Libro exhibe decisiones políticas en Chiapas durante la campaña presidencial de AMLO

* En el capítulo “Los candidatos” del libro Ni venganza ni perdón, Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez narran episodios internos de la campaña presidencial de 2018 y ofrecen fuertes valoraciones sobre la postulación de Rutilio Escandón en Chiapas, así como referencias al actual gobernador Eduardo Ramírez y al papel del entonces mandatario Manuel Velasco.
Redacción
El libro Ni venganza ni perdón, de Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez, ofrece un recuento detallado de la campaña presidencial de 2018 y revela decisiones, tensiones y valoraciones internas sobre diversos candidatos estatales. En el capítulo titulado “Los candidatos”, los autores dedican un apartado relevante al caso de Chiapas, donde describen el proceso que llevó a la postulación de Rutilio Escandón y las dificultades que, según su versión, enfrentó su campaña.
De acuerdo con el testimonio recogido en la obra, la prioridad del entonces candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador era asegurar el triunfo nacional, aun cuando ello implicara aceptar perfiles estatales que no necesariamente consideraba los más competitivos. En ese contexto, Rutilio Escandón fue designado candidato en Chiapas, en parte por su cercanía con Adán Augusto López, de quien era cuñado.
Los autores son particularmente críticos con el desempeño de Escandón como candidato. Lo describen como un aspirante sin entusiasmo, con dificultades para interactuar con la ciudadanía y con un discurso que, aseguran, imitaba torpemente el del candidato presidencial. Señalan que su campaña careció de identidad propia y que no logró despegar por sí misma, al punto de que la votación obtenida por Escandón fue considerablemente menor a la alcanzada por López Obrador en la entidad.
En el libro se afirma que, mientras el candidato presidencial obtuvo cerca del 80 por ciento de los votos en Chiapas, Escandón rondó el 40 por ciento, una diferencia que los autores califican como significativa y que atribuyen a debilidades propias del entonces aspirante a gobernador.
También se hace referencia a la influencia que, según el relato, ejercía Rosalinda López —hermana de Adán Augusto y esposa de Escandón— en la toma de decisiones. Se menciona incluso que, en determinados momentos, se comentaba que los “Adanes” gobernaban tanto Chiapas como Tabasco, en alusión al peso político de la familia.
El capítulo igualmente aborda el papel del entonces gobernador Manuel Velasco. Según los autores, Velasco no intervino para bloquear la candidatura de Escandón ni para frenar el movimiento de otras figuras políticas hacia Morena. Por el contrario, sostienen que permitió que los actores locales tomaran sus propias decisiones políticas, lo que facilitó reacomodos estratégicos en plena campaña.
En contraste con la valoración crítica hacia Escandón, el libro presenta una opinión favorable sobre Eduardo Ramírez, actual gobernador de Chiapas. En ese momento, Ramírez era una figura relevante en la política estatal: había sido presidente del Congreso local y secretario general de Gobierno, y contaba —según el relato— con una base política sólida y altos niveles de popularidad.
Los autores aseguran que Eduardo Ramírez tenía la posibilidad real de competir por la gubernatura bajo las siglas del Partido Verde Ecologista de México y que, de haberlo hecho, habría tenido amplias probabilidades de triunfo. Incluso se sostiene que pudo haber ganado “sin problema” la elección estatal, debido a la fortaleza electoral del Verde y a la existencia de partidos locales con votaciones significativas.
No obstante, se describe que la estrategia fue convencerlo de aceptar la candidatura al Senado por Morena, con el objetivo de fortalecer la estructura política del movimiento en la entidad y evitar una posible división del voto que pusiera en riesgo la gubernatura. El texto subraya que Ramírez mostró lealtad al sumarse al proyecto nacional y que su participación como candidato a senador fue determinante para consolidar la estructura territorial que apoyó a Escandón.
En ese sentido, el libro sugiere que la presencia de Eduardo Ramírez en la fórmula al Senado aportó mayor potencia política a la campaña de Morena en Chiapas y permitió sumar a partidos locales como Chiapas Unido y Podemos Mover, reforzando la coalición en el estado.
Más allá de las valoraciones personales que expresan los autores, el capítulo retrata un momento clave en la reconfiguración política de Chiapas, donde las alianzas, las lealtades y los cálculos estratégicos fueron determinantes. La obra deja entrever que la gubernatura chiapaneca fue resultado no solo del arrastre presidencial, sino también de negociaciones internas y decisiones que privilegiaron la unidad del proyecto nacional por encima de perfiles individuales.
A casi ocho años de aquella elección, las referencias contenidas en Ni venganza ni perdón cobran relevancia al observar que las figuras mencionadas continúan teniendo peso en la vida pública del estado. El libro aporta así una mirada interna a uno de los episodios más significativos de la historia política reciente de Chiapas, mostrando las tensiones y apuestas que marcaron el rumbo de la entidad en el contexto del cambio político nacional de 2018.



