
O hijos míos, Frontera Sur, Pisa y Corre. Visite @balam_b en Instagram para ver más obra de este artista. Fotos Cortesía.
Roberto Chanona
Balam Bartolomé nació en Ocosingo y es pintor, escultor, fotógrafo, hace performance,como nuestra tradición lo manda. En pocas palabras, es un creador versátil, según dice el Popol Vuh: Todas las artes les fueron enseñadas a Humbatz y Hunchoeún, los hijos de Hun-Hunahpu. Eran flautistas, cantores, tiradores con cerbatana, pintores, escultores,joyeros, plateros…
Lo conozco desde años y he seguido su trayectoria porque su obra ha crecido muy alto, no sólo porque ha sido galardonado con becas de México, Europa, Estados Unidos ySudamérica sino porque en su trabajo mezcla historia, mitos, tradiciones, objetos cotidianosque después de un “ensamblaje” plástico y conceptual, se vuelven obras de artecontemporáneo. Según intuimos, transmiten conocimiento en un lenguaje desconocido o,como el artista dice de su proceso creativo: Este tipo de territorios inexplorados son tierra fértil para el delirio, la suposición, el error: el puente hacia los grandes descubrimientos. Sin este 5/4 no habría quien creyera en la existencia de un posible paraíso o infierno. No habría lenguaje, pues no existiría conciencia y, por tanto, necesidad de conocimiento…Difícilmente a alguien se le hubiera ocurrido nada: la condición móvil e inestable que nos ha acompañado desde el principio ha sido la clave de nuestra evolución.
Lo primero que pensé acerca del proyecto Expósitos, una manta para cubrir a los olvidados, fue que México ya se ha convertido en una industria de la orfandad. Octavio Paz trabajó muy bien ese tema en El laberinto de la soledad y Juan Rulfo en Pedro Páramo. Balam Bartolomé no sólo recoge esa manque (carencia) del mexicano en relaciónal mítico personaje La Llorona, sino trae a nuestros días la historia de Tlatelolco: Tras la Conquista, se funda el Imperial Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, donde la élite indígena sería adoctrinada en la concepción occidental del mundo. Los siglos posteriores operaron en Tlatelolco la Escuela de Primeras Letras para Niños Indígenas (S. XVII) y el Asilo Independiente para Corregidos (1850), combinación entre colegio, orfanato y correccional, donde es ahora el Museo del Tecpan. A fines de ese siglo cambia de nombre a Escuela Industrial de Huérfanos y luego a Escuela Industrial Vocacional de la Beneficencia Pública, en 1932. Su intención era sacar de las calles y dar oficio al gran número de niños “expósitos” (huérfanos y abandonados) surgidos por los conflictos bélicos, económicos y de salud tras la conformación de la República…
La Escuela de Huérfanos es metáfora de un territorio marcado por la pérdida, por una orfandad que trasciende el tiempo y que se manifiesta en el sexto presagio de la caída del imperio Mexica, el cual describe a una mujer que se aparecía por las noches lamentando la pérdida de su crianza. La aparición encuentra un referente en la diosa madre Coatlicue, precedente de la virgen de Guadalupe, a quien la cultura popular inmortalizara con el nombre de La Llorona, alegoría de la matria que, ante el destino fatal de su población, llora una orfandad que se volvería histórica.
Así pues, es complejo hablar de una obra de Balam Bartolomé porque atrás hay una serie de referencias: contexto histórico, tradición y conocimiento para meditar a fondo. Nuestro artista investiga la relación entre cultura y materia, analiza formas u objetos de las culturas contemporáneas y cómo se relacionan con su pasado. Entre sus temas tenemos el racismo, las migraciones, los emigrantes, las dualidades arquetípicas (femenino y masculino, por ejemplo), la noción de frontera, un vasto campo donde converge nuestra actualidad.
Un ejemplo acerca de los emigrantes es la serie Rumbo sin norte, resultado de una estancia en el Espacio Madre de Monterrey. Sería largo hablar de todas las obras de este proyecto respecto a fronteras, patria y migración. El punto de referencia es “La Bestia”, el tren de carga que los transporta en sus techos del sur al norte, buscando el sueño americano. El título proviene de un verso del Libro centroamericano de los muertos del también chiapaneco Balam Rodrigo. Se incluyen dos fotografías: Frontera Norte y Frontera Sur. Aquí hablaré de la segunda, ese muro de block con un hueco por donde podemos observarun paisaje de palmeras, de naturaleza viva. Esta acción de ver a través de un hoyo nos convierte en voyeurs (mirones) que interaccionan con la obra, una característica del arte contemporáneo. La palmera puede vivir en climas severos, simbolizando resiliencia y espíritu inquebrantable. Lo interesante es remitir a la naturaleza, la cual debería de ser sagrada y no destruida. Nosotros, los nacidos en esta colindancia, estamos unidosgeográfica, antropológica, histórica y estéticamente por la fuerza de la naturaleza. Este sentimiento misterioso para quienes hemos visto la luz primera en esta tierra denota una estética como manantial de condiciones en una especie de barro escultórico.
Pero también en Frontera Sur se puede ver la influencia de Étant Donnés, obra de Marcel Duchamp en el museo de Filadelfia, la cual expresa un muro y una puerta de madera con dos pequeños agujeros por donde vemos a una mujer tendida en un matorral sosteniendo una lámpara de gas en un paisaje idílico, una mezcla de erotismo, muerte y voyerismo.
El arte contemporáneo siempre pone en cuestión la identificación de sus límites. Balam Bartolomé va a ellos y convierte un objeto en arte-facto. Pienso inmediatamente en la obra Pisa y corre, un bate convertido en prótesis para pierna. El contexto histórico de esta pieza remite a la batalla de Antonio López de Santa Anna contra el ejército estadounidensedurante la intervención de 1846. Al general mexicano lo conocían como “El Quinceuñas” por haber perdido una extremidad durante un combate contra los franceses en 1838, lo cuallo obligó a utilizar una prótesis de madera. Tras la batalla de Cerro Gordo, derrotado porlos yanquis a causa de una traición de su gente, abandonó una carreta con objetos personales, incluyendo una pierna protésica que fue tomada como botín de guerra. Cuentan que ya en Xalapa el ejército yanqui se instaló en el Parque de Los Berros y los soldados se pusieron a “batear” objetos con ella, representando de esta manera el primer partido de beisbol jugado en México. Es exhibida en el Museo Militar de Springfield, Illinois.
Es imposible hablar en tan corto espacio de la vasta obra de este artista que empezó a muytemprana edad a publicar dibujos en periódicos nacionales. En resumidas palabras,podríamos decir que Balam Bartolomé es un ejemplo de cómo ir hasta los límites a través de un ensamblaje de historia, mito, tradición y objetos cotidianos, para devolvernos excelentes obras de arte contemporáneo.


