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Vicisitudes del Frente Ciudadano

Vicisitudes del Frente Ciudadano
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Juan Carlos Cal y Mayor

Me encuentro con dificultad en la acepción política del denominado Frente Ciudadano por México o el Frente Amplio Opositor o como se llame. Con cierta razón se critica a un conglomerado de ciertos personajes que representan, mas que un frente netamente ciudadano, a personajes resilientes del pasado y presente que buscan perpetuarse o perpetuarnos -dirían otros- en fin, permanecer o retornar al ejercicio del poder.

A mi parecer el objetivo no es o no debiera ser ese. Ciudadanizar al Frente Amplio compuesto ahora por el PAN, PRD y MC,  significa construir una agenda y una plataforma política que atienda los reclamos de una ciudadanía que ya no cree en la política.

El reto entonces significa convencer. Es abrir también la puerta a quienes se dicen hartos der ser espectadores pero que tampoco hacen gran cosa que no sea criticar en las redes sociales. Alguien tiene que hacerlo. Y lo tenemos que intentar quienes ya tenemos rato en estos menesteres de la política.

Provengo de la cultura donde la idea de construir alianzas políticas entre partidos disimiles viene desde abajo, de acuerdo a las circunstancias políticas que orillan o motivan a hacerlo. Combatir a partidos hegemónicos y apostar por la pluralidad.  En el 2000 nos costó trabajo convencer a nuestras dirigencias nacionales, pero se logró una alianza de 8 partidos que rompieron a la hegemonía de muchos años del PRI como partido en el poder.

Hoy el fenómeno se traduce en un esquema de verticalidad donde las dirigencias nacionales del PAN-PRD-MC acordaron conformar una coalición de partidos para competir juntos en el proceso electoral venidero. Por la experiencia vivida en las pasadas elecciones de gobernador en varias entidades, las alianzas con el PRD lograron importantes resultados. Se ganaron 5 de 7 gubernaturas y en ellas PAN y PRD fueron juntos en 3 de ellas. En los estados donde estas alianzas no se consolidaron, Hidalgo y Tlaxcala, las elecciones se perdieron pero se comprobó que la suma de los votos divididos entre PAN y PRD superaban al PRI. Hubo logros electorales importantes como el de Veracruz, uno de los estados clave para ganar la elección del 2018.

Posteriormente para las elecciones del Estado de México, el intento se hizo, pero no se concretó. Alejandro Encinas no aceptó la propuesta de encabezar la alianza, por lo que Josefina Vázquez Mota fue por el PAN y Juan Cepeda  por el PRD. La elección la perdió López Obrador con su candidata y el bastión del Presidente Peña continuo siendo priísta.

En las próximas elecciones del 2018 van en juego 9 gubernaturas. 2 de ellas gobernadas por el PRI en Jalisco y Yucatán. Otra por el PVEM-PRI en Chiapas y el resto gobernadas por el PAN o el PRD. Si nos atenemos sólo a números y Pitágoras no se equivoca, las sumas del PAN y PRD pueden garantizar el triunfo en al menos 6 entidades. A pesar de que la ecuación numérica ha dado buenos resultados y las encuestas por lo menos a nivel Nacional han calificado con buena aceptación al Frente Amplio, el asunto se torna complejo en los Estados porque las rivalidades locales pueden escindir ese frente.

He ahí el reto para las construcción de acuerdos y consensos ganadores que puedan hacernos, en el caso de Chiapas, una opción competitiva frente al PRI y Morena, que parecen ya tener definidas sus candidaturas a la gubernatura con el senador Roberto Albores y el magistrado Rutilio Escandón.

El Frente Amplio debe actuar con inteligencia y sentido común para seleccionar a los mejores y mas competitivos candidat@s para los cual debemos estar abiertos además de contar con liderazgos competitivos ante una eventual competencia que puede tornarse cerrada.

Los retos mas importantes consisten en construir una sólida plataforma política que nos haga diferentes a las demás opciones y garantice un mejor futuro para los chiapanecos. No basta con buenas intenciones sino con tener un diagnóstico preciso de la problemática por la que atraviesa el estado. Debemos incorporar las demandas ciudadanas y abrirles los espacios a la participación política. Y para el caso de la equidad de género buscar la participación activa de las mujeres para que contiendan pero no de mero relleno como sucedió en las elecciones pasadas. Hay muchas mujeres con gran capacidad y tenemos que sumarlas.

El reto es grande y los plazos se acortan porque los términos fatales que establece el calendario electoral están próximos. Lo que ha de ser será más temprano que tarde. Bienvenida la crítica pero también los esfuerzos de buena voluntad. Incentivar la participación ciudadana será la clave de este proceso.

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