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Diosito nos lo conserve / La Feria

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Sr López

 

Antier hizo un año que el Trump NO ganó la votación de los ciudadanos para presidente de los EUA, pero sí la elección al cargo (cosas de allá, el tipo quedó 3 millones de votos debajo de la no tan santita Mrs. Clinton, pero obtuvo más votos en el Colegio Electoral -gracias al votante latinoamericano, según analizó el “Pew Research Center”, no se le olvide- y se quedó con la chamba).

 

Un año ya y -por más que la prensa mundial (y tenochca), predijo el Armagedón-, no pasó nada (aparte de majaderías, malos modos y tuitazos explosivos, nada consigue, es más inútil que la letra H).

 

El Trump de todos tan apreciado, es la prueba viviente de que la democracia no es garantía de nada (antes, Hitler sembró serias dudas porque ése también llegó legalito al poder).

 

Pero que no nos gane el hígado: no todo está mal en su ejercicio. La economía ha repuntado; la bolsa de Wall Strett va a la alza; los indicadores Dow Jones, S&P500 y Nasdaq100, también; y disminuyó el desempleo (poquito, el 0.5%, pero bajó; aunque va a estar difícil que logre lo que Obama, quien en su segundo periodo  consiguió disminuirlo del 8% al 4.2%). Claro que algo ha ayudado a esos resultados la industria bélica yanqui a la que le ha ido muy bien gracias al discurso de bravucón de barrio bajo del Trump, pero muy bien:

 

La Boeing ha subido su valor accionario un 90,97% (!) porque, tan simpáticos ellos, aparte de fabricar aviones comerciales, hacen los bombarderos B-52 y los helicópteros de guerra Apache y Chinook; por su lado, la Lockheed Martin, fabricante de aviones caza y helicópteros de combate, creció el 33%; y en promedio, la industria y contratistas militares han crecido casi el 40%. Nada mal. Si consigue el tal Trump sacar de sus casillas al gordito de Corea del Norte (que está como para meterlo a una tómbola), y empieza una guerra, los de la industria militar se van a tatuar en los dos brazos corazones flechados con la leyenda: “I love Trump” (Obama los trajo a rienda corta y disminuyó el gasto militar… luego por qué no lo quieren).

 

De cualquier manera, igual, el  impresentable Trump es tal vez una de las mayores vergüenzas históricas de los EUA. Han tenido presidentes sabandijas, pero como éste, no. Por lo pronto con 16 acusaciones por acoso sexual; una grabación en la que cuenta que iba de mirón a los vestidores del concurso Miss Universo -que patrocinaba-, cuando estaban desvistiéndose las chamacas; y un video en que se jacta de meterle mano en sus partes pudendas a cualquier mujer que trabajara en su programa de televisión… y eso para ni mencionar su inmensa torpeza como mentiroso: el diario “The Washington Post” abrió un blog para verificar cada una de sus declaraciones (“Fact Checker”, “Checador de Hechos”), y lo han cachado en 836 declaraciones falsas o engañosas, cinco al día… se vaya a empachar (el “New York Times”, no está de acuerdo, su cuenta es de 1,318 mentiras… da lo mismo).

 

Don Trump, aparte de ponerse furioso si alguien menciona que tiene las manos chiquitas (sabrá el Creador que tiene el Donald en la cabeza), ha logrado en este año, ser el Presidente más impopular del que se tenga registro y bajar 89 sitios en la lista de la revista Forbes de los hombres más ricos del mundo (del 156 al 248), porque mientras él juega a ser el hombre más poderoso del mundo, perdió 600 millones de dólares (nomás le quedan 3,100 millones de dólares… hay que echarle a Slim, de mano grande y con 50 mil millones, para que se eduque).

 

Y, de remate, como adorno en la mera puntita del pastel: este 7 de noviembre, hubo elecciones y los demócratas lo arrollaron: perdió las dos elecciones de Gobernador (Nueva Jersey y Virginia), la ciudad de Nueva York, varias alcaldías, condados y congresos locales en los estados de Washington, Nueva York,  Florida, New Hampshire, Montana y el control de toda de la costa oeste. Dicen los analistas de la política de ese país, sabios ellos, que es una reacción del electorado en contra de Trump. Quién lo hubiera pensado.

 

Además de lo grata que es su presencia, es un gran inútil: hizo tres intentos por vetar la entrada de migrantes a su país y las tres veces fue bloqueada su “Orden Ejecutiva”, por los tribunales de su país. También trató tres veces de cambiar el sistema de seguridad social (Obamacare), y las tres veces lo mandaron a volar en el Senado (en el que tiene mayoría el que él cree que es su partido, el Republicano). No ha logrado sacar a los EUA de la OTAN ni pudo cambiar el acuerdo nuclear con Irán. Su amenaza de transformar hasta lo irreconocible el TLC, quedó en lo que siempre se supo que iba a ser, una renegociación… con Trump aguantando airadas protestas de industriales, agricultores y asociaciones de comercio de su propio país: sin TLC, se van a la quiebra. Movió cielo mar y tierra para frenar la industria automotriz mexicana y ha crecido como nunca antes, rompe récords de producción, exportación y ventas… a los EUA (reporte de la “Ward’s Automotive”). Y del muro en nuestra frontera… bueno, ya tiene unas muestras, eso sí.

 

La gran esperanza de Mr. Mano Chica es su reforma fiscal, que bajaría los impuestos a las empresas del 35% al 20% y a las personas físicas, escalonadamente hasta un máximo del 25%; y está tiene muchas posibilidades de ser aprobada, aunque le hagan algunos ajustes, lo que va a exhibir el que ha sido calificado por el exsecretario del Tesoro de Estados Unidos Larry Summers, como “(…) el error de contabilidad más escandaloso en un presupuesto presidencial en casi 40 años”, porque pronostica un aumento adicional de dos billones de dólares en los ingresos federales en los próximos 10 años, precisamente para financiar el recorte de impuestos y AL MISMO TIEMPO, destina los mismos dos billones a reducir el déficit fiscal; no se haga bolas: la misma lana para dos proyectos que suman el doble. ¡Ay, Donald!

 

En resumen: no ha conseguido cumplir ni una de sus promesas de campaña, no para de meter la pata y no nos ha hecho ningún daño.

 

Diosito nos lo conserve.

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