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Enoc, entre la ambición y el sabotaje / En la Mira

Enoc, entre la ambición y el sabotaje / En la Mira
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Héctor Estrada

El show mediático emprendido por Enoc Hernández Cruz tras la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) va más allá de la burda insurrección electoral y la supuesta búsqueda de una candidatura al gobierno de Chiapas. La pieza servil de Manuel Velasco y Leticia Coello se encuentra actualmente llevando a cabo la principal encomienda que se le fue encargada y, de paso, en busca de mejorar su tajada electoral.
La reintegración de Podemos Mover a Chiapas a la candidatura grupal que encabeza Roberto Albores Gleason nunca fue del agrado de Hernández Cruz. No era su proyecto y representaba sumarse a lo que tanto había confrontado. Pero las instrucciones inapelables emanadas desde Casa de Gobierno lo obligaron a hacerlo. El verdadero dueño financiero de Mover a Chiapas tenía nuevos planes para el minipartido sexenal.
Reincorporar al Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y a los pequeños partidos del gobernador verde (Chiapas Unidos y Podemos Mover a Chiapas) fue una de las principales exigencias de la cúpula nacional priista ante las acusaciones y las evidencias que colocaban a Velasco Coello como un traidor flagrante de Enrique Peña y el “Grupo Atlacomulco”.
Pero la maniobra también representaba una manera sencilla de congraciarse con Albores Gleason, mostrar un falso respaldo gubernamental y colocar dentro de la coalición a una “bomba” lista para estallar en cualquier momento. Desde las negociaciones iniciales a Enoc se le había negado la candidatura al Senado. Las negociaciones con el gobernador chiapaneco lo habían dejado con una diputación federal como aparente premio de consolación.
Sin embargo, en el fondo Enoc sabía que había otro campo de oportunidad en puerta con la impugnación que Morena, el PRD y Acción Nacional le habían hecho “el favor” de promover ante el TEPJF para disolver a la coalición priista. Por eso se había mantenido distante de la “Campaña Alborista”, postergando el aceptar una diputación federal que bien podría convertirse en una curul en el Senado, ya con la maquinaria en marcha.
A eso se debe tanto show reciente; tanta rebeldía aparente y chantaje mediático que, vale la decir, poco le ha funcionado. En palabras simples y llanas, Enoc Hernández Cruz está intentando venderse más caro, al tiempo de sabotear la campaña del verdadero candidato opositor al gobierno de Manuel Velasco. Se trata pues de hacer el trabajo sucio con la posibilidad de alcanzar mayores dividendos electorales.
El líder moral de Mover a Chiapas sabe perfectamente que una candidatura por separado no sólo significaría una derrota segura, también pone en riesgo el registro de su partido. Mover a Chiapas deberá apoyar con su estructura votante al candidato que Manuel Velasco indique y evidentemente no será Enoc la carta principal del gobernador chiapaneco. Ir de manera individual sería un riesgo elevado para el proyecto que a Hernández Cruz tanto le ha costado engordado durante los últimos años con recursos públicos.
Habrá que estar atentos a fin de saber para cuánto le alcanzará el chantaje a Enoc o, si en una de esas, estará dispuesto a dar un giro drástico y romper de una vez por todas con el “proyecto alborista”. Finalmente los tiempos se están consumando y los márgenes de decisión se estrechan de manera peligrosa para los protagonistas de la contienda electoral en Chiapas… así las cosas.

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