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Con quién andas… / La Feria

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Sr. López

 

Decía la abuela Elena, la paterno-autleca, que una prima suya, la tía Chalita (Gonzala, que pasó a Gonzalita y quedó en Chalita; menos mal), desde chica fue muy “inquieta” y sí, parece que sí: tuvo cinco hijas de tres maridos y un “querido”. De sus hijas, una a los 14 de edad, se fue con un capitán de artillería que pasó por Autlán; otras dos, han de haber sido anarquistas (en el pueblo les decían de otro modo), porque todos sus hijos los tuvieron sin trámite previo ante ninguna autoridad; la más chica se casó cuatro veces en seis años (récord que -modesta ella-, no registró en el libro Guinness); y la quinta vivía en Guadalajara con una bibliotecaria bigotona, muy simpática y buena gente. Ya vieja la tía Chalita, decía que era muy injusta la fama que tenían sus “niñas”, porque: -“Sólo dos no se me casaron bien… sólo dos”. Bueno, estadísticamente, no mentía

 

Le quedan cinco días al presente año. Rapidito se nos viene encima el 2018; a estas alturas, el siguiente año, vamos a tener casi el mes de haber estrenado Ejecutivo y ya serán historia la campaña, lo comicios, los sombrerazos posteriores (ante el INE y el Trife), así como las crónicas del juramento del cargo ante el Congreso del nuevo Presidente (con los jaloneos y soponcios que tan bien actúan los oposicionistas de siempre, egresados todos de la Academia de Indignados Profesionales, Sociedad de Responsabilidad Limitada).

 

Predecir quién será el triunfador de las elecciones presidenciales por venir es difícil, pero en sentido contrario, anticipar quien no será el ganador es fácil: el Pejecutivo Legítimo, salvador patrio autodesignado, no llegará a asentar sus republicanas posaderas en “La Silla”.

 

Si usted es uno de los no pocos partidarios, admiradores, simpatizantes o fanáticos del Pejehová, se le ruega no tomar lo anterior como excusa para decir de cosas de la señora López, que no tiene responsabilidad ninguna de lo que teclea este menda.

 

Sucede que don Pejeremías, en esta tercera vuelta en pos de la banda presidencial, está haciendo las cosas peor que antes, por lo que quedará ratificado como el mexicano con más experiencia en explicar cómo se le hace para no ganar aunque gane, que sí ha ganado, cuando menos a mi general Calderón, porque en 2006 la diferencia del 0.62% (243,934 votos de un total de 41 millones 792 mil  322 de boletas), con que lo dejaron en segundo lugar es tan cuestionable como la virginidad de la Tumbahombres, pero así es esto: no basta salir electo, hay que entrar a Palacio.

 

Como este su texto servidor, está suponiendo que usted es un buen discípulo del Pejesús, le suplica recapacite en algunas de las recientes decisiones y declaraciones de la luz que ilumina su camino (de usted), advirtiendo de antemano que es plenamente justo el alegato que antes ha hecho el Pejeremías sobre los que le han salido malos discípulos (Bejarano, Ponce, Ímaz, por no hacer una lista exhaustiva), pues, digo, si a Jesucristo, de doce apóstoles uno le salió rana, imagine las posibilidades de él que tiene miles. Eso se entiende…

 

Lo que ya se entiende menos, es que ande dando cobijo a personajes de los que según él, eran de lo menos presentable del albañal de la mafia del poder. Sin ganas de abrumarlo se mencionan unos cuantos nomás:

 

Lino Korrodi: el principal recaudador de dinero para don Chente Fox (creador de “Amigos de Fox”), de cuyos fétidos antecedentes políticos, lo limpió el Pejesús: “(…) todos los seres humanos merecemos una nueva oportunidad”, que es la versión tabasqueña de no echar la primera piedra.

 

Félix Salgado Macedonio, exalcalde de Acapulco, exsenador, exdiputado federal, quien declaró a Quadratín el 30 de octubre pasado, al ser nombrado coordinador de Morena en Guerrero: “(…) soy incorregible, soy impredecible, soy incalumniable, todo lo que digan de mí es cierto (…) cuando me dicen: Oye hay que corregir eso, y yo les digo: ¡Ay no manchen!, ahora a mis 60 años me quieren quitar todo eso, no pus no, yo ya estoy viejo, árbol que crece torcido jamás su tronco endereza”. A confesión de parte…

 

Marcelotzin Ebrard, exjefe de Gobierno del entonces D.F., que se fue del país para no enfrentar algunos detallitos por explicar de la Línea 12 del Metro, del que no se sabe de qué vivió en Europa y los EUA, durante su autoexilio (huida) de cinco años.

 

René Bejarano, El Señor de las Ligas, ya lavado de los pecados por los que fue expulsado del Edén perredista y del gobierno del Pejehová, fue recibido en el seno de Morena el 3 de septiembre pasado por la secretaria General del partido, Yeidckol Polevnsky (que ni se llama así), diciendo que era “muy bienvenido” (a uno no le crea, chéquelo en la prensa del día).

 

Esteban Moctezuma Barragán: exsecretario de Gobernación y exsecretario de Desarrollo Social en el sexenio de Ernesto Zedillo; coordinador de la campaña presidencial del tricolor Labastida Ochoa. Ese mero, ahora es de Morena (que pongan un letrero en la fachada de sus oficinas: “Se recibe cascajo”).

 

Se repite que antes, cuando le salieron malitos algunos de sus colaboradores, era injusto señalar al Peje por las faltas de otros. Pero, ahora él los está escogiendo igual que decidió los partidos con los que alió:

 

El Partido del Trabajo, fundado el 8 de diciembre de 1990 por iniciativa y maniobras de Raúl Salinas de Gortari (¡ajúa!), mangoneado por un mismo presidente -Alberto Anaya Gutiérrez-, desde entonces (27 años), señalado por muchas irregularidades sin explicar, entre ellas los 4 mil 634 millones de pesos para instalar Centros de Desarrollo Infantil por ubicar; partido que ha perdido y mantenido dos veces su registro nacional por falta de votos… ese le gustó al Pejesús para aliado en esta contienda por el bien de la patria.

 

Igual de impresentable, aunque por otras razones, que el Partido Encuentro Social (PES), instituto cuasi religioso fundado por un pastor pentecostal, conservador y opuesto a todo lo que predica el Pejehová, que está seguro de su triunfo porque a él no le aplica lo de dime con quién andas…

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