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Suchiapa, el río envenenado que sigue sin atención / En la Mira

Suchiapa, el río envenenado que sigue sin atención / En la Mira
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Héctor Estrada

Han pasado más de dos años desde que se hiciera pública la grave contaminación que enfrenta el río Suchiapa y las consecuencias que ya afectan a miles de habitantes, que usan sus aguas como fuente de riego para cosechas o consumo humano, y el tema parece haber quedado en los archivos del olvido. El gobierno de Manuel Velasco nada hizo para atender el problema y hoy la situación luce más compleja.
El asunto que estuvo en manos del ahora presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez, Carlos Morales Vázquez, cuando se encontraba a cargo de la Secretaría de Medios Ambiente e Historia Natural, se ha agravado con el paso de los meses, entre la indiferencia, omisión y complicidad de quienes hace años decidieron “dar carpetazo” al asunto.
Y es que, los lixiviados emanados del relleno sanitario y las aguas residuales de los complejos habitacionales Real del Bosque, Bonanza y Casas Geo han elevado de manera crítica durante los últimos años la concentración de contaminantes y sustancias tóxicas en el afluente. Para dimensionar la gravedad del escenario, sólo basta hacer un poco de memoria.
El episodio más alarmante del caso sucedió el pasado 14 de mayo de 2017 cuando habitantes del poblado Pacú denunciaron la repentina aparición de numerosos peces muertos entre las aguas del río. De acuerdo al dictamen de lo sucedido, como resultaba evidente, la muerte masiva de peces fue consecuencia de la intoxicación provocada por los contaminantes arrastrados dentro del afluente.
Los indicios de contaminación comenzaron a resentirse desde que parte de las aguas residuales del fraccionamiento Real del Bosque empezaron a ser derramadas de manera irregular sobre las márgenes del arroyo Sabinalito del río Suchiapa. Sin embargo, los crecientes escurrimientos y filtraciones emanadas desde relleno sanitario de la empresa Veolia han empeorado la situación de forma acelerada, elevando los niveles de riesgo como nunca antes.
El grupo ciudadano “Salvemos al Río Suchiapa” ha realizado la documentación de casos sobre posibles afectaciones a la salud de habitantes del poblado Pacú por la contaminación del río. De esta manera, aunque aún no se ha concluido el concentrado de información y cotejo con los datos de los familiares y la Secretaría de Salud, han adelantado que hasta el momento se tienen detectados al menos ocho casos sospechosos de personas fallecidas a consecuencia de cuadros cancerígenos.
La situación en la cabecera municipal no es muy distinta. En ese sentido, Blanca Nidia Vicente Ribera, bióloga y representante de “Nimalari, Ecocultura Sustentable Asociación Civil”, ha denunciado reiteradamente que en Suchiapa el 90 por ciento de la población se abastece de los cárcamos que se surten del río, lo que complica la situación debido a que el único tratamiento previo que se le da al agua para consumo doméstico es la simple cloración.
Y es que, la zona donde se encuentra el relleno sanitario de Veolia (Proactiva) tiene conectividad con el río Suchiapa y sus escurrimientos van directo al afluente, arrastrando las fugas de lixiviados que son metales pesados, concentrados venenosos, principalmente de mercurio y bencenos.
De acuerdo al último estudio realizado por la empresa “Laboratorios ABC” a los mantos acuíferos del predio San Martín Mujular, colindante con el Relleno Sanitario de Tuxtla Gutiérrez, en el perímetro de mayores filtraciones, se confirmó la presencia de metales altamente tóxicos como mercurio, aluminio, cromo, arsénico, cobre, magnesio y zinc, además de diversos plaguicidas y herbicidas; justo en la zona donde se ubican los principales escurrimientos pluviales hacía el río Suchiapa.
En ese entonces (mayo de 2014) el laboratorio bajo registro de la Secretaría de Salud 350972-1 advirtió en ese entonces que la cantidad de bacterias, así como de fierro, magnesio, cloruros, nitratos, nitritos y nitrógeno amoniacal, se encuentran encima de los límites permitidos por la Norma Oficial Mexicana 127-SSA1, significando un evidente riesgo salubre para la interacción humana y el entorno natural de la región. Y hoy las circunstancias podrían estar mucho peor ante la omisión gubernamental y la imparable contaminación.
Lo que sucede con la contaminación del río Suchiapa, y las consecuencias que afectan de manera silenciosa a miles de habitantes de la Zona Metropolitana, pone de manifiesto la imperiosa de necesidad de darle prioridad como un tema de salud pública, pero sobre todo, de dejar de proteger a una empresa tan nociva como Proactiva-Veolia que, pese a las evidencias de su grave contaminación, sigue envenenando las entrañas de Chiapas bajo la complicidad de autoridades cínicamente irresponsables… así las cosas.

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