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El bastón de mando es de origen hispánico / A Estribor

El bastón de mando es de origen hispánico / A Estribor
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Juan Carlos Cal y Mayor

El debate sobre el bastón de mando se ha convertido en un ejemplo revelador de cómo, en nombre de la “descolonización”, se pretende reescribir la historia sin el menor rigor. Se repite que se trata de un símbolo prehispánico inmemorial, preservado intacto por las comunidades indígenas a lo largo de los siglos. El problema no es la reivindicación identitaria, sino la falsedad histórica sobre la que se construye ese relato.

ORIGEN Y FUNCIÓN DEL BASTÓN DE MANDO

El bastón de mando, también conocido como vara de mando, es un símbolo jurídico y protocolario propio de la tradición española medieval. Lo portaban alcaldes, jueces, corregidores y mandos militares como señal visible de autoridad y de poder legítimamente delegado. No era un objeto ritual ni espiritual, sino la materialización concreta del mando civil y del ejercicio de la justicia. Esta práctica se trasladó íntegra a América con la implantación del orden institucional del Virreinato de Nueva España, junto con sus normas, cargos y símbolos.

LAS AUTORIDADES INDÍGENAS DENTRO DEL ORDEN VIRREINAL

Lejos de suprimir todas las formas locales de gobierno, el régimen virreinal reconoció autoridades indígenas, permitió la existencia de cabildos propios y mantuvo a caciques y principales como figuras legítimas de gobierno comunitario.

Estas autoridades no actuaban al margen del sistema, sino integradas a él. El símbolo visible de ese poder reconocido fue precisamente la vara de mando, que acreditaba autoridad tanto ante la comunidad como ante la ley.

ADOPCIÓN Y RESIGNIFICACIÓN DEL SÍMBOLO

Con el paso del tiempo, las comunidades indígenas adoptaron el bastón y lo resignificaron. Se le atribuyeron valores morales, espirituales y comunitarios, y pasó a representar servicio, equilibrio y responsabilidad. Ese proceso es legítimo y forma parte de la historia viva de los pueblos. Lo que no es legítimo es negar su origen institucional para presentarlo como una reliquia prehispánica sobreviviente al margen del orden colonial.

CETROS PREHISPÁNICOS Y CONFUSIÓN HISTÓRICA

En Mesoamérica existieron cetros y emblemas de poder, pero no cumplían funciones equivalentes. No eran símbolos de autoridad civil cotidiana ni instrumentos de gobierno municipal. Su parecido formal no los convierte en antecesores directos del bastón de mando. La figura del bastón, tal como hoy se conoce, responde a una lógica jurídica y política ajena al mundo prehispánico.

EL PROBLEMA NO ES EL OBJETO, SINO EL RELATO

Presentar el bastón de mando como un símbolo ancestral puro no fortalece a las comunidades indígenas; por el contrario, les niega su capacidad histórica de adaptación, negociación e integración.

La verdadera herencia indígena no está en borrar el virreinato, sino en haber sabido habitarlo y transformarlo sin perder identidad. Negar ese proceso no es descolonizar la historia. Es sustituirla por ideología.

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