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De Primera Mano

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Rodulfo Reyes

Desde hace días las autoridades federales están insistiendo en que Tabasco ya está estabilizando la incidencia de COVID-19, pero los hechos muestran lo contrario. Hay datos duros para pensar que aún va a empezar lo peor.

El domingo 2, la Secretaría de Salud celebró que en 24 horas se haya registrado solo 11 contagios, lo cual constituía, según dijo en su comunicado al corte de las 14:30 horas, una jornada “de las más bajas” de los últimos días.

La dependencia comparó los 11 casos del sábado con los 82 del viernes.

Pero el domingo la triste realidad hizo añicos la esperanza atisbada, pues de un día para otro se rompió la barrera sicológica del millar de casos, al llegarse a mil 196 confirmados, 145 fallecimientos, 187 sospechosos y mil 306 negativos.

El pasado sábado se fragmentó la marca también del mayor número de casos registrados en un día. Nunca antes se habían alcanzado más de un centenar de casos.

Ayer domingo la tierra del presidente Andrés Manuel López Obrador estaba en segundo lugar nacional en incidencia por cada 100 mil habitantes, solo superada por la Ciudad de México, una de las urbes más grandes del mundo.

El dato es aterrador, si bien hasta antier el estado tenía también un dato alentador: había 71 por ciento de capacidad de camas para pacientes enfermos de coronavirus.

Esto es, a diferencia de otras entidades, en el Edén están libres siete de cada 10 espacios disponibles para quienes requieran hospitalización.

Desde la barrera de observador es muy fácil culpar del aumento galopante de la pandemia a las autoridades, pero hay elementos para suponer que la ciudadanía tiene mucha parte de la responsabilidad.

Las imágenes del jueves 30 de abril de negocios de pizzas de Villahermosa con grandes colas ocuparon sendos espacios en la conversación pública.

La población de Tabasco fue expuesta en medios nacionales como una de las menos cumplidas ante la recomendación de quedarse en casa.

Por más hambre que haya, es imprudente, por decir lo menos, que padres de familia llevaran a sus pequeños a esos negocios de comida para adquirir la promoción de los negocios con motivo de la celebración de los reyes de la casa.

Las redes sociales se dieron gusto subiendo memes de las largas filas en las pizzerías con el montaje de los negros que bailan con un ataúd que representa al COVID-19.

Y en otra parte de la ciudad, en tétrico desfile, las carrozas esperan turno en el acceso del Hospital de Alta Especialidad “Dr. Juan Graham Casasús”, el principal centro de atención a pacientes con COVID-19 en Tabasco, mientras otros carruajes salen de frente ya con su carga mortal dentro.

En la foto se aprecian cinco unidades apostadas en la puerta de ingreso al nosocomio por el lado del Periférico, en donde entran los proveedores.

Se distingue también que una minivan ya tomó la calle con destino a donde deben cremar los cuerpos: en el estado no está permitido enterrar a los fallecidos por coronavirus.

Además, la imagen que circula en internet muestra desierta esa concurrida vía de comunicación, y solo se aprecia un taxi amarillo, lo que hace más fúnebre la escena.

PARA SU INFORMACIÓN…

REAPARECIERON EN PÚBLICO ayer el gobernador Adán Augusto López Hernández y la secretaria de Salud, Silvia Roldán Fernández, después de haber permanecido en cuarentena desde el pasado 20 y 30 de marzo, respectivamente, por haber dado positivo a coronavirus. A ambos se les observó en buena forma física.

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