Home Columnas Tejer sin estambre / La Feria

Tejer sin estambre / La Feria

Tejer sin estambre / La Feria
0
0

Sr. López

 

Tía Tita era de las de Autlán (se llamaba María y nadie, ni ella, sabía cómo quedó en Tita), tía Tita, le decía era del lado paterno, mujer de pelo en pecho, de casi 1.80 de estatura, hermosa de cara -de ojos verdes como platos-, con un cuerpo que las malas lenguas de Guadalajara, decían estaba “bien proporcionado” (insinuando el verbo proporcionar, “poner a disposición”, y no la casta acepción del adjetivo referido a aquello de “dimensiones armónicas y equilibradas”); en fin, parece que aplicaban ambas acepciones pues su señor esposo, tío Lito (de Carlos, Carlitos, Lito), era una nulidad en todo, porque no trabajaba, no mandaba y no de ‘nada’, aparentemente; y ella aparte de ser un espectáculo digno de verse, tenía huéspedes y con eso mantenía la casa, a sus dos hijas y al marido, con más apreturas que holguras, pero de eso vivían, lo que no impedía a tío Lito ser muy latoso, pero mucho, que de todo se quejaba. Una buena tarde, se le ocurrió al tío decir que estaba harto de tener extraños en su casa y que en su carácter de marido y cabeza de la familia, le ordenaba los echara a todos, ese mismo día. Puede uno suponer que esa era la gota que hacía falta para derramar el vaso y aclarar paradas en esa casa, pues de aire, sin tener que meditarlo, la tía contestó: -Mira Lito, no es tu casa, que la mantengo yo; no eres mi marido hace… a ver… la chica tiene 14 años… bueno, hace catorce años y nueve meses no eres mi marido; no eres cabeza de esta familia porque en esta familia sobras; y el que se va ahorita mismo, eres tú –y como era de las de Autlán, diciendo y haciendo: por la ventana de su recámara tiró a la calle toda la ropa del ya desde ese momento exmarido. Rigurosamente cierto. Hizo bien.

 

México es una república representativa, democrática, laica y federal, compuesta por Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior, y por la Ciudad de México, unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental. Perfecto. ¡Qué bonito somos!

 

Lo de que somos democráticos, laicos y federales, en ocasión mejor comentaremos (no le va a gustar). Hoy, por decisión no democrática del tecladista, comentaremos solo esto de que somos una república representativa.

 

Somos una república representativa porque somos las dos cosas: república por ser el pueblo en quien reside el poder, por lo que el pueblo elige libremente a sus gobernantes (no somos monarquía, autocracia, oligarquía, dictadura, ni zarandajas varias, somos república) y representativa, pegadito a república, porque el poder lo ejerce el pueblo mediante representantes (también elegidos, bla, bla, bla). Si se va usted a reír, aquí la dejamos. Es serio el asunto:

 

Importa machacar que la acepción antigua de la palabra república (antigua y ya en el cajón de los desechos), implicaba que el poder lo ejercía directamente “el pueblo” (democracia directa); y que el concepto moderno de república es el que conocemos: democracia indirecta, en la que el poder se ejerce mediante representantes (de ahí lo de “representativa”, no se distraiga). La insistencia obedece a que pareciera, si uno es mal pensado, que hay por ahí algún intento de dar valor a consultas, votaciones a mano alzada o decisiones por aclamación. No señoras y señores, eso está en el cuarto de los trebejos cuando menos desde 1776.

 

Por supuesto existe la figura del referéndum en buena parte del mundo civilizado, en el que priva la razón, que es una consulta directa al pueblo sobre temas graves y en situaciones extraordinarias, consulta normada rigurosamente y raramente celebrada (con la excepción relativa de Suiza, con muchos ‘asegunes’, pues casi siempre son votos de cantones, estados, diríamos acá). No es muy confiable (recuerde el despelote británico por el ‘Brexit’).

 

Igual: está muy bien esto de ser república representativa a condición de que los elegidos para gobernar se sujeten a la ley, a las leyes. Si no, todo es teatro.

 

Hay algunos países muy aficionados a celebrar consultas populares, plebiscitos, referendos: los de régimen totalitario. Es muy fácil fraccionar a la sociedad, seccionar los asuntos, aparentar que se vota todo y luego ir “subiendo” el nivel de decisión hasta camarillas diminutas que hacen lo que les da la gana. Tarea: estudiar la “democracia” en China, Cuba, Corea del Norte.

 

Esos países totalitarios tienen vicio de hacer elecciones descaradamente fraudulentas “en Corea del Norte, el Gobierno informó que el 12 de marzo -de este año-, el 99,99% de los ciudadanos votaron y que el 100% de los votos fue para los 687 diputados que fueron postulados por el régimen”… solo hubo candidatos del régimen (cita del diario ‘El País’; 15 de junio de 2019; Moisés Naím); y “semanas antes, los cubanos también se habían expresado a través de un referendo en el cual se les preguntó si aprobaban una nueva Constitución. El 91% de los votos fue a favor” (misma cita).

 

En México durante todo el siglo XX no fuimos nada de lo que dice la Constitución y el régimen de partido único dio resultados aceptables los primeros 30 años o poco más.

 

Hasta 1990 se empezó a formar un régimen que acotara las trampas electorales, no erradicarlas (caso de estudio, elecciones de 2006 y 2012) pero sí quedaron las elecciones, fuera de las manos y el control del gobierno, complicando mucho la trampa. Por eso hemos tenido tres cambios de régimen en menos de 20 años (PAN, PRI, Morena). El INE como está, importa, mucho.

 

Sin ser alarmistas: hay síntomas de que podemos regresar al teatro. El vacilón ya no funciona y ya hay mucho vacile, por ejemplo cancelar una obra de infraestructura por votación a mano alzada de tres mil tenochcas. No es correcto, por algo reza el artículo 16 de la Constitución:

 

“Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento”.

 

Sin respeto a las leyes, gobernar es tejer sin estambre.

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

5 − four =