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Lozano, Gil, Cordero, Cuevas ¿Los dignos del PAN? / A Estribor

Lozano, Gil, Cordero, Cuevas ¿Los dignos del PAN? / A Estribor
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Juan Carlos Cal y Mayor
El debate y la autocrítica son propios de toda sociedad democrática. Deben gestarse abiertamente y también al interior de los partidos. Pero lo que estamos observando en ciertos personajes aún en las filas del PAN y otros ya fuera, es deplorable. Cosa distinta es la discusión que, aunque ha trascendido por filtrar grabaciones, han enderezado personajes de la talla de Javier Corral o Juan José Rodríguez Prats. A nadie debe espantar la discrepancia. Pero también debe existir un grado de lealtad a la institución a la que uno pertenece.
Hace unos años diferir públicamente para los panistas era una causa de expulsión pero eso se volvió insostenible. Tampoco se trata de callar y estar de acuerdo en todo. Pero si, siempre daña a instituto político, la falta de unidad que luego trasciende en demerito de la credibilidad. Si algo ha caracterizado a los priístas en su cultura y formación es esa disciplina. Los de Morena hoy están aprendiendo a tragar sapos sin hacer gestos con las inusitadas concesiones a personajes como Napoleón Gómez Urrutia. Es una suma que no suma, demerita. En el  PRI la elección de su candidato José Antonio Meade se dio en esos términos y un conclave que se resolvió compensándose con otros espacios como sucedió Osorio Chong que ahora va al senado aunque en su corazón albergaba la ilusión de ser candidato a la presidencia. Es un político serio y profesional pero por los sondeos era predecible que no levantaría. Incluso Manlio Fabio Beltrones se disciplinó y ahora se apresta a apoyar a Meade con todo su caudal de experiencia en los menesteres electorales.
En el PAN es lamentable ver a los expresidentes Vicente Fox apoyando a Meade y a Felipe Calderón (que aún se mantiene como militante) criticando abiertamente a Ricardo Anaya ahora ya como candidato presidencial. No se puede chiflar y comer Pinole. Mantener a salvo sus derechos como militante y apoyar al mismo tiempo a Margarita su esposa como candidata independiente. Ya dio el paso y debe definirse en un acto de congruencia. Ya tuvo su tiempo como Presidente, dirigente del PAN y legislador. Con él muchos que ocuparon destacados cargos.
Es el caso de Javier Lozano, Roberto Gil y Ernesto Cordero. Los tres llegaron al senado por la vía plurinominal. La postura de Javier Lozano es patética. No abandono las filas del PAN por congruencia ni mucho menos por dignidad. Se mantuvo disciplinado porque pensó que Moreno Valle sería el candidato presidencial y que su esposa le cedería la candidatura al gobierno de Puebla. Al no lograrlo denostó a Moreno Valle que ahora va al senado y su esposa como candidata al gobierno del Puebla. Lozano se fue porque le fallaron sus cálculos y se cancelaron sus ambiciones. Deja al PAN pero no la senaduría. Ahora es vocero y estratega en la campaña de Meade. Y pensando en que la cuña apriete, es el principal detractor de Ricardo Anaya. Es un acto mercenario de cinismo simple y llano. Roberto Gil si merece respeto porque para no convertirse en apologista de Lozano, deja la curul en el senado. Eso lo dignifica. Decide abstenerse y conservar su militancia.
En política hay veces que el pato nada y veces que ni agua bebe. Lo único criticable de Gil es que le guiñó el ojo a López Obrador. Le hizo el favorcito –igual que German- de decir que no es un peligro para México. Ojalá no nos salga con un domingo siete y termine aceptando sumarse a Morena o al PRI ahora que en la rebatinga los políticos brincan de un lado para otro, sin ningún pudor. No tiene ninguna justificación ética ni moral. Ni es tampoco un acto de congruencia. Lo de Gabriela Cuevas es un descaro. Al no encontrar la posibilidad de una pluri para continuar como presidenta del parlamento mundial, se la aceptó a Morena sin mayores excusas. El que falta por definirse es Ernesto Cordero. Sólo falta el paso final para adherirse a la campaña de Meade. A lo mejor esta esperando que repunte en las encuestas para no lanzarse al vacío.
Todos ellos llegaron al PAN cuando ya era gobierno, no cuando fue brega de eternidad y los cargos se ganaban a pulso. En la política hay tiempo para la cosecha pero también para la siembra. No se vale que estos señores que ahora denostan a su partido, fueran fieles mientras disfrutaban de la cosecha. Construir el Frente amplio le dio buenos resultados a Anaya como dirigente coaligándose con el PRD en las gubernaturas. Ahora la misma fórmula parece estar funcionando para la elección presidencial. No había de otra. Los que sólo ven los arboles para llevárselos a su casa y no quieren ver al bosque, no actúan por el bien de su partido ni el de México sino por su propia conveniencia. Así las cosas. Alguien tiene que decirlo para que no vengan sobrados de razones a decir que actúan por “dignidad”.
Puede ser que uno no este de acuerdo con el actuar en ocasiones de los dirigentes y liderazgos. No se puede juzgar a toda institución por sus errores. Uno se adhiere a los principios y a las creencias. No puede abandonarlos a la primera de cambio. Esa es la política sin principios. Por eso se ha perdido la credibilidad en ella y en los partidos. La política es la mas´ noble de las vocaciones, pero hay quienes con su actuar la han envilecido.

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