Sr. López
El primo Quique no era tonto pero hablaba raro… bueno, mal, no raro. Decía mal las palabras, rejol por reloj, telétono por teléfono, y bicitetla; o los dichos: decía “meterse en varas de once camisas”, “a la mala cara, buen tiempo”, “hierba mala nunca muerde”. En aquellos tiempos no había dislexia, había coscorrones. El primo Quique era un niño muy callado. Ni modo.
El domingo pasado a las 8:32 p. m., la presidenta Sheinbaum puso un tuit (X), en el que usando el plural mayestático, dijo: “Felicitamos al pueblo chileno por una jornada electoral pacífica y democrática. También a José Antonio Kast, próximo presidente de Chile. (…)”.
Se agradece que no haya hecho el papelón de su mentor, el anterior arrimado en Palacio, cuando en 2020 se rehusó a reconocer el triunfo electoral de Joe Biden, aduciendo que iba “a esperar que se terminen de resolver todos los asuntos legales. No queremos ser imprudentes”; eso dijo el entonces Pejecutivo, aunque muy imprudentemente, el año anterior junto con Cuba y Venezuela, reconoció la tercera e ilegítima reelección del impresentable Evo Morales, con Bolivia hirviendo en protestas por el fraude electoral, hasta que el Evo acabó por huir de su país.
Sí, se agradece que doña Sheinbaum haya felicitado al que ganó en Chile, aunque esté como está, a la derecha de la derecha. Santo y bueno.
Y así, revitalizada la fe en nuestra Presidenta, este menda recibió mensaje de un buen amigo, avisándole sobre una extraña declaración -del sábado pasado-, de la señora del segundo piso, debidamente ratificada en el portal del Gobierno de México, y el gozo al pozo, sí lo dijo y no por hacerse la chistosa, lo dijo en serio. Lea:
“Por cierto, en Guanajuato, en una apertura de un Centro LIBRE, dije: Patria se escribe con “A” de Mujeres. Después, se volvió viral en el TikTok y lo dicen mucho las jovencitas./ Dicen: “¿Por qué “A” de Mujer?/ Porque es la patria. A lo mejor debería ser la “matria”, ¿verdad?”
Eso dijo la Presidenta y se le dice Presidenta porque la máxima autoridad en nuestro idioma, el ‘Diccionario de la lengua española’, el de la Academia, así lo consigna para tres acepciones (2, 3 y 7) de la palabra “presidente, ta”. No es concesión a ningún feminismo de ese que naufraga en la letra A, ese feminismo tontón en que ha encallado la Secretaría de la Defensa Nacional que la llama Comandanta Suprema, siendo que comandante es masculino y femenino sin A… pero a doña Sheinbaum le gusta y como le gusta, le dicen así (y que el idioma aguante vara, total).
Bueno, si la señora del bastón de caramelo en serio piensa que “matria” debiera sustituir a “patria”, se sugiere que alguno de sus cercanos que no sea un lingüista de cafetín ni lector asiduo del TV y Novelas, le diga a la doñita que “patria” es palabra femenina. ¡Y retiemble!
“Patria” viene del latín, es el femenino del adjetivo “patrius” (no confundir con “patris”, que es sustantivo, eh). Los romanos la usaban desde por ahí de ocho siglos antes de Cristo, para referirse a la “madre tierra”. No es palabra masculina porque empieza con “p”, ahí le avisan a la señito.
Ahora que si se impone la autoridad de doña Sheinbaum sobre el idioma y 29 siglos de uso, habría que tomar precauciones, porque don Miguel Hidalgo dejará de ser el padre de la patria y se le deberá decir por decreto, “madre de la matria”. Y aunque don Miguel se retuerza en la Columna de la Independencia -si fuera cierto que ahí reposan sus restos-, no importa, ni quien se entere.
No es tan difícil que oigamos a nuestros funcionarios decir “matria” y “matriota” porque patriota es de ese patriarcado que da asco; por la misma feminista razón, “matria potestad”; “matriotismo” (por patriotismo); “commatriota” (por compatriota); “rematriar” (por repatriar); y pero-por-supuesto, “matrimonio” por patrimonio y que arda Troya.
No es cachondeo. Los cuatroteros son de cintura ágil y pronta genuflexión, no dude que por quedar bien con la señora, empiecen a dar la lata con la lengua (el idioma, no sea así).
No tardará alguno en empezar a decir en sus discursos o declaraciones, “naciona”, en vez de nación; Estada mexicana; y váyase haciendo a la idea de que México deje de terminar en esa culposa “o” y se cambie a “Mexica”, que además está más cerca del náhuatl ‘meshica’…. ¡lindo!
Viendo la velocidad con que reforman, tuercen y acomodan leyes, abróchese el cinturón porque si se lo propone algún fiel seguidor de doña Claudia, desesperado por amarrar candidatura en el 27, tendremos “Constituciona Política de las Estadas Unidas Mexicanas”. Y los que se opongan serán los de siempre, esa minoría rapaz (palabras las dos que son femeninas), que para eso y más tienen ellos la mayoría, “haiga sido como haiga sido”. (Ojalá no salga un majadero que le quiera cambiar el apellido materno a la Presidenta, es Pardo, no es Parda).
En esa purga nacional de la “o” y del machismo que de tan malo hasta el idioma domina, el segundo paso lógico será corregir esas palabras que siendo masculinas terminan en “a”, para disfrazarse de femeninas, como planeta, idioma, día, drama, programa, problema, dogma y todas las otras, todas palabras masculinas embozadas con “a” con las peores intenciones, qué duda cabe. Y no piense ningún listillo que el problema será lo contrario, las palabras que terminan en “o”, cuando son femeninas, por decir dos: soprano pasará a “soprana”, modelo a “modela”. ¡Ah!, y que a nadie se le olvide que “machista” termina en “a”, y debe decirse “machisto”. Punto.
Las habilidades presidenciales en lingüística, incluidas la lexicología, morfología y etimología, le permiten explicar “Patria se escribe con “A” de Mujeres” (sic), cuando mujeres no tiene ni una “a”… con “a” de mujeres… bueno, igual nos desaparecieron el Poder Judicial con tres letras “a”: me da la gana. Las palabras salen de siglos de uso y riguroso estudio. Pero estos vinieron a trasformar el país, así que “Mexicanas y mexicanos al grito de guerra, la chancla aprestad (…) al sonoro rugir del tacón”.