
Sr. López
Tío Luis y tía Rita eran la personificación de lo que es una pareja mal avenida. Eran un matrimonio intermitente, con veinte años de separaciones y reconciliaciones. Así, un día tía Rita anunció que iban a dejar todo, a recomenzar, que cambiaban de coche, de casa, de ciudad… y la abuela Elena le dijo: -Lo que tienes que cambiar es de marido -risas contenidas.
En la prensa desde hace semanas, está el asunto de la reforma político-electoral que impulsa la Presidenta Sheinbaum, lo que parece como ver tahúres poniendo reglas para la siguiente partida, sabiendo todos que son tramposos y que sean las que sean las reglas, seguirán siendo fulleros, jugando chueco.
México antes, desde los años 90 del siglo pasado, hizoreformas electorales que no solo permitieron abandonar sin achuchones el modelo del priismo imperial, sino tener verdaderas elecciones y barruntos de vida democrática; todas esas reformas beneficiaron al país y resultaron de la participación de todos los principales actores políticos y partidos, oyendo las autorizadas voces de los que merecen ser oídos.Salieron bien. No se actuó a engañar, se hicieron sin doblez.
Como puede usted suponer, no fue un arranque colectivo de decencia política, lo que propició esas acertadas reformas electorales y políticas, sino la necesidad de encontrar solución a nuestro rosario de tropiezos económicos y al ya ridículo proteccionismo y barreras comerciales con altos aranceles del modelode sustitución de importaciones de los años 40 del siglo pasado. Esa solución fue la firma del TLC en 1994, con los EU y Canadá (ya le harán monumento a Carlos Salinas).
Ni EU ni Canadá, pusieron condiciones políticas en el tratado, pero cualquiera con dos dedos de frente, entendía que no era posible mantener en México, el régimen de partido hegemónico, no democrático, opaco, de complicidad política entre actores y partidos y de justicia discrecional. Eso debía cambiar si se iba a integrar nuestro país a un marco normativo internacional en el que no son negociables la transparencia, la certidumbre jurídica y la protección de la propiedad privada, cosas que no ofrecía el México de partido hegemónico, sin división de poderes, sin contrapesos, sin órganos autónomos.
México hizo su parte, cumplió. Y bajo ese horroroso neoliberalismo-extractivista y explotador del afanoso trabajador tenochca, de un PIB en 1994 de 450 mil millones de dólares, antes del TLC, pasamos el año pasado a 1 billón 862 mil 740 millones de dólares (dato del FMI), o sea: 414% arriba. Por si le parece poco.
Por el lado de la inversión extranjera (directa, transferencias y reinversión de utilidades), según las Estadísticas Históricas de México, del Inegi, de 1939 a 1993, México recibió por ahí de 36 mil millones de dólares, en 54 años… y en los primeros 30 años de libre comercio, sometidos al infame régimen capitalista del que nos vino a liberar el bonachón cuatroteismo, de enero de 1999 a diciembre de 2024, México recibió un total de 750 mil 990 millones de dólares de inversión extranjera. En comparación de promedio anual, subió 37,587% la lana que los maléficos explotadores extranjeros vinieron a invertir a nuestro risueño país.
A precios actuales, nuestro PIB por cabeza, en 1994 rondaba los 6,087 dólares; el año pasado se estima en 13,967 dólares por tenochca. Por si eso no le dice nada, considere usted que por el tratado de libre comercio tienen empleo en México, directo e indirecto,14 millones 600 mil personas (legal, formal)… para que le calcule, el IMSS al cierre del año pasado, reportó 23 millones 890 mil trabajadores registrados en el país.
Pero, ya ve, el tenochca ilustrado, crayola en mano, decidió elegir a los cuatroteros que resultaron ser el PRI.2 (aunque algunos de ellos no lo sepan), cuyo único proyecto político es resucitar la figura del partido hegemónico pero no cualquiera, no, sino el estilo del echeverriato.
El Pejecutivo avanzó no poco en su proyecto, suyo de él, no del país, y doña Sheinbaum, lo continuó con el éxito asegurado por su mayoría calificada de diputados y su mayoría comprada o extorsionada, de senadores.
Ahora México casi sin darse cuenta nadie de nosotros los del peladaje (casi), ya no tiene división de poderes, el Legislativo y el Judicial, están a las órdenes del Ejecutivo; ya no tenemos órganos constitucionales autónomos que revisen y se opongan legalmente a los estropicios del gobierno, y tienen infiltrado al Instituto Nacional Electoral, pero van por él, lo quieren de su gato, igual que a los otros poderes. ¡Ah!, y el proyecto incluye la asfixia política de los partidos opositores y de la prensa crítica. Van bien.
Sin que se haya publicado la reforma político-electoral de la señora del bastón de juguete, la conocemos todos los tenochcas debidamente destetados. Busca imponer condiciones propicias a la hegemonía de su grupo político, el del Pejestorio; no se trata del movimiento que no es partido, son cosas distintasellos, la banda al poder, y la estructura oficial de su partido, por eso los pleitos internos.
Confía doña Sheinbaum en que no solo ganarán las elecciones del 2027 sino las del 2030, gracias a su operación electoral con carretadas de dinero, más el apoyo cómplice de actores políticos que en otros países serían reos rematados.
A los EU les importa un cacahuate cuánto maltrate a la gente en México el grupo que tiene el poder, no es de su cuerda, ya estamos grandecitos y si toleramos, bueno, nosotros la pagamos.
Lo que nunca van a aceptar es que sus inversiones en México queden a la discrecionalidad de nuestro gobierno, sin tribunales neutrales y profesionales, sin órganos autónomos que protejan sus intereses legales. Lo van a impedir a cualquier precio.
La estrategia de doña Sheinbaum es su doble discurso.
Que se ande con cuidado, el tío Sam es desalmado y los conocen muy bien. Deje de lado lo de Nicolás Maduro, piense, señora, en el bravucón Petro de Colombia, en el valentón Díaz-Canel de Cuba, sigue usted… ellos ya están muy modositos.


