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Libros que cobran vida / Al Sur con Montalvo

Libros que cobran vida / Al Sur con Montalvo
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Guillermo Ochoa-Montalvo

Querida Ana Karen, 

Aquella noche soplaba el viento de Comitán con fuerza norteña; de esos días que se entumen las manos pero despiertan las ideas de quienes persiguen sus propios sueños. Esa noche, la abogada y corredora de bienes raíces, JOSEFA BARRIOS, me sorprendía al comentarme su proyecto llamado LIBROS QUE COBRAN VIDASu sonrisa giraba con las ramas de los árboles de San Sebastián al tratar de conectar sus pensamientos, como en esas ocasiones en que uno quisiera decir todo en una sola oración. Sonreía con la alegría de una niña traviesa; sonreía con las manos entrelazadas al estilo de Criela de Vil planeando alguna maldad; sonreía como quien hubiese descubierto la piedad filosofal o algo semejante. 

Avi, la mesera, nos invitó a sentarnos en la parte interior del restaurante; declinamos el ofrecimiento permaneciendo en la porche a expensas del viento. La pizza y el chocolate eran obligados, pero pedimos algo más sofisticado de la provocativa carta.

—Ya puedes explicarme que es esto de Libros que Cobran Vida. Dime de qué se trata. Debe ser algo genial para sacarte de tu abultada agenda de trabajo. El titulo me sugiere una tienda de libros; o una iniciativa cultural de intercambio de libros… mejor, para no especular, explícame de que trata.

Mientras la veía cenar, mi pensamiento volaba asociando el proyecto de Chepis, como le llamo yo a Josefa; al día en que llegó por primera vez al Club de Lectura que impulsaba Raúl Figueroa y posteriormente, dejó, en manos de Gaby y Vianey. Ese día se presentó como abogada. Recuerdo su entusiasta participación, pero después de un largo receso de ese club, nos sumamos, por invitación del Dr. Armado Hernández al Club “UN RAYO PARA LA IMAGINACIÓN”, donde predominaban médicos y abogados. Este Club satisfacía nuestras expectativas por su espléndida organización. Los asistentes proponen una lectura, la someten a votación y Pablo se encarga de conseguir el libro en PDF, aunque algunos prefieren leerlo físicamente. Se otorgan 15 días para leerlo y realizar una breve síntesis sobre la percepción provocada. El día de la sesión nos reunimos en la sala de una clínica médica y ahí intercambiamos impresiones sobre el autor, el tema, los personajes y por supuesto, sobre el contenido. De esta forma, en sólo un año, los participantes leyeron 52 libros, cuando en México apenas se lee un libro al año.

—¿Recuerdas el día de la inauguración de la librería LA RUEDA DEL HAMBRIENTO?.

—Por supuesto, Chepis. Esa librería es genial. Pero, ¿piensas instalar una librería similar?, Chepis.

—De ninguna manera. Pienso sumar un club más a los 37 existentes, según tus cuentas.  En Comitán cada club de lectura cumple con propósitos particulares; cada uno construye sus reglas, procedimientos y métodos; cada uno llega a lectores diferentes. Algunos alientan la lectura entre grupos de mujeres; otros, se orientan a jóvenes deportistas. En fin. Cada club persigue el legítimo interés por promover la lectura; cada uno a su manera. Verás, en este tiempo como lectora, los libros llegan a mí; ellos me eligen y al abrirlos, ellos cobran vida dejándome enormes respuestas a preguntas sin platear. Son una sendirapia milagrosa que se aparece de pronto a nuestra vista moviéndonos la mente y el esqueleto. 

—Chepis, ¿te das cuenta que quienes dirigen estos Clubes de lectura invierten dinero, tiempo y esfuerzo sin obtener ninguna retribución?

—El dinero está fuera de mi intención. Sumaré los recursos necesarios al proyecto porque tenemos la obligación de luchar en contra de la ignorancia. Si la cultura se construye en las calles por gente común; la lectura también debe alentarse en las comunidades rurales y los barrios urbanos. Tenemos la obligación moral de llevar la lectura a diferentes segmentos de la población de una forma eficaz. 

—Chepis, ¿tú crees que la gente tiene en su lista de gastos la adquisición de libros?

—Justamente, porque la compra de libros está lejos de sus prioridades; ahí, los libros deben cobrar vida para ellos. Así que si las personas no van a los libros, que sean los libros quienes vayan hacia las personas. Y espero que algún día existan, no 37, sino 37 mil clubes de lectura.

—Esta bien, Chepis, pero explícame tu idea con más claridad. ¿Que actividades cumplirá tu proyecto de Libros que Cobran Vida?

—Dirás que estoy loca porque de seguro, te parecerá muy ambicioso, y ciertamente lo es. Deseo crear una biblioteca virtual con obras en PDF; quiero promover a los autores comitecos para que presenten sus libros haciendo leer a los asistentes quienes nutrirán al autor con sus comentarios; deseo dedicar sesiones de lectura dirigidas adultos de la tercera edad o a viejitos como tú los llamas, en donde nos nutran con sus experiencias y nos compartan sus emociones al leer algunos párrafos del libro que abran. También deseo organizar sesiones de lecturas en comunidades y barrios donde podamos sembrar las semillas que crezcan como nuevos Clubes de Lectura; sueño con construir alianzas estratégicas para ganar espacios y apoyos para promover el intercambio de libros o la venta de las librerías que se sumen a este esfuerzo.

—¡Y vaya que es todo un esfuerzo! Programar, organizar, difundir adecuadamente, gestionar espacios, preparar las transmisiones en vivo; atender con café y pan a los asistentes. ¡Ufff! De tan sólo enunciarlo, ya me cansé. ¿Podrás con todo eso, tú sola?, Chepis. Recuerda que tu agenda profesional es bastante intensa.

—Los proyectos ambiciosos solamente se logran en equipo. Sé que en Comitán hay personas entusiastas dispuestas a sumarse a esta iniciativa y crear un colectivo donde todos somos importantes aportando poco o mucho, todo es valioso. La participación de SELENE ARGUETA es invaluable, ella cuenta con años de experiencia en el mundo de la literatura y. Seguramente, interesará a niños, jóvenes y adultos para asistir a sus talleres; la presencia de ELVIRA HERNÁNDEZ le da brillo a nuestras presentaciones realizadas; ella es una mujer intensa con manejo de escenario; comunica con claridad por su formación como periodista, locutora, conductora, escritora, actriz y sicóloga; la orientación de MÓNICA BUÑUELOS sobre las lecturas más adecuadas, o abriendo su espacio en algunas ocasiones será de gran valía; LA TIENDA DE LA VERDAD es otro foro importante donde MARIO TORRES organiza talleres, lecturas, pláticas sobre sexualidad; y además, su librería contiene un acervo de obras muy importantes en un ambiente cálido con el aroma del café de especialidad. Podría nombrarte a muchos otros aliados como Berenice Velázquez, Giraluna Café y otros más que se suman porque la lectura en colectivos es una cuestión de amor.

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