Guillermo Ochoa-Montalvo
Querida Ana Karen,
Los grandes genios y artistas llegan al mundo como Almas Viejas cargando con talentos naturales; el arte les fluye por las venas; se asoma por los poros y sorprenden al mundo con sus creaciones. Esos artistas-genios, empezaron a producir desde niños como Wolfgang Amadeus Mozart quien componía desde los 5 años; como él, te puedo enunciar a Andy Lee (Tsung Tsung) quien empieza a tocar a los 3 años; Pablo Picasso pintó la famosa e invaluable obra “El picador amarillo” a los 8 años; Alberto Durero sorprendió al mundo a los 13 años con su autorretrato en 1484; Juan Soriano incursionó a los 8 años en importantes talleres de arte. Sor Juana Inés de la Cruzcon sus letras se opuso a las normas sociales desde su infancia; Octavio Paz, desde su infancia demostró el talento que le valía el Nobel de Literatura en 1990. El célebre Arthur Rimbaud ya destacaba en la literatura ante de cumplir 10 años. De la misma forma, destacaron desde niños: Janet Jackson, Edward Hopper; WASPA (Kareem Waris Olamilekan); Xeo Chu, entre algunos otros.
Todos ellos llegan al mundo con cargas genéticas, llamadas sistemas de ideas, creencia y experiencias, cuyas habilidades son innatas. Aunque todos nacemos con algún talento o varios, una gran mayoría morimos son haberla descubierto o se le deja en el camino por falta de motivación o por incomprensión familiar: “dedicarse al arte es morirse de hambre”, es una frase desalentadora y por desgracia muy común en las familias y sociedades.
A través de mi amiga Dulce Violeta conocí algunos libros de José Anthony Perebal Yax, quien adoptó, el nombre artístico de JOSÉ DE ANTÓN. Después de leer “Bajo la cascada de la luna” y “Bajo la muralla de los Volcanes”, directo y sin mayor preámbulo, me imaginé a José como un escritor y poeta maduro, con una larga formación universitaria sólida. Para mí sorpresa, al platicar con Dulce Victoria, supe que el poeta y escritor quetzalteco cuenta con solo 20 años acumulando una enorme cantidad de cuentos, poesías y novelas producidas desde muy temprana edad. Dulce lo sintetizó diciendo “Anthony es un joven talentoso, cuanta con una enorme biblioteca; es imparable en la poesía. La trae en la sangre. Si hablas con él es como si platicaras con un enciclopedia. Además de sus enormes conocimientos es bastante disciplinado y guapo”.
José de Antón, de origen maya k’iche’ nació en el año 2005. Sus obras se han traducidos al polaco, ruso, italiano, k’iche’, sistema braille y lenguaje de señas. En sus letras dedicadas “a mi hermosa mamá, Xelajú No’j se dibujan los paisajes de su terruño. Al llegar al final de su poemarios descubrí algunos textos que deseo compartirte. El primero corresponde a la poetiza veracruzana Lilia Ramírez titulado “La ciudad, archivo de signo”
“Me sumergí en la obra de José de Antón, “Bajo la cascada de la luna”, como quien se sumerge en la tibieza del agua ceñida en un manto constelado de quetzales, cenzontles y cuellos enjoyados. Me pregunté cuántas mañanas y atardeceres el poeta Antón habría dedicado a recorrer las calles de esa ciudad a la que llama madre: Xelajú No’j. ¿Qué ve Antón cuando la escucha? ¿cómo interpreta los colores de sus campanadas? ¿a qué le saben su lengua originaria y su aire? ¿cómo descubre el sueño de los edificios icónicos de Xela, con la Grecia que nunca conocieron? ¿las aves que bordan sus mujeres permanecen? La ciudad Xelajú No ’j se le ofrece al poeta como una figura protectora alimentando su cuerpo, su espíritu y su pluma. Esta madre primorosa cobija su ascendencia mestiza: entre ambos hay un diálogo bilingüe. Una y otro se entienden en castellano y en maya k’iche. Ella le ha heredado su lengua originaria y ambos comprenden, sienten y viven el lenguaje secreto que la ciudad atesora y muestra solo a los privilegiados. La ciudad es un archivo de signos, y Antón es su lector. Él, como iniciado que es, sabe leer sus calles, monumentos, parques y también los alrededores: el cielo, las montañas, la luna, las constelaciones, porque son significantes cuyo significado él comprende y la ciudad-madre le revela como a un hijo a quien amamanta con amor. Hay un poeta de Quetzaltenango, viene de los abuelos, de los ancestros, escribiendo hermoso con corazón limpio. Hay un poeta en la gran calle, con flores en el cabello, es el astrónomo de la poesía, que dice <es para ti>.
Y Lilia continúa diciendo: “Deslizándome con sigilo entre esta agua transparente del libro, las palabras van cegando mi mirada, pero es irresistible seguir mirando-escuchando mi propia voz en su lectura. El poeta ama a la ciudad que lo vio nacer y nos entrega un collar de poemas que sus lectores ajustaremos a nuestro propio sentir para dejar a la poesía fluir por nuestras propias avenidas, nuestros edificios interiores, tendiendo puentes entre Ella, la ciudad-madre, y nuestra propia historia mesoamericana”.
César Manrique de León Galindo prologó una de los libros de Antón diciendo: “El joven poeta José de Antón, a través de su memoria fotográfica, retrata en sus versos una visión de la naturaleza en conjugación con la complejidad del hombre ante la bastedad del universo y la armonía filosófica de las haberes cotidianos. Conforme nos adentramos en cada composición lírica, experimentamos no sólo la sensibilidad, sino el entorno espiritual del autor que como una alquimia, refleja el iris de la sabiduría en los cuatro puntos cardinales de las concepciones artísticas”.
“Esta bella obra literaria nos acerca a la mística Xelajú de los antepasados, a su gloria andante durante la armoniosa plenitud de los siglos y que ahora se conoce como Quetzaltenango, nombrada así por los Mexicas y que su significado es “Tierra de los quetzales”.
A sus 20 años José de Antón ha publicado seis libros, es coautor de tres libros. Gestor cultural, pintor, jurado de certámenes, conferencista, talleristas, profesor de cursos de introducción a psicología, antropología, sociología, filosofía, historia y politología en un “Seminario de Sociología de Guatemala” (2023). Invitado a varios festivales. Ha escrito cuatro prólogos y comentado libros. Fue subdirector de Galería LANDS y Espacio 14. Dos veces galardonado, tres premiado y otras, homenajeado en varias ocasiones. Su trabajo ha sido difundido en varios noticieros, radios, periódicos y revistas.
Para José de Antón las letras son un medio para traducir su percepción del mundo; sus emociones; la historia que corre en sus venas; a final de cuentas, es una cuestión de amor.