Sr. López
A tío Rubén, de los toluqueños, se le veía poco, la familia entera lo evitaba. Era chocante, grosero, violento y muy borracho (antes no había enfermitos de alcoholismo, había borrachos); enviudó joven, quedó con dos hijos varones y su casa era un desastre. El hijo mayor acabó en las Islas Marías, decían que murió asesinado en prisión; el otro se recibió de médico en la UNAM, becado en Harvard, llegó a neurocirujano. Cosas de la vida.
Un mal gobierno o hasta pésimo, no es definitorio en la vida individual, no impide lo que cada quien decida hacer con su vida. En las peores circunstancias, surgen un Alejandro Solzhenitsyn o un Benedetto Croce. Sí. Pero no se puede negar que los malos gobernantes son determinantes en la vida de esa masa que dulcemente llamamos pueblo: los malos gobernantes causan males, es lógico: el mal es ausencia, vacío de bien.
No se pretenden atenuar pifias y malas intenciones del actual gobierno federal. No. El no declarado proyecto de eso que por economía de palabras llamamos 4T o Morena, es el regreso a la hegemonía de un solo partido, remedo del PRI imperial del siglo pasado; afán imposible, el país y el mundo son muy diferentes. ¡Ah!, y sin formar parte del proyecto, sí incluye enriquecerse sin medida ni clemencia, la corrupción impune es el cementante de este régimen.
Sin embargo, tal vez valga la pena reflexionar, siguiendo más o menos a Fernando del Pino Calvo-Sotelo (‘¿Estamos mejor o peor?’, 21 de noviembre de 2025), en que lo de Morena en México, no es ajeno a prácticas que campean por el mundo, no en todo el mundo pero sí en casi todo Occidente, como el aceptado aumento desorbitado del tamaño del Estado (del gobierno); y el endeudamiento gigantesco de los gobiernos como recurso aceptado ante su gasto desmedido.
Junto a lo anterior hay algo más serio: la entronización, claramente errónea, de que el sufragio universal incondicionado asegura buen rumbo, siendo claro lo contrario: la mayoría no asegura acierto ni verdad (todavía hay gente que piensa que el mundo es plano), y elegir gobernante es una decisión cualitativa no de aritmética electoral, que por algo en el Reino Unido, democracia antigua e irreprochable, el votante no elige Primer Ministro, eso es decisión de la Cámara de los Comunes (su parlamento); y en los EUA, el voto es indirecto por ley: si la mayoría mete la pata, el Colegio Electoral tiene facultad legal para dar la presidencia del país a otro candidato aunque no haya sacado más votos, no están locos.
Añade don Fernando algo que en nuestro país se implantó desde el siglo XIX: expulsar a Dios de la vida pública (y privada), y desechar la ley natural. No bordará este menda en eso, que da para mucho, pero hemos pagado y seguimos pagando el precio. No hacía falta nuestro laicismo a marro para secularizar la vida pública, un buen ejemplo es Alemania. Dejemos el asunto.
Ante nuestra real situación actual, esas observaciones parecen detallitos sin importancia. México sufre un deterioro grave en lo que es la principal razón de ser del Estado, del gobierno: la seguridad pública, la protección efectiva del ciudadano ante el crimen. Mucho se ha dicho, pero vale la pena recapacitar en un par de datos que parecen raritos:
La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE del Inegi), para el año 2024, reporta 33.5 millones de delitos cometidos en el país pero el mismo ENVIPE reportó en el año 2018, un total de 33 millones de delitos. No checa, o sea, según el Inegi ya con la autoridad cuatrotera, lo delitos en seis años aumentaron un escuálido 1.5%… sí, es lo que parece, son lo que son.
El dato verdaderamente alarmante es lo que llaman “cifra oculta” que son los delitos no denunciados o que no llegaron a carpeta de investigación (alguien fue a denunciarlo y nadie lo investigó), que según el Inegi en 2024, suman 93.2 millones. Revíselo en https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2025/ENVIPE/ENVIPE_25_RR.pdf; página 3 para que no batalle; a uno no le ande creyendo nada.
Cuidadito… por manipuladas que estuvieran las cifras (si fuera el caso, uno qué va a saber), resultaría que su mejor mentira es como para jalarse los pelos: la suma de delitos que sí conoció la autoridad más la ‘cifra oculta’, arroja un trepidante total de 126.7 millones de delitos. Saque usted sus conclusiones, somos por ahí de 130 millones de gallardos tenochcas.
Dejemos para mejor ocasión enterarnos cómo le hace el Inegi para saber cuántos delitos no se denunciaron… y la razón por la que ocultan los que no merecieron ser averiguados, al revolverlos con los no denunciados. ¡Qué vivos!
Y una última observación sobre estos datos: si la ciudadanía denunciara todos los delitos, como debería de ser, reventarían las fiscalías estatales y la federal: no hay ninguna posibilidad real de averiguar semejante cantidad. México: andamos mal.
Por supuesto forma parte del problema algo que porobvio, no recapacitamos en ello: los políticos infames, los burócratas ladrones y los delincuentes, no llegan de otro planeta, no los manda un país enemigo, todossalen de la bonita familia mexicana. No podemos cegarnos ante la realidad.
La tasa de suicidios aumenta: en el año 2018, la tasa por cada 100,000 habitantes, era de 5.1 personas que se quitaron la vida; en el 2024, subió a 6.8, no es poco, fueron 8,856 tragedias terminales. El suicidio merece el respeto que merece cualquiera que por enfermedad o desesperación, se rinde.
El divorcio crece, para el año 2024 según Inegi, por cada cien matrimonios hubo 33.1 divorcios.
Frente a los 200 mil homicidios del sexenio pasado, están los 71,989 abortos en secretarías de salud estatales y el IMSS-Bienestar, ¡en un año!, y en el Boletín N°. 1893 de la Cámara de Diputados, se consigna un estudio del Instituto Guttmacher: cada año hay entre 750 mil y un millón de abortos clandestinos… y no aleguemos, abortar es quitar la vida, es matar al ser más indefenso.
Es triste, sí, algo anda mal en México… tal vez nosotros.