Guillermo Ochoa-Montalvo
Querido Tocayo:
Un día, conversando con el lider de Movimiento Ciudadano, Manuel Sobrino Duran y Felipe Villafuerte, me entero que colaborabas en la secretaría de comunicación social de M.C-Chiapas. Saberlo me emocionó y corrÍ a tu oficina a darte un enorme abrazo. Para mí, ese reencuentro significó continuar nuestra historia de 34 años de Amistad. Sin embargo, estando en el hospital, recibo la noticia de tu fallecimiento; como muchos de tus familiares, amigos y compañeros, quedé estupefacto con tan lamentable deceso. Apenas días atrás, habíamos recordado anécdotas de nuestros 34 años de amistad. Esta fecha del 29 de enero, quedará grabada en mi calendario hasta el día que te alcance.
En cientos de esquelas grabaron tu nombre: GUILLERMO FEDERICO ENRIQUEZ RAMOS expresando admiración, cariño, respeto y reconocimiento a tu labor en el periodismo, la docencia y el servicio público; pero yo solamente pensaba en mi amigo porque para mí eso fuiste, un entrañable amigo, un socio inigualable en nuestras empresas, un consejero generoso y confidente confiable. Ante todo, fuiste un Ser Humano generosamente cálido con un estilo propio. Nunca buscaste reflectores ni protagonismos evitando llevar tu vida privada a escenarios públicos.
En mi memoria conservo aquél día de enero de 1991 cuando acudo a la Plaza Casa Vieja en Tapachula para conocer a mi potencial competidor en el negocio de diseño y publicidad. Me encontré con una persona amable, conocedor de la tecnología de aquella época. Tú eras de los pocos que poseían computadoras modernas con tecnología de punta. Te pregunté acerca de los servicios y precios que ofrecías. Sin ninguna reserva, me entregaste un folleto bien presentado. <<¡Ah, chihuahua!, me dije; este chavo si sabe diseñar>. Le comenté a mi esposa Claudia tal hallazgo.
—Pues quizá podamos crear una alianza estratégica con… ¿cómo se llama?, me pregunta Claudia.
—Se llama Guillermo, pero no sé cómo se apellida. Mañana lo invitaremos a platicar.
Al día siguiente llegaste y pactamos que Claudia diseñaría los vectores y tú harías el trabajo de arte. Te comentamos la conveniencia de trabajar con tarifas similares. Lo comentamos con el presidente de CANAGRAF y su secretario, Daniel Catalán y Jaime Tinajero quienes estuvieron de acuerdo con las tarifas.
Más adelante, nos asociamos, cambiamos de oficinas a una más grade para atender las cuentas de las empresas transnacionales que nos brindaron su confianza, Esa fue una época de intenso trabajo donde tú, Claudia y yo hicimos un gran equipo. Ella diseñaba, tú te encargabas de las artes preparando las revistas y anuncios; a mí me correspondía la producción.
Todo marchaba bastante bien porque nunca tuvimos problemas para distribuir cargas de trabajo y ganancias. Entonces, tu fama como profesional de las Ciencias de la Comunicación, llegó a oídos de los empresarios del periódico El Sureste de Chiapas quienes llegaron con una gran inversión construyendo una enorme planta en lo que hoy es la Universidad Grijalba y ese año de 1995 la directora del periódico, María Elena Villatoro te ofreció el cargo de jefe de información.
Me invitaste a abrir los contenedores de las computadoras que le contrataron a Paco Wilson. Claudia te dijo que tus pertenencias podías recogerlas cuando quisieras y tu respuesta fue sorpresiva: “quédense con todo; soy yo quien se va. Considérenlo como una liquidación y un gesto de gratitud”. Aunque no lo aceptamos, nos dejaste sin palabras.
El año 1995 fue crítico para la prensa en Chiapas debido a la cobertura de los diálogos de paz en San Andrés Larráinzar y la implementación de la Ley para el Diálogo, la Conciliación y la Paz Digna en Chiapas.Todos esos sucesos los comentábamos con tazas de café. Tú, colaborando para el El periódico Sureste de Chiapas y yo, desde el Diario del Sur, intercambiábamos notas, artículos, información, opiniones y hasta información clasificada propia de periodismo, que no se publicaba. En esa época vivimos cosas increíbles; cantidad de correos electrónicos nos llegaban con muchísima información como sucede ahora con las redes sociales. La mayor parte de la información, aunque interesante y reveladora, era impublicable por falta de verificación. “Evita publicar cosas sin evidencias ni fundamento”, me aconsejaste siguiendo la ética periodística que siempre cumpliste.
Llegó el año de 1997 y creamos Columna Sur, el primer periódico digital de Chiapas, al que se unieron colegas como René Delios, Alfonso Carbonnel; Miguel González Alonzo y 122 más columnistas de Chiapas, todo México, Sudamérica, Estados Unidos y España. Era una época de mucha censura y me dijiste con toda claridad: “Bajo ninguna circunstancia aceptes patrocinios porque te condicionarán y este medio publica lo que los editores censuran cuidando sus intereses; y la segunda cosa te la digo como jefe de información de Cuarto Poder: verifica todo los que se publique en Columna Sur porque hay colegas quienes escriben sin objetividad, veracidad ni imparcialidad, y eso es algo que no debes hacer”. Tus consejos siempre fueron certeros, y hasta la fecha, los agradezco con el alma.
Siempre fuiste leal a tu carrera de Ciencias de la Comunicación, te doctoraste como un experto jefe de información. Llegó el Siglo XXI con todos sus cambios políticos. En San Cristóbal de las Casas volvimos a vernos entre café y café: hablamos de la alternancia política; de las reformas de estado pendientes de aprobarse; del singular estilo de Vicente Fox y las críticas a Calderón, comentamos, analizamos, reímos y bebimos café. En ese tiempo colaborabas en la Unidad de Información en el Sistema Chiapaneco de Radio, Televisión y Cinematografía durante el gobierno de Juan Sabines. Si no me equivoco, estuviste ahí entre el 2009 y 20012, porque para el 2013 me sorprendiste con la noticia de tu nombramiento de alto funcionario en la Secretaría General de Gobierno de Chiapas desde enero de 2013 con un nuevo gobernador. Por aquella época hablamos de Convergencia Ciudadana y su evolución a Movimiento Ciudadano.
¿Sabes que es lo más curioso de un larga amistad como la nuestra?, lo increíble fue hablar de temas de sociedad, cultura, política, migración, violencia, arte y mil cosas más; menos de la familia ni de nuestros revoltijos sentimentales. Ese fue campo minado para ambos.
Ahora que releo este relato, me parece más la semblanza de tu trayectoria profesional que una carta íntima; pero el motivo es sencillo; la comunicación fue tu pasión y quizá por ello también incursionaste en la docencia en la UniSur, el Tecnológico Universitario Tuxtla quienes se refirieron a ti, en los siguientes términos: “Su vocación, compromiso y legado académico permanecerán en la memoria de quienes tuvimos el honor de aprender y trabajar a su lado. Expresamos nuestras más sinceras condolencias a su familia, amigos y seres queridos”.
Finalmente, en los últimos días de enero, en un actividad de capacitación de Movimiento Ciudadano
te busque sin éxito y sin imaginar que nos separaríamos sin despedirnos.
Como sea Tocayo, pronto volveremos a encontrarnos donde quiera estés. Gracias Memo Enríquez por haber sido alguien muy importante en mi existencia. Gracias por tu amistad que valoré siempre como una cuestión de amor.
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