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Mesa de tahúres / La Feria

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Sr. López

Tía Tita se llamaba así, Tita; tío Ignacio era su marido, le decían Tato. Tita y Tato, matrimonio modelo 1912, vivían en Toluca y daban asco, bueno, ella, a la que solo le faltaba ponerse de rodillas al ver a su esposo; lo suyo era servil y tío Tato se dejaba atender como sultán, aunque, todo hay que decirlo: ella era la que con una eterna sonrisa de comer tostadas, lo mimaba, lo chiqueaba y lo atendía en exceso (lo rasuraba, lo ayudaba a vestirse, le ataba los zapatos y en cuanto regresaba a la casa, se los quitaba para ponerle pantuflas… de dar náuseas). Peeero… nunca hay completo: más le valía a tío Tato entregar a su dulcísima media naranja, el sobre con su sueldo completo, precisamente cada quincena o ardía Troya: un tigre de Bengala con rabia era un minino frente a tía Tita en cuestiones de numerario. Ella manejaba todo el dinero y le daba a él, cada mañana, justito lo necesario para ir a trabajar, comprar sus cigarros, su periódico y punto. Ya viuda, una vez otra tía la criticó por eso y tía Tita respondió: -Era mi señor y mi dueño, fui suya en cuerpo y alma… pero su cartera era mía –bueno, cada quien.

 

Ayer en el Senado de la república, el PAN, MC y PRD, anunciaron en bloque que presentarán ante la Suprema Corte una acción de inconstitucionalidad contra las reformas legales que transforman la evasión fiscal y la compra-venta de facturas falsas, en delincuencia organizada con penas de cárcel por hasta ocho años. Dios los bendiga… no suele la Corte meterle freno a lo fiscal. Ya se verá.

 

Se reformaron la Ley Federal Contra la Delincuencia Organizada, la de Seguridad Nacional, el Código Nacional de Procedimientos Penales, el Código Fiscal de la Federación y el Código Penal Federal, a fin de tratar de parar la hemorragia masiva de dinero que significa a México la evasión fiscal. Dios los bendiga: la historia prueba que evadir impuestos es consustancial al genoma humano (no mexicano, humano, de donde sea).

 

Se encontró una tablilla de arcilla datada hace cinco mil años, que en escritura cuneiforme dice: “Se puede amar a un príncipe, se puede amar a un rey, pero ante un recaudador de impuestos, hay que temblar”. O sea, ya sabían cómo masca la iguana.

 

El miedo a las consecuencias de no pagar impuestos acompaña a no pocos a lo largo de toda su vida… y no los pagan; y hay quienes ya muertos siguen obsesionados con el tema, como prueba la inscripción en una tumba de hace 4,300 años en Sakkara (necrópolis de Menfis, en Egipto), que ya traducida resultó ser la declaración de impuestos del contribuyente fiambre (alguna transa ocultó así, tal vez para exentar de impuestos a sus herederos, mire nomás ¡qué cumplido el señor!).

 

Se ha probado de todo contra los evasores, desde azotes y palos, trabajos forzados, marcarlos con fuego, encarcelarlos y multarlos, por supuesto multarlos, que se trata de dinero y dinero quieren.

 

¿Es posible una sociedad sin impuestos?… no, lo lamento pero no. Dentro de algunos cientos de miles de años, cuando en el planeta no haya un pobre y toda la gente tenga la misma educación, una cultura de sacar pecho, los delitos sean una rareza de manicomio y el civismo sea valor supremo, habrá impuestos, pues siempre será necesario gastar en cosas del uso de todos, de beneficio común y para eso son los impuestos (a lo mejor cambian de nombre a ‘voluntarios’, pero será lo mismo: entre todos se paga lo de todos).

 

Decir que México es una birria en esto del fisco es exhibir ignorancia y probar que se pertenece a ese grupo que disfruta la dicha inicua de hablar mal de su país. Los campeonísimos en evasión de impuestos son: USA, Brasil, Italia, Rusia y Alemania (lo dice el Tax Justice Network, TJN, a uno no le crea nada). Ese TJN dice de México, que se caracteriza por una ‘pobre presión tributaria y mucho incumplimiento’, aunque ni de lejos nos colocan entre los países que están para llorar en el tema. El caso de los EUA a la cabeza en evasión, es por lo enorme de su economía, pero, igual, calculan que se evade el equivalente al 8% del PIB; en Alemania, el 16% del PIB; Brasil, el 13.4% de su PIB; en Rusia, dicen que el 43% de los causantes no paga nada, y en Italia calculan que se evade el 50% de los impuestos… ¡ándele!

 

Lo que uno, tenochca simplex, no alcanza a entender, es la necedad de meter la evasión entre los delitos de delincuencia organizada (donde anidan terroristas, narcos, traficantes de armas, explotadores de personas, corruptores de menores y otros delitos de los muy feos, como podrir el medio ambiente); si es para asustar, les tengo una noticia: sí asustan, y por supuesto los que se dedican a vender facturas falsas, crear empresas fantasma, instalar ‘software’ que falsea la emisión electrónica de facturas, son delincuentes y están muy organizados, pero el artículo 164 del Código Penal Federal define el delito de asociación delictuosa, que vendría a ser lo mismo pero sin escándalo. Sus razones tendrán.

 

Y ya dicho que sí asustan, les tengo otra noticia, señores del fisco: van a captar más impuestos (seguro), pero los grandes evasores seguirán haciendo de la ley, charamuscas. Además, otro detallito: los que evaden en serio no podrían hacerlo sin la complicidad de los cobradores de impuestos; así que por un lado, a los chiquitos, el sastre, el dentista y el de la fonda, les van a exprimir un poquito más de tuétano, pero las grandes empresas, donde está lo mero bueno, lo que va a suceder es que pagarán mejores mordidas: han retabulado la corrupción señores, es en el SAT en donde se tienen que aplicar, en vez de caer (otra vez), en el probadamente fallido método de hacer leyes. Aplicar las actuales  hubiera obrado milagros; ¿es muy difícil?… ¡claro que es muy difícil!… ¿qué tal que simplifican el berenjenal fiscal para que todos sepamos de a cómo nos toca?, así, sin contadores, pónganla fácil.

 

Lo hemos dicho antes: entre tramposos no valen normas y esta nueva legislación fiscal es como soñar que con más reglas no habrá trampas en una mesa de tahúres.

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