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Enmudeció el palenque / La Feria

Enmudeció el palenque / La Feria
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Sr. López

 

A ver si identifica usted quién dijo las siguientes frases (no está difícil):

 

“Representamos un verdadero Movimiento nacional. El pueblo no se equivoca. Queremos que la enseñanza y la cultura sean para el pueblo. La economía es buena cuando el pueblo es feliz. Nadie ha conseguido lo que hemos conseguido nosotros. Medidas para que la república produzca todo el petróleo que necesita. Racionalización de la administración pública. Tenemos fe en el pueblo (…)”.

 

¡Exacto!, Juan Domingo Perón, el tres veces presidente de la Argentina, quintaesencia del populismo, filo fascista (que hizo de ese gran país, refugio de los nazis después de la Segunda Guerra Mundial), un poquitín más autoritario de lo recomendable, esposo de Eva Perón, Evita, admirada por tantos, bandida de tanto, ella sí represora a carta cabal de quienes la criticaran aunque fuera poquito o pensara que habían hablado mal de ella.

 

A uno no le crea, ahí busque por su cuenta (en San Google), el discurso que el Perón pronunció el 19 de abril de 1954 en el estadio Luna Park de la ciudad de Buenos Aires.

 

Eso de que el pueblo no se equivoca es una frase de poco ingenio que rebasa por mucho los límites generalmente aceptados de la tontería. Pregúntele a los alemanes de ahora si no se equivocaron cuando votaron por Hitler; o a los franceses si no les parece que metieron la pata con el cortadero de cabezas que hicieron en su Revolución; y ni se le ocurra decirle a los españoles que la matazón de curas (4,184), frailes (2,365), monjas (283) y obispos (10 ó 13, hay diferente información), que se escabechó el pueblo bueno previo al inicio de la Guerra Civil (1936-1939), estuvo a todo dar porque el pueblo nunca se equivoca.

 

El pueblo es la suma de las personas. Las personas nos equivocamos individualmente. Por lo tanto, el pueblo puede equivocarse y se equivoca, poco o mucho, pero se equivoca (nomás piense que el Trump sí ganó la elección, digo, nomás piénsele).

 

Cuenta Enrique Krause (Letras Libres, edición de junio de 2006), que en un desayuno con AMLO, siendo Jefe de Gobierno del entonces D.F., éste le manifestó que “el pueblo no se equivoca”.

 

Debe ser cierto que así piensa porque el pasado 17 de agosto, al presentar en conferencia de prensa los resultados de los dictámenes de los especialistas, sobre la construcción del aeropuerto de la Ciudad de México, dijo que por la trascendencia y complejidad del asunto,  la decisión final no debe ser sólo de “la clase política” o de “un puñado de expertos” sino de todos los mexicanos a través de una consulta pública con carácter vinculatorio, a fin que “entre todos” se elija lo que más convenga al interés nacional. Y remató de pecho: “el pueblo de México es sabio e inteligente y ya lo demostró”. ¡Padre!

 

Luego, el nominado como próximo secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, expuso que conforme al dictamen de los técnicos consultados, existen sólo dos opciones: seguirle con la obra actual en la zona de Texcoco o continuar con el aeropuerto actual más dos pistas en la base militar de Santa Lucía. Bueno.

 

Ya desde antes (el 6 de julio), AMLO había pedido al Colegio de Ingenieros Civiles de México que por favor y sin cobrar -es favor-, revisaran el asunto y le dieran su opinión.

 

Claro que no sobra recordar que según Notimex (13 de marzo de 2018), AMLO dijo en Zacatecas que de ganar las elecciones (que sí las ganó), el NAICM (Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México), se trasladaría a la Base Área Santa Lucía, ubicada en Zumpango, Estado de México, porque ya había recibido “un” estudio que indica la cancelación de las obras iniciadas en Texcoco, para construir dos pistas adicionales en Santa Lucía (base aérea militar actual), “tendrá un costo de 40 mil millones, lo que representaría un ahorro de 140,000 millones de pesos”. Sensacional.

 

Poco después (en marzo 26), el inge Jiménez Espriú, dijo en entrevista para Aristegui Noticias, que el NAICM se construye en “el lugar más inapropiado posible… (es) difícil encontrar otro sitio peor para hacerlo (…) esta es una aberración… (hay un) dispendio de fondos”. ¡Zácatelas!

 

Luego y en la misma entrevista don Jiménez aclaró que el costo de hacer su proyecto de Santa Lucía es de 50 mil millones. Diez mil más… bueno, ya cuando tengan el proyecto sabrán bien.

 

También don Jiménez Espriú se encargó de aclarar lo de la consulta (Obras, 17 de julio de 2018), que resulta que no es consulta: “(…) las consultas planteadas sobre la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, no serán ‘consultas populares’ sino ‘consultas ciudadanas’”. (‘Tá bueno saberlo).

 

Papaloteado el tema, salieron a relucir datos interesantes: el NAICM, se decidió en Texcoco después de casi 20 años de estudios y con la consulta a MITRE (máxima autoridad del planeta en el tema). Que combinar el de Santa Lucía con el actual de la CdMx, no se puede, por cosas que uno ni entiende de las restricciones de vuelo (sabrá MITRE), y que cancelar las obras ya en curso representa perder 100 mil millones ya invertidos. ¡Áchis!

 

Y por fin ayer publicó la prensa nacional que el Colegio de Ingenieros Civiles de México, ya entregó su dictamen al equipo de AMLO: su proyecto (el de Jiménez Espriú), es 66% más caro que el actual proyecto ya en obra en Texcoco: 385,738 millones de pesos (incluidos los 100 mil que se dejarían perdidos en Texcoco). Alguien metió la pata… pero no se sofoque, para eso estamos los integrantes del pueblo bueno y sabio; que nos consulten y les decimos si sí pueden operar simultáneamente los aeropuertos de Santa Lucía y el actual (contra la opinión de todos los expertos), y si 2 y 2 son cuatro, que no debe ser tan difícil que echemos cuentas para saber si se equivocó el Colegio de Ingenieros Civiles de México… porque nosotros no nos equivocamos. ¡Pregúntenos cab…!

 

A las horas que termina el del teclado esta Feria, no hubo respuesta, aclaración ni desmentido de don Jiménez Espriú, ni de nadie. Ahora sí, enmudeció el palenque.

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