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La política fiscal y monetaria de la SHCP y el Banxico no permite el crecimiento de la economía mexicana

La política fiscal y monetaria de la SHCP y el Banxico no permite el crecimiento de la economía mexicana
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RAMÓN ELOY CERDA CASTILLO

“El déficit fiscal genera crecimiento económico a pesar de la postura negativa de los economistas convencionales”
KEYNES

Entre los diversos actores económicos, políticos, sociales, académicos y “periodísticos” respecto al comportamiento de la economía mexicana que se ha estancado (desaceleración) no recesión como muchos han tratado de magnificar,  podemos decir que efectivamente la economía del país ha tenido una contracción importante menos que haya crecido y esto se debe principalmente a que en la actual administración siguen predominando las políticas económicas neoliberales de los seis expresidentes anteriores con algunas variantes ortodoxas y por tal razón no crece ni crecerá la economía de nuestro país, porque  López Obrador se comprometió con la clase empresarial de México ya como presidente electo el 15 de septiembre de 2018 cuando comentó: “… también hicimos el compromiso y lo vamos a cumplir de que vamos a respetar la autonomía del Banco de México, para que haya equilibrios macroeconómicos y que no haya inflación”. Al respecto el Dr. en Economía, catedrático de la Facultad de Economía de la UNAM, Arturo Huerta González dice que: “…la autonomía del banco central no garantiza equilibrio macroeconómico alguno”.
La economía enfrenta déficit fiscal y déficit en el sector externo; y a pesar que no haya inflación debido a que la entrada de capitales financia los desequilibrios macroeconómicos y estabiliza el tipo de cambio, lo que abarata las importaciones y se convierten en los determinantes de los precios nacionales, esto le conviene a la élite empresarial mas no a la gran población del país”.
Nuestra economía que está insertada en la globalización económica, ésta rompió la dinámica endógena de crecimiento, pasaron a dominar empresas transnacionales, explotando minerales y procesos de ensamblado intensivos en mano de obra y se dio un gran crecimiento de importaciones que han desplazado a la producción nacional e incrementado el déficit de comercio exterior.; y éstas empresas extranjeras transfieren a su lugar de origen sus ganancias lo que hace que aumente las presiones sobre el déficit de cuenta corriente de balanza de pagos. Por tal motivo no crece el producto interno bruto (PIB) de nuestro país. La economía ha venido creciendo menos de lo que crecía cuando el gobierno tenía mayor participación en la actividad económica y contaba con una política fiscal a favor del crecimiento económico. Lo que los convencionalistas de la economía no consideran es la intervención del Estado en la economía al afrontar las crisis e impulsar la dinámica económica. Los líderes del sector empresarial mexicano se manifiestan a favor de la austeridad y disciplina  fiscal para reducir la inflación y el monto de la deuda pública, argumentando que estos frenan la actividad económica. Pero tal postura coincide con los economistas convencionalistas  que es más ideológica que una justificación económica. Por otra parte están en contra del déficit público no porque sea inflacionario e incremente el monto de la deuda, sino porque ello aumenta la participación del  gobierno en la economía. Lo que buscan es reducir al máximo el tamaño del gobierno, es por ello que se manifiestan por la disciplina fiscal para que el Estado disminuya su gasto e inversión y transfiera empresas y funciones públicas al sector privado; lo que ha provocado mayor desempleo, mayor estancamiento de la economía, menos producto interno bruto, menor ahorro interno y menor beneficio para el grueso de la población mexicana.( Es la postura del PRIANISMO que sigue enquistada en la política económica de la actual administración de AMLO; por eso me da risa que periodistas chayoteros se lancen visceralmente contra el presidente de México si antes apoyaban estas políticas neoliberales. Lo que pasa es les quitaron el chayote). Los gobiernos tratan de seguir las reglas del juego neoliberal en el afán de generar condiciones de “confianza” en las calificadoras internacionales que por cierto han adquirido mayor poder que los organismos financieros internacionales como el FMI y el Banco Mundial, para tener acceso al financiamiento de los mercados internacionales, y precisamente los economistas neoliberales que dirigen los organismos financieros y los mercados financieros internacionales son los que dictan las políticas económicas a los gobiernos de los países del mundo con el fin de que, independientemente de la posición política de éstos ( en México el Gobernador del Banxico y el Secretario de Hacienda economistas neoliberales egresados del ITAM  y están inmersos en la 4t), sigan actuando a favor del gran capital nacional ( SLIM, AZCARRAGA, SALINAS, ZAMBRANO, SERVITJE, LARREA, ARAMBURUZABALA, BAILLERES, ETC.) e internacional ( COCA COLA, Mac DONALS, FIZER, NESTLÉ, NOKIA, KELLOGS, WALMART, SAMS, KFC, HAWEI, ETC.).

La liberación y desregulación de los mercados financieros ha facilitado y extendido las prácticas especulativas que alteran la estructura de ganancias a favor de la esfera financiera, trayendo consigo mayor canalización de recursos a dicho sector y generando auges bursátiles que han retroalimentado las acciones especulativas, las cuales se han revertido en crisis financieras.

Asimismo, las prácticas que han acompañado a dicho proceso se desentienden de la esfera productiva y, por tanto, no han contribuido a fincar fundamentos económicos sólidos para el crecimiento sostenido. La liberación económica no crea las condiciones financieras para el desarrollo, la liberación económica atenta contra las bases reales de producción internas, aumenta las presiones sobre el sector externo y nos hace altamente vulnerables respecto al comportamiento del capital financiero internacional, el cual impone condiciones de política económica y aumenta su control patrimonial en los sectores clave de la economía.

La dinámica manufacturera está cada vez más alejada de un proceso endógeno de acumulación y crecimiento. El fuerte rezago productivo, el rompimiento de cadenas productivas, los crecientes coeficientes de importación y la baja dinámica de acumulación, aunados a la contracción crediticia hacen que tal sector dependa en forma creciente de la entrada de capitales y la inversión extranjera.

La reestructuración productiva impulsada por la liberación comercial y financiera trae consigo crecimientos de importación muy por encima de la dinámica de la productiva. El contenido nacional de la producción elaborada internamente es cada vez menor, lo reduce el efecto multiplicador interno de la inversión, esto afecta la dinámica productiva, el ingreso, el empleo y el ahorro interno, y aumenta los requerimientos de entrada de capital para impulsar cierto crecimiento manufacturero.

Menores crecimientos manufactureros originan mayor déficit de comercio exterior y exigen mayor financiamiento externo, de acuerdo con lo que verificaba en contextos de crecimiento económico con políticas proteccionista; al respecto, el brillante economista chiapaneco Jorge López Arévalo, egresado de la Facultad de Economía de la UNAM  afirma que: “…durante los periodos de liberación comercial y los proteccionistas, la evaluación resulta altamente favorable para este último, ya que en sólo12 años creció a una tasa promedio anual de 6.1%; en cambio, durante la vigencia de políticas neoliberales el PIB apenas creció a una tasa promedio anual 0.2% por ciento. Es decir, con el ritmo de crecimiento de la economía bajo el modelo neoliberal el PIB se duplicaría, no en 12 años (1970-1982) sino que necesitaría 59 años, más de tres cuarto de siglo. El diferencial dinámico es monumental y, por lo mismo, las opiniones triunfalistas de los neoliberales mexicanos, no pueden menos que resultar escandalosas…” Si analizamos el comportamiento del PIB por periodos presidenciales nos encontramos con los siguientes: “…Echeverría (1970-1976)= 36.6 %, López Portillo (1976-1982)=37%, De la Madrid (1982-1988)=0.18%, Salinas (1988-1994)=23%, Zedillo (1994-2000)=19%, Fox (2000-2006)=12% , Calderón ( 2006- 2012)= 10% y Peña Nieto (2012- 2018)= 13%
Lo anterior corrobora que aunque existen “equilibrios macroeconómicos” que sólo beneficia al gran capital financiero especulativo nativo y externo en el periodo neoliberal, éstos se han traducido en equilibrios contables, y no han sido capaces de dinamizar el crecimiento económico (divida cada periodo entre 6 que son los años de cada sexenio). Esta debilidad dinámica se perfila con la mayor claridad si comparamos el periodo neoliberal (1982-2018) con la fase proteccionista que abarca de (1970-1982)”.
Desde Miguel de la Madrid se veía que la economía se contraía y tuvo un repunte con Salinas y de ahí se desaceleraba nuevamente hasta  la administración de Fox, Calderón  y Peña, que fue la punta de lanza hasta el momento ya que se venía arrastrando encadenadamente la baja del PIB  mexicano debido que no se han modificados las políticas contraccionistas (monetaristas de la SHCP y del Banxico). El presidente de México actual debe incentivar al sector privado no regalarle dinero sino buscar un camino para que éste invierta en serio en empresas productivas (bajar algunos impuestos en este tipo de inversión) y a pesar de que el PIB se contrajo los cuatro trimestres de 2019, no hay suficiente evidencia para afirmar que sé está en una situación de recesión. Siempre preocupa que la economía no crezca, es decir, cuando la economía crece más siempre hay mayor empleo, ingreso, renta, ahorro, impuestos, se dinamiza el mercado y se mejoran las condiciones económicas para todos. Y aunque diga en todas las mañaneras que ya se acabó el neoliberalismo, este sigue más vivo que nunca.
Faltan 4 años y 9 meses para  que termine la administración del presidente López Obrador, y si no cambia la política económica neoliberal ya que todavía siguen presente los tres fundamentos del monetarismo 1.-  autonomía del Banxico, 2.- consolidación del T-MEC, y 3.- austeridad y disciplina fiscal, no habrá crecimiento de la economía nacional. Esperemos que se ponga a dialogar con el sector empresarial mexicano y juntos de la mano se pongan de acuerdo y sienten las bases para la reactivación de la economía.

*Economista por la Facultad de Economía y Ciencias Sociales de la UNACH, Campus III de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Actualmente es  Analista  del CEDES (Centro de Estudios para el Desarrollo Municipal y Políticas Públicas) de la Universidad Autónoma de Chiapas. Ha  sido Catedrático en el Dpto. de Economía del Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez o Tec Regional  (ITTG),  en donde ha impartido las materias de Economía Empresarial, Entorno Macroeconómico,  Economía, Portafolio de Inversión y Mercado Bursátil.

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