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Y, sin embargo, vamos bien… / De Primera Mano

Y, sin embargo, vamos bien… / De Primera Mano
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RODULFO REYES

 La narrativa oficial de que Tabasco ‘va bien’ en cuanto a la pandemia, pese a que no hay datos duros que corroboren el optimismo, ha sido recibida y aceptada entre la ciudadanía.

En una gira el sábado por la villa de Tamulté de las Sabanas, el gobernador Adán Augusto López Hernández propaló una ‘información positiva’: la entidad pasó del segundo lugar nacional al séptimo en muertes por coronavirus.

Además, según dijo, de las 600 pruebas diarias realizadas en el estado, en los últimos días han dado negativo seis de cada 10, lo que, a decir del mandatario, es una ‘estabilización de la curva (epidemiológica)’.

Los números ofrecidos por la Secretaría de Salud estatal no parecen coincidir con la euforia oficial:

El 31 de mayo que terminó la Jornada Nacional de Sana Distancia, que antecedió a la llamada “nueva normalidad”, Tabasco cerró la fase con 133 casos, 12 decesos, 802 pacientes activos y 366 hospitalizados por enfermedades respiratorias en 24 horas.

El 1 de junio, ya en la etapa de regreso a la vida diaria, se presentaron 181 positivos, 13 fallecimientos, 853 activos y 357 ciudadanos internados.

Una semana después, el 8 de junio, se contaron 193 contagios, 15 muertes, 853 activos y 344 hospitalizados.

El 15 de junio hubo 226 casos, 11 muertes, mil 22 activos y 374 hospitalizados.

Este domingo, 28 días después del arranque de la “nueva normalidad”, se anotaron 233 personas infectadas, 18 muertes, mil 281 activos y 481hospitalizados.

En síntesis, del 31 de mayo al 28 de agosto los pacientes activos, que son los que pueden seguir trasmitiendo el virus, pasaron de 802 a mil 281, los contagios diarios de 133 a 233 y las muertes de 12 a 18. ¿Cuál mejora?

Importa subrayar que las veces que los contagios han superado los 300, las autoridades salen a aclarar que se trataba de positivos desfasados en las plataformas de la Secretaría de Salud federal.

No obstante que las estadísticas oficiales no apuntan a la recuperación, entre la ciudadanía se ha anidado la especie de que “lo peor ya pasó”.

“La cosa ya no está como antes”, es una frase escuchada por este reportero en relación a que desde ayer ya se respiran aires de “normalidad” en las actividades cotidianas.

Además, espacios noticiosos viven la misma borrachera de optimismo de la 4T: celebran que ya no se ha registrado picos de más de 300 casos por día (ya se explicó que se han presentado cuando se aglutinan positivos que no habían sido notificados en tiempo y forma).

De la misma manera se externa como “luz al final del túnel” que resulte negativo un 40 por ciento de las pruebas aplicadas.

No hay datos que corroboren la estabilización sanitaria. Y, además, faltan los contagios de la semana pasada por la apertura de unos 50 mil negocios.

 PARA SU INFORMACIÓN…

 UN ACUERDO DEL cabildo de Centro para otorgar bicicletas a personal de salud del Hospital “Dr. Juan Graham Casasús”, reactivó la ‘campaña negra’ que desde principios de año ubica al alcalde Evaristo Hernández Cruz como el personaje de la 4T más atacado en redes sociales. De acuerdo con un sondeo de esta columna, el edil capitalino recibe más señalamientos que el propio gobernador. 

LA NOMENCLATURA DE su partido arropó al dirigente estatal de Morena, César Burelo, ante la ofensiva que le lanzó José Eduardo Beltrán, Chelalo, a quien grupos en la Ciudad de México cercanos al presidente Andrés Manuel López Obrador usan como ariete contra la administración de López Hernández.

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