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Escenarios políticos / Código Nucú

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César Trujillo

Si bien en política no hay nada escrito, tomando en cuenta que los “pronósticos” dependen netamente de los acontecimientos inmediatos y nada más, debemos comprender (y tener la lectura) que sí existen movimientos planeados cupularmente con antelación: se consensaron, tienen un objetivo trazado a futuro y no son accidentales en el escenario político de nuestro país.

Aquí encaja una de las palabras que más suenan en las cúpulas de poder, la estrategia. Es esto lo que nos obliga a recordar que en política siempre va a existir una combinación de factores que permitan que cada una de las acciones trazadas sea una suma o una resta: dependiendo de lo que cada político haga en el espacio que le toque estar y que, a futuro, nos mostrará los resultados. Punto.

Por eso, quienes crean aún que se requiere esperar hasta el 2021 o al 2024, acorde a cada una de las expectativas de los actores políticos en el país, para comenzar a construir el siguiente escaño al que aspiran, se equivocan rotundamente. Cada movimiento queda registrado ya, cada acción plasmada y cada error grabado en las voces de la crítica que sacará a la luz lo que la sociedad reclame y que, cabe señalar, es enemiga de la pasividad.

Por eso, desde la trinchera que les toque estar, los vemos (a los políticos) ya construyendo sus alianzas, afianzando sus líneas de acción y erigiendo el sendero que piensan transitar; los vemos proponiendo y argumentando, unos (los más), y en el limbo del desentendimiento, otros (los menos). Será la gloria para quienes afiancen sus relaciones y forjen una red de intereses en los que se encuentren los de sus similares, y entonces los veremos subiendo, o bajando, cayendo, todo depende de su pericia.

Y aquí me gustaría hacer mención de lo que recientemente acontece en el Poder Legislativo de nuestro país y que es clave para entender lo que podría venir para Chiapas en un futuro. Porque no es fortuito que la bancada del Partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en la Cámara Alta haya elegido al político chiapaneco Eduardo Ramírez Aguilar para presidir la Comisión de Puntos Constitucionales en el Senado de la República (aunque hay quien piense lo contrario).

Y digo que no es fortuito, ni casualidad alguna, y mucho menos moneda al aire con su águila o sol, porque las aspiraciones del senador en Chiapas nunca han estado ocultas (las he señalado con críticas fundadas desde siempre, en este mismo espacio). El nombramiento que obtuvo es clave y estratégico para Morena, y tiene entre sus objetivos principales: conocer, analizar y dictaminar iniciativas, asuntos y temas en materia de reformas y adiciones a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Es decir, todo aquello que se prevea reformar, que se busque adicionar en nuestra Constitución Política (garante de nuestros derechos), deberá forzosamente pasar por las manos de la Comisión que Ramírez Aguilar ahora preside, y que lo coloca en un escenario favorable para los cotos de poder que ostenta y que le permitieron, ojo, no sólo el respaldo en el cabildeo, no, sino el apapacho de la misma cúpula de Morena que lidera el ahora presidente electo Andrés Manuel López Obrador.

Con ello las reformas que ha dicho AMLO que echará abajo, más las que sufrirán cambios y que están en análisis del gobierno que entrará en funciones en diciembre, tienen ya listas las manos de quien las recibirá, manos que, guste o no, son de un chiapaneco y que, cabe señalar, ha estado alineado a lo que les pidieron seguramente desde el mismo cenáculo del poder lopezobradorista: respaldo total, trabajo que sume y mesura ante la batahola de cambios que seguramente viviremos en unos meses.

Ahora sí, toca a Eduardo Ramírez demostrar la forma en que la historia guardará su paso por el Senado en donde estará seis años. Sí, seis años que pueden ser el tiempo para construir a futuro, cimentar su paso y mostrar la ruta que seguirá, o bien, para cambiar de aires y desistir. Claro que nada está escrito aún, lo he dicho. Así que el tiempo pondrá a cada uno en su lugar. Por lo pronto, seremos testigos de lo que viene y veremos si lo previsto se da y hacia dónde nos lleva.

Manjar

Ayer cumplió años Carlos: el verso grabado en la memoria, el recuerdo tatuado en los laberintos por donde todos lo nombran (y se nombran a sí mismos). Ayer, también, presentamos Solana del poeta Fernando Trejo, en la Feria Internacional del Libro Unicach 2018. Solana es el poemario donde Carlos nos nombra, donde se forja su historia y que nos hace pensarlo como nuestro, como lo que fuimos. Ayer, Carlos y nosotros convergimos en la palabra escrita, en las anécdotas, en las voces, en el espacio desde donde lo reconocemos y nos reconocemos. Ayer todos lo pensamos, lo sentimos sentado entre nosotros, lo pudimos respirar como cada vez que su nombre aparece entre las líneas de esa poesía en prosa que es el corazón de Fernando y su familia, un corazón acongojado por la ausencia, pero que es también la eternidad en la que siempre Carlos vendrá a nosotros para acompañarnos y reír mientras lo evocamos. Porque este mismo día, sus restos descansan ya en un lugar sagrado donde la familia le dijo adiós con una misa, donde seguramente se estrujaron las almas, donde seguramente se le llamó en secreto, donde se suspiró por él, por Carlos, que siempre ha estado en paz, que siempre ha estado vivo. #Abrazos // “Nunca llegarás a tu destino si te paras a tirar piedras a cada perro que ladra.” Winston Churchill. #LaFrase // La recomendación de hoy es el libro Obra reunida de Seamus Heaney y el disco Melissa de Mercyful Fate. // Recuerde: no compre mascotas, mejor adopte. // Si no tiene nada mejor qué hacer, póngase a leer.

                              

* Miembro de la Asociación de Columnistas Chiapanecos.

Contacto directo al 961-167-8136

Twitter: @C_T1

Mail: palabrasdeotro@gmail.com

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