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¿Advertencia o Sorna? / Polígrafo Político

¿Advertencia o Sorna? / Polígrafo Político
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Darinel Zacarías 

“…Para ellos la generosidad no es más que un lujo que no pueden pagarse  
viven alimentados por la envidia que los habita en forma de costumbre…”
Joaquín Sabina.

La advertencia es irreflexiva en las nuevas alcaldías. Se acabaron “según” los tiempos de excesos y prosperidades. Ya no más funcionarios virreyes. La cuarta transformación, así lo esboza.

Dicen los de la ideología de la transformación y la austeridad republicana que llegaron los tiempos de poner fin a las prácticas arcaicas,  de incrustar en la nómina oficial a toda su parentela.

El nepotismo ya no será el pan de todos los días en estos nuevos ayuntamientos. No habrá cabida para empotrar en las arcas municipales a familiares, quelites, cuncas o esbirros.

Esas autoridades municipales electas que hicieron compromisos o hipotecaron su elección, deberán estar muy vivos, para poder cumplir a sus patrocinadores. Y dos; para saciar sus más bajos e infames instintos de ambición.

Los que se lavan la boca con agua bendita y se secan con el lienzo del Nazareno. Los nuevos “Morenistas” han anunciado que se acabaron los moches. Esa locución que encanta a los munícipes ¡Obra autorizada, obra rasurada!

¿Entonces, ustedes creen que fenecerá eso de obra iniciada es obra rasurada y contrato dado es diezmo (triplicado) cobrado?

Por lo pronto, los nuevos ediles ya lidian con sus testaferros. En su mismo círculo de trabajo ya empezaron las patadas bajo la mesa. La repartición de espacios, es de inicio un dolor de cabeza.

Y es que están los recomendados. Los prestanombres, los que van a garantizar la gobernabilidad, los que fungirán como mascotas de la perrera municipal.

Los que venden las perlas de la virgen, los que en campaña sirvieron como chivos de cristalería y así podemos enumerar la cadena de bellísimas personas que habrán de figurar.

La excusa a su llegada será la misma jaculatoria de siempre ¡No hay dinero! O quizás ¡Recibí un gobierno en quiebra! El chiste es llorar, quejarse. Lamentar y mostrar su lado de conmiseración.

Cada pueblo tiene el gobierno que merece, reza el refrán. Así que cada aldea, sabrá o tendrá un mejor panorama de lo que le espera.

Si hay retorno de los que en el pasado disfrutaron del jibarito presupuestal. ¡O si el hartazgo del que se quejaban, sólo varió! La tarea es fácil, ser concurrentes ciudadanos de quienes arribaran a las alcaldías. Observadores pues. Y de allí, sacar sus especulaciones.

Por lo pronto, previo al 30 de septiembre ¡Todo está, consumado!

Ojalá eso de la austeridad republicana no sea arranque de caballo viejo. Porque los nuevos inquilinos del Congreso, sólo han dado muestras de jarabe de pico. Si no, chequen lo de; Las edecanes, los salarios y hoy, el revés a la comisión para averiguar a la venerabilísima Chayo Robles.

PD: En Tapachula, el edil Neftalí del Toro promueve a la voz de ya, el programa ¡Cuentas claras, amistades largas! Que va permitir una entrega y recepción en completo orden y transparencia. Que no el día de mañana el nuevo inquilino ande de Yolanda Magdalena o se queje de ser la Bartola y ese estribillo de ¡Ahí te dejo esos dos pesos! Bien por el Toro.
¿Quién dijo que tengo sed?Z

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