- Un estudio documenta 84 asesinatos de ministros de culto en México entre 2000 y 2025, con Chiapas entre las entidades con mayor riesgo
Redacción / Alfaro Noticias
En Chiapas, una de las entidades históricamente asociadas a la diversidad religiosa y a la presencia comunitaria de ministros de culto, la violencia también ha alcanzado a quienes ejercen liderazgo espiritual. De acuerdo con una investigación del profesor e investigador Víctor Manuel Sánchez Valdés, de la Universidad Autónoma de Coahuila, en el estado se han registrado siete asesinatos de ministros de culto entre 2000 y 2025, una cifra que coloca a la entidad entre las de mayor riesgo a nivel nacional. De manera particularmente preocupante, cuatro de los homicidios de pastores evangélicos en todo el país ocurrieron en Chiapas, lo que sugiere que, además de la violencia generalizada, podría existir un componente de intolerancia religiosa en algunos de estos crímenes.
El análisis revela que la violencia contra ministros de culto no distingue jerarquías ni credos. En Chiapas, como en otras regiones, sacerdotes y pastores se han convertido en víctimas tanto por la expansión de la criminalidad que no respeta investiduras, como por su papel social, que en muchos casos los lleva a denunciar abusos, acompañar a comunidades vulnerables o confrontar, desde el ámbito moral, a los poderes fácticos que operan en sus territorios.
Este fenómeno se inserta en una problemática más amplia que atraviesa al sureste mexicano, donde Chiapas comparte patrones de riesgo con entidades como Veracruz y Oaxaca. Veracruz también suma siete asesinatos de ministros de culto, mientras que Oaxaca registra tres casos en el mismo periodo. En el sur del país se concentra, además, un número significativo de homicidios de pastores evangélicos, con dos casos en Veracruz y uno en Oaxaca, lo que refuerza la hipótesis de que estos ataques no siempre son hechos aislados ni exclusivamente producto de la delincuencia común.
La investigación, que amplía y depura los registros del Centro Católico Multimedial al incorporar ministros de otras religiones, documenta 84 asesinatos de líderes religiosos en México entre 2000 y 2025, sin casos registrados en el presente año. La tendencia muestra una escalada a partir de 2007, con un pico crítico entre 2013 y 2018, periodo en el que se alcanzaron hasta nueve homicidios en un solo año. Aunque desde 2019 la cifra anual ha disminuido ligeramente, la violencia se mantiene constante, con entre tres y cuatro asesinatos por año.
En el mapa nacional, la mayor concentración de casos se localiza en el centro y centro-sur del país, particularmente en la confluencia de la Ciudad de México, el Estado de México, Guerrero y Michoacán. Sin embargo, el sureste destaca por la vulnerabilidad específica de ministros no católicos, en contraste con regiones como la península de Yucatán —Campeche, Quintana Roo y Yucatán— donde no se registra ningún homicidio de ministros de culto en los últimos 25 años.
El estudio también da cuenta de la brutalidad de los crímenes: en 54 de los 84 casos se utilizaron armas de fuego, mientras que en otros se recurrió a armas blancas, asfixia, contusiones derivadas de tortura e incluso métodos menos comunes como el uso de narcóticos o el desbarrancamiento de vehículos. Pese a la gravedad de estos hechos, 79 de los 84 asesinatos permanecen impunes, sin que se haya podido identificar a los responsables o a las organizaciones criminales involucradas.
Frente a este panorama, Sánchez Valdés advierte la ausencia de políticas públicas específicas para proteger a los ministros de culto, a pesar de su papel social y del riesgo creciente que enfrentan. Entre las propuestas derivadas de la investigación se encuentra ampliar el Mecanismo de Protección para Periodistas y Defensores de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) para incluir a líderes religiosos amenazados; crear sistemas de alerta temprana; diseñar protocolos de reacción en coordinación con las distintas confesiones; y establecer mesas permanentes de coordinación entre autoridades federales y representantes de los cultos.
La investigación, firmada por Víctor Manuel Sánchez Valdés, profesor investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, especialista en seguridad pública y doctor en políticas públicas por el CIDE, pone en evidencia que la violencia en México ha alcanzado incluso a los espacios tradicionalmente considerados sagrados, y que en estados como Chiapas y otras zonas del sureste, la fe tampoco ha sido un escudo frente a la inseguridad.