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A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor

A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor
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ES DE SABIOS RECTIFICAR
Sobre el combate al narcotráfico, en septiembre pasado, el expresidente Ernesto Zedillo declaró: “Lo que hemos hecho durante ya casi un siglo está mal. La prohibición está mal. La prohibición está causando mucho daño… Hemos seguido políticas equivocadas y nótese que digo hemos (…) yo seguí una política equivocada”. Al respecto López Obrador señaló que fue: “una buena confesión la del expresidente Zedillo, es de sabios rectificar, cambiar de parecer, reconocer los errores, sólo no se equivocan los que no son seres humanos, todos los demás nos equivocamos, no se equivocará el creador, no se equivocan los dioses, pero los seres humanos nos equivocamos”
LA VISIÓN DE AMLO
La visión que tiene nuestro presidente sobre la violencia desatada, por lo que considera una mala estrategia en el combate a la delincuencia organizada y el narcotráfico, es atender el problema de origen, es decir, las causas. Por lo pronto se prepara en el proyecto del presupuesto de egresos una beca para jóvenes con el objeto de que se que se capaciten en empresas, se alejen del camino de la delincuencia y se puedan insertar en el mercado laboral. La apuesta es audaz porque no existe precedente alguno, pero representa una estrategia, que puesta en marcha, se debe evaluar para medir su éxito. Veremos si los becarios sustituyen a los sicarios.
¿ES DE SABIOS CAMBIAR DE OPINIÓN?
Siendo Don Benito Juárez, gobernador del estado de Oaxaca, en julio de 1852 en un discurso dirigido al poder legislativo refirió que: “Algunos ciudadanos de una nación vecina (los Estados Unidos), alegando un derecho que no existe y un contrato que no favorecen las leyes, intentan apoderarse del Istmo de Tehuantepec para emprender la obra de comunicación de los mares Atlántico y Pacífico; pero el Gobierno Supremo de la nación, usando su derecho, y obrando conforme a las reglas de la más estricta justicia, ha rechazado con dignidad semejante pretensión, y ha resuelto llevar al cabo la gran obra de comunicación interoceánica con el exclusivo esfuerzo de los mexicanos.”
JUAREZ CAMBIÓ DE OPINIÓN
Para diciembre de 1859 y ante la amenaza de intervención por los franceses, ya siendo presidente Don Benito Juárez y en plena guerra contra los conservadores encabezados por el general Miramón, cambia de opinión. Decide enviar a Don Melchor Ocampo como ministro plenipotenciario a Washington y negociar el tratado McLean-Ocampo. En este se concedía a los Estados Unidos el derecho de tránsito a perpetuidad por el Istmo de Tehuantepec, además de Matamoros a Mazatlán, y de Nogales a Guaymas; así como permiso para emplear fuerzas armadas en México, iniciar el libre comercio con Estados Unidos en ciertas mercaderías a través del control del paso interoceánico.
Unos meses antes, los conservadores firman el Tratado de Mon-Almonte el 26 de septiembre de 1859 por Juan Nepomuceno Almonte, conservador mexicano y Alejandro Mon, representante de la reina Isabel II de España, en México; en el cual se restablecen las relaciones entre México y España.
Europa por un lado y los estadounidenses jugaron un peso determinante. Juárez tuvo que cambiar su opinión y pactar con los norteamericanos a cambio de apoyo y reconocimiento para su gobierno. Su estancia en la ciudad que ahora lleva su nombre no es casual, fue para no abandonar el territorio y mantener la vigencia de su gobierno. Fue mantener a su gobierno bajo el cobijo gringo para repeler cualquier embestida de la ocupación francesa.
TEXCOCO
Todo parece indicar que los tenedores de bonos del NAIM están acorralando financieramente al gobierno mexicano. La decisión de cancelar la construcción no se ha materializado y las obras siguen porque representarían un incumplimiento del cual derivarían sendas y multimillonarias demandas en las cortes de Nueva York. Miles más, miles menos de millones de dólares, con un avance del 30 por ciento; representarían una merma significativa al presupuesto público. 120 millones tirados a la basura y no menos de 120 mil millones a pagar a los tenedores. 240 mil millones, dos trenes mayas o el presupuesto que hoy se le quita a la ciencia, a la investigación, a la educación y a la cultura.
Es difícil desdecirse, pero hay que tomar la decisión ya, antes de chocar con el iceberg que puede ser el inicio de una crisis financiera innecesaria para México.

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