Guillermo Ochoa-Montalvo
Querida Ana Karen,
¿Sabes Ana Karen?, las librerías de viejo son como esas juguetería donde los muñecos se paran a bailar a las tres de la mañana como cantaba Gabilondo Soler, Cri-Cri; pero en estas librerías son los autores y sus personajes quienes se levantan a charlar entre ellos, y si pones atención, podrás escucharlos. Sus voces de ultratumba, te harán delirar de emoción al escuchar a D. H. Lawrence agradeciendo a Lady Chatterleyhaberle dado vida a quien, en la realidad, fuese su amante y posteriormente, su esposa, Emma Maria Frieda Johanna Freiin von Richthofen Lawrence, con quien enfrentó el conservadurismo de la moral Victoriana inglesa al publicar su obra, que por supuesto, fue prohibida en Inglaterra por sus escenas de sexo explícitas. En el Reino Unido se publicó hasta 1960. Emma María permaneció con D.H. Lawrence hasta su muerte en 1930. Más tarde, Donó su rancho, conocido ahora como el Rancho D.H. Lawrence, a la Universidad de Nuevo México, que se convirtió en un centro cultural y educativo. Emma murió en 1956, el mismo día en que nació.
Uno de mis sitios favoritos en la CDMX eran las librería de viejo, en especial la de Filiberto que, vivía literalmente, bajo una montaña de libros desordenados, empolvados, con ese aroma delicioso a papel viejo y tinta rancia. El viejo Filiberto ahora debe rondar como una fantasma entre aquellos libros que le dieron de comer desde muy joven cuando la causalidad unió al hambre con la abundancia de un joven heredero de la biblioteca señorial de su abuelo. Interesado en vender el valioso lote, sin idea de las grandes joyas que contenía esa biblioteca acuñada desde el Siglo XVIII, se encontró con Filiberto quien se ofreció a venderla, y tuvo la ocurrencia de quedarse con muchos de aquellos libros que empezó a vender callejaramente hasta instalar su propio local.
¿Te ha pasado que al abrir un libro viejo te aparece un fantasma?, se recuesta a tu lado lado y te empieza a leer en voz alta, pero no tiene voz, aunque sí una mirada hundida en un charquito de nostalgia; después, poco a poco se desvanece hasta desparecer dejando un nube de desconsuelo. Las amantes aman, los libros esposan. Con el viejo Filiberto aprendí a escuchar a los fantasmas. Imagínate en medio de un encuentro egregio con tus autores y personajes favoritos.
En esta ocasión omitiré hablarte de mis favoritos como son Sartre, Simone, Nietzsche, Lou Andreas, Wilde, Joyce; evitaré redundar en ellos, de los cuales, te he escrito hasta la necedad.
Te comentaré de una escritora llamada ENHEDUANNA, la favorita de Filiberto. A ella se le reconoce como la primera mujer dedicada a la literatura alrededor del año 2300 a.C. Escribía en tablillas de arcilla que se conservaron a través de copias de los escribas mesopotámicos, pero por allá de 1950 empezaron a circular traducciones, y obvio, Filiberto rescató el libro en el lote de otro abuelo fallecido con familia ignorante a quienes los libros parecen estorbar.
El viejo Filiberto habría sido feliz si hubiese llegado a sus manos la edición de 2024 de Yale University Press, bajo el título ENHEDUANA: THE COMPLETE POEMS OF THE WORLD’S FIRST AUTHOR (Los poemas completos de la primera autora del mundo). Filiberto conversaba durante las madrugadas con Enheduana asegurando que escuchaba su voz declamando sus propios poemas y los himnos dedicados a la diosa Inanna; además de poeta, ella destacó en la política desde su rango de sacerdotisa.
El fantasma de Enheduanna le declamaba: «Escribir es ‘como parir, dar nacimiento, concebir el mundo» y le escribe a la diosa Inanna: »¡Señora de todos los poderes divinos, / luz iridiscente, mujer justa / vestida de esplendor, amada de An y Urac! / ¡Dueña del cielo, con el pectoral de grandes joyas, / la que ama el buen tocado propio de la sacerdotisa / Es la que se ha apropiado de los siete poderes divinos! / ¡Mi señora, eres la guardiana de las grandes esencias! / Tú has colgado los poderes divinos en tu mano. / Los reuniste, los abrochaste en tu seno. / Como un dragón que echa fuego sobre tierra extranjera. / Cuando como Ickur, ruges a la tierra, / no hay vegetación que te pueda hacer frente. / Como un torrente que descendió sobre tierras desconocidas, / poderosa del cielo y la tierra, tu eres Inanna:»
De Enheduanna existen libros infantiles o de divulgación que presentan su vida y obra de manera accesible. Es posible que milenios atrás, hallan escrito otras mujeres que no se atrevieron a firmar sus obras como Enheduanna. El mundo patriarcal y misógino imperaba como sucede hasta nuestros días con tipos capaces de descalificar a las mujeres. Por ese motivo, hubiese querido dormir en la LIBRERÍA DE VIEJO, LA RUEDA DEL HAMBRIENTO donde me encontré con una mesa con decena de libros escritos por mujeres. ¡Imagínate que charla tan amena hubiese sido esa!.
¡Imagínate escuchar a Guadalupe Loaeza hablando de “las niñas bien”!; “Niñas bien, intelectuales. Trabajan en una dependencia cultural de gobierno. No se pierden ninguna exposición, conferencia o semana del cine internacional. Les mandan invitación para galerías o eventos culturales. Tienen muy buenos amigos en Bellas Artes y en Relaciones Exteriores. Están suscritas a la revista Vuelta y reciben a su nombre National Geographic Magazine. Estudian letras, antropología o historia. Leen con atención la sección cultural de los periódicos. Cuando van en su coche Renault 18, escuchan Radio UNAM. Lo que más les gusta es ir al Bar León con sus amigos y hablar de literatura y de los problemas sociales de México.”
Del otro lado de la mesa, podrían aparecer los fantasmas de Elena Chávez con su libro en la mano “El rey del cash”, hablando de los “Niños bien” de ya sabes quién. Junto a ella, Denise Dresser. Pero por ahora, acudiremos a la librería para conversar con las fantasmagóricas autoras. Cristina Pacheco nos explicará algunas de sus Crónicas e Histerias; Mari Jungstedt nos hablará del “Doble Silencio”; Charlotte Chandler te dirá “Hola y Adiós”; claro que Isabel Allende sí sabe mucho de fantasmas y te plagará de historias increíbles; Margaret Atwood te fascinará por su prolífica obra y sus “Blancos Móviles”.
En fin, Ana Karen, en las librerías de viejo encontraremos fantasmas amigables capaces de guiarnos por caminos de luces encendidas de saber entre aromas de libros manoseados que llevan la energía de no sabemos cuántas personas. Pero quienes leen, poseen buena energía y eso es una cuestión de amor.
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