas, iniciativa que será discutida y votada por el pleno en los próximos días, en medio de llamados de distintos grupos parlamentarios para que el cambio no se limite a una modificación formal sin impacto real en el descanso de los trabajadores.
El dictamen fue avalado por unanimidad en las comisiones de Puntos Constitucionales, Estudios Legislativos y Trabajo y Previsión Social, y establece la disminución progresiva de la jornada, aunque sin precisar de forma explícita la obligatoriedad de dos días de descanso semanales ni los ajustes inmediatos a la Ley Federal del Trabajo.
En este contexto, el coordinador de Movimiento Ciudadano en el Senado, Clemente Castañeda, señaló que la reforma debe garantizar dos días de descanso y no solo reducir el número de horas trabajadas. Consideró que, de no hacerlo, el cambio sería incompleto y advirtió que su bancada revisará el contenido de la iniciativa para evitar que se presenten modificaciones que no cumplan con el objetivo original de la propuesta.
Legisladores del PAN, PRI y MC coincidieron en que, una vez aprobada la reforma constitucional, el Congreso debe avanzar sin demora en la adecuación de la legislación secundaria, particularmente en lo relativo al régimen de horas extras. Señalaron que el dictamen contempla un aumento de nueve a doce horas extraordinarias permitidas, lo que podría tener implicaciones fiscales para los trabajadores, incluidos posibles cambios en el Impuesto sobre la Renta y en el reparto de utilidades.
Durante la discusión, también se planteó la necesidad de establecer un esquema gradual para las horas extras, similar al previsto para la reducción de la jornada laboral, con el fin de evitar afectaciones económicas, especialmente para quienes perciben salario mínimo.
Desde Morena, se destacó que la reforma representa un cambio relevante al reducir, por primera vez en más de un siglo, la semana laboral establecida en la Constitución. El bloque mayoritario subrayó que la iniciativa busca mejorar las condiciones de descanso y conciliación entre la vida laboral y familiar.
El dictamen aprobado en comisiones únicamente incorporó un ajuste de lenguaje incluyente, al sustituir el término “menores” por “personas menores”, y será sometido a votación del pleno del Senado, donde se prevé que continúe el debate sobre el alcance real de la reducción de la jornada laboral y su implementación en la legislación secundaria.


