
Manuel Ruiseñor Liévano
Tal y como ya lo habíamos asentado en este espacio de Alfaro Noticias en entregas previas, de acuerdo con la información dada a conocer por el propio titular de la paraestatal Petróleos Mexicanos (PEMEX), la empresa otrora símbolo de la prosperidad nacional se reafirma como un barril sin fondo, en el cual yacen perdidos los recursos del pueblo. Nada más pero nada menos.
Viene a cuento aquí la premonición del poeta zacatecano Ramón López Velarde, cuando en los versos de su épico poema “La Suave Patria”, primer acto, acota: (…) El Niño Dios te escrituró un establo / y los veneros de petróleo el diablo.
Resulta que, de acuerdo con datos publicados en el cotidiano nacional Reforma, el Gobierno federal “tuvo a bien” destinar en los últimos siete años, 60 mil millones de pesos a PEMEX para pagar pendientes financieros de la paraestatal. Pero — el infame ‘pero’ que nunca falta— la deuda sólo se redujo en 20 mil millones de pesos.
Vaya manera de celebrar el aniversario de los primeros 109 años de la Promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, otrora símbolo del orgullo nacional igualmente devastada con reformas apresuradas que acaso van perfilando la matriz de un régimen con relieves de autoritarismo, los cuales son evocativos de tiempos que ya se creían superados en la evolución democrática del país.
Y es que, entre 2019 y 2025, el Gobierno destinó 126 mil 128 millones de dólares a PEMEX, para inversión y para disminuir el saldo de la deuda financiera, lo anterior según estimaciones del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).
No obstante, cerca la mitad de esos apoyos; es decir, 60 mil millones de dólares se derivaron de aportaciones patrimoniales cuyo objetivo fue reducir la deuda financiera de la empresa.
De acuerdo con Gonzalo Monroy, director de la consultora en energía CMEC, “si bien se redujo la deuda de Pemex, el mecanismo empleado fue una sustitución con deuda pública”. Nada más.
Por su parte, Víctor Gómez Ayala, director de Análisis de Finamex Casa de Bolsa, sostuvo que la mejora expuesta en la rueda matutina de prensa por el titular de PEMEX, en cuanto a las métricas financieras de la empresa, incluyendo la reducción de su deuda, es resultado de la ingeniería financiera implementada desde el año pasado, asociada a cierto deterioro de la posición del Gobierno federal.
Lo que acontece es que el desafío de mejorar el tema operativo, pasa necesariamente por fortalecer las fuentes de ingresos de Pemex; es decir, tener capacidad de emprender nuevos proyectos que le permitan ensanchar sus fuentes de ingresos, declaró a los medios el experto en finanzas.
Aquí la pregunta clave es ¿cómo mejorar la insolvencia de Pemex cuando al cierre del año pasado los pasivos eran de 84 mil 500 millones de dólares? ¿Cómo dejar de depender de las aportaciones directas de la Secretaría de Hacienda a partir del próximo año, cubriendo sus obligaciones con ingresos propios?
Sin duda, hacen falta a la paraestatal el incremento de su producción, inversiones estratégicas en exploración y explotación. Y algo muy importante, acelerar un proceso de transición hacia energías renovables como la solar, eólica y geotérmica y también en la producción de litio a partir de salmueras petroleras.
EL CASO CHIAPAS
Chiapas es un estado de incuestionable importancia para PEMEX en el sureste nacional. Para empezar, es productor de gas natural y la exploración de crudo en tierra firme es en cierta medida relevante. Algo así como más de 21 mil barriles diarios de crudo (datos con corte a principios del 2025).
A diferencia del crudo, en gas y en el complejo de Cactus, ubicado en el municipio de Reforma, se procesan cerca de 1 mil 500 millones de pies cúbicos de gas, siendo estratégicos para el suministro nacional. Se tiene estimado que la entidad reporta más de 2 mil millones de dólares por concepto de exportación de petróleo y gas.
De ahí que todo lo que pueda acontecer con la operación y marcha de PEMEX, también es importante para el estado, dado a que la actividad de la paraestatal no sólo repercute en inversión y empleo, sino en el manejo del tesoro más importante que tenemos los chiapanecos: los recursos naturales, regularmente afectados por la actividad de la paraestatal.
A. MANERA DE COLOFÓN
El camino es largo y deben de aparecer en escena esquemas mixtos, paralelos al desarrollo de campos maduros, proyectos de gas natural, así como el freno del mercado ilícito de combustibles, mejor conocido como huachicol.
Tampoco se puede olvidar que actualmente México depende totalmente del gas norteamericano de Texas para generar energía eléctrica. Bastan 2 semanas de desabasto de gas — sostienen analistas—para que el país se paralice totalmente. De ese tamaño es la amenaza energética nacional.
Por eso, asegurar, tal y como el titular de PEMEX lo hizo antier en tono desenfadado, que la deuda se redujo, es mitad verdad mitad mentira. Es relativo, toda vez que si se considera la enorme cuantía de recursos que se le siguen echando al “barril sin fondo”, mientras no se le reestructure con nueva ingeniería, de nada servirá al interés superior del pueblo mexicano.


