La danza de las viejitas de San Fernando, fe y tradición viva en la festividad de la Candelaria
- Mujeres de distintas generaciones participan en esta danza ancestral que, cada febrero, articula devoción religiosa, memoria colectiva e identidad comunitaria en San Fernando.
Álvaro Indili
San Fernando, Chiapas. – Cada año, del 1 al 3 de febrero, y de manera central el 2 de febrero de 2026, San Fernando celebra la festividad de la Virgen de la Candelaria, una de las expresiones religiosas y culturales más significativas del municipio, donde las mujeres son protagonistas a través de la ancestral danza de las viejitas, considerada única en América Latina.
Acompañadas por el sonido del tambor y el pito, y ataviadas con vestimentas tradicionales, mujeres de distintas generaciones participan en esta danza que conjuga fe, identidad y memoria colectiva. Teresa de Jesús Chacón Maza, conocida como la profe Tere Chacón, representante del grupo de las viejitas de Tía Tomita, explicó que la organización está a cargo de tres punteras; este 1 de febrero, la puntera del día es Tía Reinita.
La festividad conmemora, dentro de la tradición católica, la presentación del niño Jesús en el templo a los 40 días de nacido, por lo que las danzantes cargan en brazos un Niño Dios o una muñeca como símbolo de agradecimiento por la vida, la salud y el bienestar de los hijos.
Actualmente participan cuatro grupos: dos de viejitas, uno de muchachas y uno de niñas, cada uno con atuendos distintivos y una profunda devoción. La profe Tere recordó que esta tradición forma parte de su vida desde la infancia, al danzar desde los cuatro años junto a su bisabuela, Isolina Palacios, figura emblemática que bailaba con un muñeco de madera conocido como Tata Manuel Chayote, cuyo legado permanece vigente.
La celebración se desarrolla durante tres días: el 1 de febrero se visitan las 13 priostías del municipio; el 2 de febrero, día principal, se recorren las imágenes religiosas, incluidas las consideradas aparecidas, y el 3 de febrero concluyen las actividades. Ubicado entre cerros y neblina, San Fernando recibe a visitantes que presencian una manifestación cultural donde cada paso de la danza reafirma la identidad y la tradición del pueblo.