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Vamos bien / La Feria

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Sr. López

 

Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, vivió muchos años de “administrar” las propiedades de tía Beatriz, hermana de mi abuela Virgen (la de los siete hijos). Para que sepan pronto cómo tenía la cabeza tía Beatriz, nomás les digo que era señalada -“sotto voce”-, como culpable de la carga genética de Danielito el primo aquél con IQ de caracol: tonta era piropo. Pepe vivía muy bien y tía Beatriz tenía un foco en toda su casa… y no entremos en detalles. El caso fue que de repente se supo que la tía Cerebro ya no tenía nada porque Pepe la convenció de vender sus propiedades para un negocio buenísimo, que sí lo fue, pero para Pepe, quien ante los reclamos de la familia, decía muy convincente que revisaran las cuentas (sus cuentas) y verían que ni un centavo había tomado y lo que tenía era por las comisiones que honestamente cobró de cada renta y de cada venta… ¡hiiijo de su…! Y tía Beatriz llorosa, cada vez que lo veía le decía: -Hijito, nomás me hubieras seguido administrando.

 

Ahora este menda lamenta ser el humilde conducto por el que se enteren todos ustedes, compañeros tenochcas, que estamos en esas (hasta podríamos hacer el “hashtag” #TodosSomosBeatriz).

 

No se necesita advertir que se está refiriendo el del teclado al presidencial anuncio del pasado día 3 de noviembre (muy presente tenga usted), de las inmensas reservas de petróleo (y gas asociado… ha de ser muy importante que sea “asociado”), a 72 kilómetros del puerto de Veracruz, cerca de Cosamaloapan, con un volumen de más de 1,500 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, lo que podría representar reservas totales de alrededor de 350 millones (no se entiende, anuncian 1,500 millones de barriles, que “podrían” ser 350 millones… ni hace falta que entendamos).

 

Ya lo comentamos en su momento: en julio de 2014, un tal Robert Rennhack, subdirector del Departamento de las Américas del Fondo Monetario Internacional (por si faltara algo para alarmarnos), alabó con entusiasmo de porrista yanqui, las peñanietistas reformas estructurales, diciendo que “es muy difícil que una nación lleve a cabo un proceso de esta magnitud”.

 

Sí, es cierto, como México no hay dos: es muy difícil que otra nación haga semejantes barbaridades, pues como usted comprenderá, al FMI la reforma educativa le importa menos que el clima en Hawaii a un acapulqueño.

 

A la institución clave del imperio del capital le gusta en especial, la energética, de la que don Beto Rennhack dijo: “…el sector privado podrá invertir sin muchas complicaciones, lo que llevará a que para 2015 o 2016 se observe un aumento de inversión en este sector (…) en un rango de entre 10 mil y 20 mil millones de dólares al año”. Bueno… aquí, esperando.

 

Para hacer la reforma energética pasaron a la deuda pública nacional el pasivo laboral de Pemex y CFE. Primero, nos dijeron los diputados -el 23 de julio de 2014-, que era un billón 347 mil millones de pesos; luego el diputado Juan Bueno, dos días después, declaró que eran nada más “alrededor de 650 a 700 mil millones de pesos, y consideramos que esto es manejable”; sí, pero la Comisión de Energía de la misma Cámara, nos informó que, francamente, eran un billón 900 mil millones de pesos; y el 25 de julio, en conferencia de prensa con analistas del sector y funcionarios de Pemex, salieron con su domingo siete: el pasivo laboral de Pemex, al cierre del primer semestre del 2014 rebasaba los 2 billones 320 mil millones de pesos; supongamos que el de CFE sea el mismo que dijeron desde el principio (500 mil millones de pesos): andaríamos en 2 billones 820 mil millones de pesos: 145,000 millones de dólares, con la ventaja de que el petróleo (y gas asociado), ya NO son nuestros más que si están enterrados (¿lo recién descubierto también o no?… silencio en la noche).

 

Y toda esta danza suponiendo que no hay intención de engañarnos a los del peladaje, porque igual nada es cierto… como a río revuelto (¡basta!, ¿con qué derecho se permite uno dudar de la acrisolada honestidad de personajes de la talla de Carlos Romero Deschamps?)… pero es que, sabe usted, ya hubo ociosos que se pusieron a cotejar cifras con los informes presidenciales y las cuentas de la Auditoría Superior de la Federación, y resulta que es muchísimo menos lo de los “pasivos laborales”, muchísimo menos, tanto como que el año pasado, Pemex pagó por pensiones en total a sus 95 mil jubilados (¡ah, burro!), 22,517 millones de pesos y en las cuentas que presentaron a la Comisión de Energía, dice 53 mil; y en el caso de la CFE, sus pensionados cuestan al año 13,827 millones y los honorables diputados que aprobaron a trancas y barrancas este terrible desaguisado, consignaron 35 mil.

 

Así las cosas si llegaran inversiones anuales de 20 mil millones de dólares, en 7 u 8 años llegarán a ser equivalentes a la deudita que ahí vamos a seguir pagando unos 30 ó 40 años, con un detalle: las inversiones serán de los inversionistas, no del país… y las ganancias también, que ya les autorizaron no dar reparto de utilidades (abriendo boca nomás, ya verá de lo que son capaces cuando tengan bien trincada a la Patria, la señora de la portada de los libros de texto…  le van a lagrimear los ojitos), y un “régimen fiscal diferenciado”:

 

Si usted es el hojalatero de la esquina, paga el 30% de impuesto sobre la renta, pero si cambia de giro y se pone a sacar petróleo (pida su concesión), le toca el “diferenciado”, el de los empresarios extranjeros y nacionales, los que nos hagan favor de sacar y vender el petróleo, entonces pagará entre el 17% y el 30%, pudiendo cargar las pérdidas de un contrato a las de otro y no se le olvide: sin reparto de utilidades a los apestosos (los trabajadores)… ¡ah! pero si se llama Pemex, como se trata de hacerla competitiva: le toca pagar 71% sobre sus ingresos totales, más un dividendo anual de 30%, el 10% de reparto de utilidades y tooodas las canonjías del sindicato de héroes y similares que hacen el sacrificio de estar trabajando para la patria… vamos bien.

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