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Sin querer queriendo / La Feria

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Sr. López

 

Tía Celia era presencia infaltable en fiestas, reuniones y paseos familiares. No sólo era más simpática que Susana Cabrera (… ingenuo este su junta palabras: ¿quién recuerda a esa magnífica actriz cómica, quién?), sino que estaba siempre al tanto del secreto mejor guardado por cualquier familia conocida, del último chisme de la farándula (así le decíamos al “ambiente artístico” en el pricámbrico temprano), y con ella presente jamás derivaba la conversación general a nada serio: diversión garantizada. Ya grande este menda y ella difunta, se enteró que la vida de tía Celia era un drama de ópera china, un serial de tragedias, desde un marido -tío Enrique creo recordar-, al que dejó una vez que fue ratificado por sus propios ojos que la engañaba con un compadre, pasando por una hija que era clienta frecuente del “Hospital de la Mujer” (para curarse de lo que en la época se llamaban “enfermedades secretas”, allá por la Churubusco, en la CdMx…. ¿existirá todavía?), un hijo que se le fue de seminarista y acabó de bailarina en Bellas Artes (y se presentó años), hasta rematar con un novio -ya divorciada- que la cortejó dos décadas -a la antigüita, con chaperón y sin confiancitas- y ya viejos los dos aceptó casarse con él pero se le murió dos días antes de la boda (civil, por supuesto, que la santa madre iglesia no quiso nunca anularle el matrimonio pues tuvieron hijos y si luego se le descompuso es sistema hidráulico al tío Enrique, eso no disolvía el sagrado vínculo). Pero, eso sí, ella era una máquina de risas en donde estuviera… le dio por eso, en lugar de volverse borracha.

 

Dirá usted ¿y?… nada, que leyendo la prensa de circulación nacional, parece que los jefes de información de los medios padecen del síndrome Celia y se han impuesto la noble labor de decirnos la verdad de lo que sucede en el suelo patrio, sí, pero en plan rumbero y jarocho, mezclado con reverendas tonterías, como para atajar una depresión colectiva (y en el caso de los noticieros televisados, el caso es de pronóstico reservado: síndrome Celia, agudo, crónico, progresivo, incurable).

 

Si corresponde a una estrategia diseñada por algún cerebro oculto en los meandros del poder o a un grupo secreto digno de programa especial del “History Channel”, lo ignora este humilde junta palabras, pudiendo incluso tratarse nomás de instinto de conservación aplicado a los medios masivos de comunicación. Pudiera ser.

 

Permítame usted darle algunos pocos ejemplos de las notas que nos plantan en la prensa más rumbosa:

 

“Dan mil años de prisión a cuatro ex policías por robo y asesinato” (ahora nada más nos falta que no cumplan su sentencia con el truco ése de salir en ataúd). “Hernán Cristante podría salir del Toluca al igual que Rubens Sambueza” (lectores de esta nota, dos: Cristante y Sambueza). “¿Cuáles son las mejores ciudades del mundo para manejar?” (¡bendito sea Dios!, se acabó la angustia). “Cinco consecuencias inesperadas de la revolución de Martín Lutero” (¡caramba! el señorcito murió hace casi 500 años, como que es un poco tarde para andarle buscando… pero, quién sabe, a lo mejor hay gente que no dormía por esto).

 

“Razones para tener sexo todas las noches” (… se le ocurre una a este López, por lo visto hay varias; y también se le ocurre que cualquiera que sostenga que él, diario: miente, absolutamente, como vendedor de carros usados). “Reportan un millón de abortos clandestinos al año en México” (bueno, ya nos dirán cómo le hicieron para contarlos, porque si son clandestinos). “¿Quién es la esposa de Kim Jong-un? La misteriosa porrista (o cantante) que se convirtió en la primera dama de Corea del Norte” (misteriosa y tal vez cantante, digo, esto se tiene que saber, que se deje de cuentos Corea del Norte). “Bunbury: ser leyenda es una piedra” (¿quién es Bunbury?… para las dioptrías que le quedan a uno; ahí me cuentan).

 

“¿Dónde se inventó la rueda y por qué tardó tanto en aparecer?” (Sí, dónde, quién, y por qué la tardanza, con tan obvio daño al comercio y las relaciones fraternas entre las naciones; que se nombre una Comisión Especial del Senado, esto hay que aclararlo). “En concurso de Miss Perú 2017, las participantes expusieron cifras de violencia en lugar de sus medidas físicas para exigir seguridad” (lo exigieron en bikini, eso sí, luciendo el palmito).

 

“Tras 91 años de espera, permitirán bailar en bares de Nueva York” (¡magnífico!, de veras, era una cosa terrible… qué bueno que ya se puede). “PGR iba por dos cajas de seguridad pero incauta 1,500 en Cancun, Quintana Roo” (nada les gusta, todo les puede: se trata de agotar la línea de investigación, no piensen mal, ya luego le devuelven sus cositas a los 1,498 clientes). “Proponen en Senado declarar Día de Muertos fiesta nacional” (y luego a San Juditas o ya de plano, todo el calendario litúrgico, no pasa nada). “Magistrados electorales admitieron que urge hallar canales para armonizar criterios para dar certeza en cálculo de gastos de campañas” (o sea: no hay criterios ni certeza de cuánto se gastan en sus campañas los partidos políticos… a buena hora se han percatado; sí: urge).

 

“Senado perfila ‘carpetazo’ a objeción de destitución de Santiago Nieto. El presidente del Senado, Ernesto Cordero, cerró la sesión y convocó hasta el próximo 7 de noviembre, cuatro días después de que vence el plazo para que la Cámara Alta objete o no la destitución” (eso no es perfilar, no se burlen: eso es dar carpetazo y solo a nuestros altos tribunos se les ocurre decir que van a discutir semejante tontera: el señor Nieto ya dijo que no quiere el puesto. Punto).

 

Así, poco a poco se consigue la reducción de lectores, que se incremente exponencialmente el índice de mal informados, que se cansen los necios que quieren saber qué sucede realmente en nuestro rinconcito del planeta… ¿y saben qué?…. van ganando, cada vez menos gente se informa, cada vez más gente opina de todo y de lo que quiere; y si no fuera intencional ese es el resultado, aunque sea sin querer queriendo.

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