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De renuncias, renuencias y floreros / Galimatías

De renuncias, renuencias y floreros / Galimatías
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Ernesto Gómez Pananá

Nuestro sistema político -sus actores y sus instituciones- se forjó de la mano de vicios y excesos: quienes tenemos ya arriba de 45, podemos recordar a Arturo Durazo usando policías como albañiles en Zihuatanejo; a una primera dama cerrando un centro comercial para ella sola y llevando un piano de cola a todas las giras presidenciales; a un político añejo aterrizando su helicóptero en un arrecife, o a otro, de los jóvenes, utilizando el helicóptero oficial -vaya obsesión con los vuelos de helicóptero- para trasladar a su familia al aeropuerto y evitarse el engorroso trayecto de su casa al aeropuerto.

El servicio público durante décadas fue sinónimo de privilegio y prepotencia, y sus inercias tienen la fuerza de un tren -no precisamente maya- que es difícil detener: hace un par de días lo pudimos constatar una vez más. La escena, de no ser porque es real -patética y lamentablemente real- sería cómica, y deja en claro que hay cosas que se traen en el ADN y no cambian tan fácilmente: una funcionaria de primer nivel -secretaria de estado federal- aludiendo una “orden presidencial” para obligar a un avión comercial a retornar a posición de abordaje. La funcionaria en cuestión no pudo -o no quiso- esperar al siguiente vuelo ni reprogramar su viaje (seguro volaba para tomar decisiones de estado: atajar los incendios forestales, dictaminar viabilidades ferrocarrileras en la selva o salvar a la “vaquita amarilla”). Papelazo. No hay otra forma de describirlo.

El tren de la inercia, sin embargo, tomó un rumbo inesperado: la pasajera en comento renunció a su cargo reconociendo el error. Sean las razones que sean, se aplaude el hecho. Un acierto.

Pero antes de ésta, hubo otra renuncia en el gabinete guinda. Un ex panista, miembro de un gabinete de izquierda, denuncia políticas neoliberales de este gobierno de izquierda. Vaya ecuación.

En una florida carta, Germán Martínez aduce obstáculos financieros para transformar la institución a su cargo y achaca las limitaciones a la oficialía mayor de la Secretaría de Hacienda. Remata diciendo que no será un florero en el IMSS y por ello deja el cargo. El presidente le aceptó la renuncia.

Uno que se va por aducir incapacidades presupuestales. Otra que se va por exhibir incapacidades morales. Lo relevante es que llegó el momento de los primeros -y necesarios- ajustes. La opinión pública, particularmente la clase media empieza a demandar más resultados. Gobernar es complejo, dicen los que saben.

*Oximoronas:* “Funderelele y otros trucos de la lengua”, de Laura García Arroyo, por Editorial Destino. Un conjunto de ensayos sobre palabras raras, poco usuales, casi desconocidas. Samuelear, borborigmo, virgulilla. Uno lee lo que es y lo que ama. Altamente recomendable.

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