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Pasado y porvenir

Pasado y porvenir
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José Antonio Molina Farro 

Hasta en el marxismo hay una semilla de verdad.

Papa León XIII, encíclica Rerum Novarum

“Las personas que nunca se preocupan por sus antepasados jamás mirarán hacia la posteridad”. Edmund Burke.  

Ignorar a quienes nos precedieron es un tremendo error a la hora de afrontar el futuro con sabiduría y de manera estratégica. Ya el padre intelectual de la Teoría del Gran Auge Joseph Schumpeter lo decía: “Hay que mirar atrás para ver hacia adelante”. 

Una breve digresión sobre este inmenso economista austriaco. Thomas K. McCraw, profesor emérito de Harvard: “Considero que Shumpeter es el analista del capitalismo más penetrante que jamás haya existido. Él vio cosas que los demás no vieron… fue para el capitalismo lo que Freud para la mente. Alguien cuyas ideas se han vuelto tan ubicuas y arraigadas que no podemos separar sus pensamientos fundamentales de los nuestros”. Para Steven Pearlstein profesor de la Universidad George Mason en E. U., “Shumpeter fue para la economía lo que Charles Darwin fue para la biología”. Lo han considerado uno de los mejores economistas del siglo XX, un genio, un profeta reivindicado por los vaivenes de la economía mundial de las últimas dos décadas. Huelga decir que no creía en la dictadura del proletariado ni en los preceptos básicos marxistas. Aunque al igual que Marx, mutatis mutandis, vaticinó que el capitalismo no podría sobrevivir y sería víctima de su propio éxito. En palabras de Marx, “el capitalismo lleva en sus entrañas la semilla de su propia destrucción”.   

Aclaro que muchos estudiosos del capitalismo consideran que si bien Marx se equivocó rotundamente como profeta y la inevitable destrucción capitalista y el ascenso del socialismo en las economías desarrolladas, nadie como él diseccionó las entrañas del capitalismo y los resortes que lo mueven, innovando y desarrollando categorías históricas como la plusvalía, las fuerzas productivas y los medios de producción.  Vinculó magistralmente economía política, sociología e historia.  Y sí, Marx quizá es obsoleto para seguirlo, pero demasiado importante para ignorarlo. 

A mi juicio el capitalismo tiene todavía mucha cuerda, su virtud principal es que genera una tensión que es constructiva y destructiva, es proteico, cambia de formas, no se fosiliza en un modelo único, reinventa el movimiento perpetuo. Es pertinente citar a Bernstein, padre de la Social Democracia. Evolución frente a revolución. Para este pensador el capitalismo no se autodestruiría sino que evolucionaría orgánicamente, permitiendo que la sociedad socialista se construyera paso a paso.  Defendió que el sufragio universal y la actividad legislativa son las herramientas idóneas para transformar el Estado burgués en un Estado democrático y representativo. Hoy la socialdemocracia es un modelo del norte de Europa, Finlandia (república democrática parlamentaria y multipartidista); Suecia, Noruega y Dinamarca son monarquías constitucionales, con sistemas parlamentarios multipartidistas y representativos.  

Vamos al tema. Los seres humanos pueden medirse a través de los propósitos que se pongan en el horizonte y en el compromiso por cumplirlos. Es una motivación intrínseca en nuestros genes, que los siguientes días sean mejor que los anteriores. Aprender de cada enseñanza y experiencia para mejorar. En el ámbito de la filosofía destaca Edmund Burke  como defensor de esta idea en sus promulgaciones. El autor irlandés trataba de evidenciar la necesidad de basar nuestras ideas y actos en las experiencias de quienes nos precedieron, como punto de partida para acercarnos a la futura plenitud. 

OBSESIÓN POR EL PASADO. No se trata de caer en una obsesión por el pasado sino de tenerlo en cuenta para decantarnos por las opciones disponibles ante cualquier decisión. Y es que, acertados o fracasados, nuestros antepasados pueden tener una respuesta muy esclarecedora sobre nuestro destino, si sabemos emplear su experiencia como enseñanza. 

La vida dispone de un componente cíclico en el ámbito social. Es por ello que, por mucho tiempo que nos separe de las personas del pasado, sus vivencias pueden contribuir a que nuestro futuro sea más halagüeño. En cierto sentido son nuestros maestros, si extraemos de ellos vivencias positivas. Y es que la sabiduría requiere de observación, conocimiento y engarzar presente con pasado para proyectar el porvenir. Recordemos que Churchill salvó el futuro invocando el pasado a la luz del presente.  

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