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Políticos con cálculo de relojero suizo / De Primera Mano

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RODULFO REYES

Si algo hay que reconocerles a los políticos que se sumaron en el último tramo a la campaña de Andrés Manuel López Obrador, es que supieron leer con precisión de relojero suizo la ola mundial de cambio que impactó a México el 1 de julio.

            El que diga que veía una hecatombe en las elecciones de hace dos domingos, miente. Bueno, aquí hay que diferenciar a los partidarios de Morena que decían que habría un tsunami, pero más que por tener elementos para el análisis, porque eso deseaban.

            El miércoles previo a las votaciones, Televisa realizó su programa Tercer grado, que coincidió con la culminación de las campañas y la entrada de la veda de 72 horas hasta el día de la jornada.

            Cuando Leopoldo Gómez, conductor de la mesa, le preguntó su pronóstico a los panelistas, ninguno quiso cantar el triunfo del tabasqueño, si bien todos coincidieron que era el candidato con mayores posibilidades de triunfo.

            A este reportero le llamó la atención la postura de Leo Zuckhermann, quien dijo que de acuerdo con el análisis de todas las encuestas disponibles, hecha por la empresa Oraculus, López Obrador tenía un 98 por ciento de probabilidades de alzarse con la victoria.

            Pero ese 2 por ciento que tiene de no ganar también juega, subrayó, mientras soltaba una risa que quería ser chistosa.

            Dos, tres veces mencionó que el tabasqueño también tenía posibilidades de perder por ese 2 por ciento.

            Al que esto escribe le dio la impresión que el intelectual quería subrayar que había insistido en ese 2 por ciento.

            Si AMLO era derrotado, Zuckhermann poseía elementos para quedar bien con el auditorio de Televisa.

            En síntesis, salvo los partidarios de AMLO que querían que ganara, la bomba atómica que significó su victoria no era esperada por nadie.

            Nota: Horas antes de las elecciones, este columnista platicó con un alto funcionario con mucha experiencia en el tema electoral. Palabras más, palabras menos, aseguró que en Tabasco López Obrador iba a ganar “por lo menos cuatro a uno”.

            Sin embargo, en las elecciones estatales no había seguridad sobre el comportamiento del voto, pues se tenía el registro del rechazo a muchos candidatos recientemente afiliados a Morena.

            Vaya, afirmó que el abanderado puntero a la gubernatura llegaba con una ventaja de siete puntos sobre el segundo lugar, “y esa diferencia es remontable”.

            Por eso, hay que reconocer el olfato de políticos como Humberto Mayans que registraron que la victoria de López Obrador era inminente, no solo en Tabasco sino en todo México.

            Más allá de cualquier análisis, la prueba de que algunos personajes estaban convencidos del tsunami, es que su equipo se sumó a tiempo a los trabajos de Morena.

PALABRAS MAYORES…

 

CUANDO ERA GOBERNADOR electo, a Arturo Núñez Jiménez le preguntaron cómo iba la conformación de su gabinete. Respondió que estaba esperando que la prensa la dijera a quiénes poner. La ironía aplica en estos momentos que hay personajes procurándose “apoyos” en los medios y en las redes sociales. En realidad que algunos sean mencionados no significa alguna ventaja. Imagínese usted que si durante su campaña Adán Augusto López Hernández no necesitó de la mass media, qué de menos ahora que ya tiene en marcha su proyecto.

AHORA FUE EL senador electo Juan Manuel Fócil Pérez quien consideró que no es conveniente cambiar al dirigente del PRD. La víspera, el presidente del partido, Darvin González Ballina, había dicho que no renunciaría.

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