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T-MEC, segunda parte

T-MEC, segunda parte
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Manuel Ruiseñor Liévano

En seguimiento de lo publicado ayer en este espacio de Alfaro Noticias, nuestra casa editorial a la cual felicitamos por su Segundo Aniversario, hoy nuevamente abordamos el tema del Tratado Comercial México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) con nuevas reflexiones, considerando las declaraciones del presidente Donald Trump en el foro económico de Davos, recientemente concluido en esa ciudad Suiza.

Y es que no podemos soslayar que los dichos del presidente norteamericano, toda vez que se ligan y tienen como precedente a lo que señaló al cierre del año 2025, cuando restó relevancia y dejó entrever que el T-MEC podría desaparecer o cambiar de escenario.

Acorde con los reportes que colectamos del Foro Económico Mundial de Davos, no resulta exagerado sostener que el escenario en torno al acuerdo comercial se ha pintado de gran incertidumbre y tensión, toda vez que el discurso amenazante del presidente Trump, perfila hacia una reestructuración radical si no es que hacia una desaparición total e inmediata.

Vayamos a los hechos, considerando primero la postura del presidente norteamericano, quien ha calificado al tratado comercial con México y Canadá como irrelevante y ha amenazado con imponer aranceles del 25% a las importaciones a menos que se detenga el flujo de fentanilo y migrantes.

Por su parte, el Primer Ministro canadiense, Mark Carney, ha cuestionado el uso de la integración económica como “arma” por parte de la administración Trump, generando dudas sobre la continuidad del T-MEC tal y como se conoce.

En tanto que la Postura de México, en voz de la presidenta Claudia Sheinbaum, corre por el riel de su confianza en que la relación comercial continuará sin dejar de reconocer que podría haber “variantes” o ajustes en la ratificación del T-MEC durante la revisión en proceso.

A nuestro parecer, los mensajes de los mandatarios abren espacio para considerar posible el riesgo de que el tratado actual sea desechado o profundamente modificado bajo presión de Estados Unidos, quien como salida buscaría imponer nuevas condiciones comerciales, en lugar de una cancelación directa sin un acuerdo de sustitución.

Ante este posible escenario, debe rescatarse que al menos el gobierno de México ha dejado claro que en su afán de diversificar su estrategia comercial, para no atarla a un sólo frente, está en proceso de poner al día otros tratados y convenios, entre ellos, con Europa, Brasil, Singapur y Corea.

Nos queda claro que la integración de México con Estados Unidos, es muy difícil de cancelar de golpe, toda vez que existen, desde la puesta en marcha del TLCAN, cadenas productivas duras de romper. Todo esto, más allá de una relación histórica de confrontación y reconciliación; de reclamo y acuerdo, y de convergencia cultural dada la significativa integración de mexicanos en aquel país.

A todo esto ¿qué dice la voz de los especialistas? Gabriela Siller Pagaza, economista y directora de Análisis Económico en Grupo Financiero BASE, explica: “Ningún país es autosuficiente; entre México, Canadá y Estados Unidos las cadenas de suministro respecto a varias industrias están estrechamente vinculadas, por ello Estados Unidos necesita de la mano de obra mexicana”.

En tanto, Oscar Ocampo, experto en el T-MEC y director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), apunta: “México y Canadá son los principales países proveedores de Estados Unidos y también tienen por encima de 14 % de participación de mercado en sus compras totales, es decir, de todo lo que vende Estados Unidos al mundo, casi una tercera parte lo compran estos países”.

No está demás referir aquí, que ya son varias las voces empresariales en México las cuales han salido a pedir que en este 2026 se construya una sola posición para defender y lograr la ratificación del tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

La petición llega, como ya subrayamos, después de que el presidente Donald Trump descalificó el acuerdo al señalar que “no es importante”, sumado a que Canadá y China ya alcanzaron un entendimiento comercial que reduce aranceles sobre vehículos eléctricos, con miras a extender los beneficios a otros productos estratégicos.

Poniendo en su debido contexto lo acotado y partiendo de considerar que México encara –por decir lo menos– una ríspida revisión del T-MEC, sin duda el presidente Donald Trump aprovechará para exigir a la presidenta mexicana más acciones en seguridad y combate al narcotráfico durante su segundo año en la Casa Blanca y con elecciones de medio mandato en Estados Unidos.

El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), ya sobrevivió al primer año de Trump, aunque a costa de aranceles que el presidente utilizó como arma de negociación. Sin embargo, ahora enfrenta un proceso envuelto en tensiones geopolíticas que obligan al país a barajar la posibilidad de un acuerdo comercial bilateral, dicen expertos.

Ya veremos, pero la cuestión es que pase lo que pase, México tiene un reto muy difícil de vencer, para sacar adelante su estancada economía ante la caída de la inversión pública, la desconfianza del sector privado y la fuga de capitales.

A nuestro parecer, en la escena precedente a la revisión del T-MEC, a México le ha faltado dar la cara y más en foros como el de Davos. No estuvieron ni la presidenta Sheinbaum ni el secretario Ebrard. Decimos lo anterior, porque más allá de discursos no se puede perder de vista que toda trinchera de debate sobre el orden económico mundial debe ser aprovechada, valga la expresión, como un ronda de tanteo, la
cual permita calar los pareceres de las naciones que tienen en sus manos el control del comercio en el orbe.

Baste recordar aquí que fue precisamente en Davos, donde surgió la idea del histórico primer acuerdo comercial entre EEUU, México y Canadá.

A MANERA DE COLOFÓN

Hay quienes sostienen que México ha de emular lo que hizo China, porque ellos lograron cierta independencia de los Estados Unidos. Y agregan que el momento que atraviesa México —en tiempos en los cuales el orden mundial está siendo trastocado por EE UU con base en amenazas, aranceles y una muestra de fuerza y poder que parece no tener límites—, llama a reflexionar sobre la experiencia y logros del coloso asiático.

Son quienes afirman que las oportunidades de crecimiento y desarrollo de México eran y siguen siendo mayores en ausencia de un tratado de libre comercio y lo ejemplifican con China, aduciendo que es el único país que logró desarrollarse profundamente, reducir la pobreza y crear una clase media relativamente amplia, y eso que no tenia TLC con los EEUU.

Tal es el caso de Viridiana Ríos (analista política), quien en un foro del diario español El País, defendió que hasta ahora el Gobierno de México se ha empeñado en conservar un modelo económico que en realidad tendría que ser replanteado. “Al día de hoy lo que observamos en la coalición gobernante es lo que yo le llamo un ‘aferramiento a la globalización’, y no sé si ése es el camino adecuado”.

En ese mismo espacio, Vanessa Romero (abogada y analista) argumentó que México cuenta con “características suficientes para no entrar dócil al vientre de la ballena” y afrontar la renegociación del TMEC con su principal socio comercial con resultados positivos para el país, añadiendo que se tienen suficientes datos duros para afirmar que México está en manos de muchas de las monedas electorales sobre las que Trump construyó su plataforma electoral: migración, seguridad, narcotráfico, salud, adictos”. Es decir, monedas de cambio con qué negociar.

La cuestión es que México enfrenta hoy uno de los desafíos más importantes de los últimos tiempos y está obligado a salir lo mejor librado posible. Conoce como pocos a su socio y vecino, y no se trata de inventar o improvisar, o de enrollarse en la bandera, sino hacer uso de las herramientas que brinda su propia historia y cultura, así como la ciencia económica y la muy olvidada política exterior, otrora orgullo de la nación en el mundo.

Estaremos pendientes, sin olvidar que el capital y el comercio son factores que inciden sobre la vida, la libertad y la prosperidad de las naciones.

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