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Chipote con sangre / La Feria

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Sr. López

 

Tío Chabelo (Isabel de nombre), murió en olor de santidad (primo hermano de la abuela Virgen que casi se hincaba al verlo). Casado y con cinco hijos, franciscano de la Tercera Orden Seglar (Ordo Franciscanus Saecularis), lo enterraron con hábito y crucifijo entre sus manos cruzadas al pecho… sí, un santo, pero tía Manolita, su viuda, ya desde el velorio como que rejuveneció, le salieron chapas, se le notaba la alegría con que rezaba los rosarios y cuando una pía tía la reconvino diciéndole que llevara con decoro su duelo, respondió: -Es que estoy tan feliz de que se haya ido al Cielo…  -ya luego se fue sabiendo que con las más cristianas intenciones, eso sí, le había hecho garras la vida a ella y a sus hijos. El santo.

 

Usted está al tanto del magnífico prestigio mundial de José Mujica, ‘Pepe’, el ejemplar ex presidente del Uruguay (2010-2015), exguerrillero tupamaro, herido de bala seis veces (preso 14 años, de los que 11 estuvo en aislamiento), ¡ése!, el que siendo Presidente donaba el 90% de su sueldo, el que siguió viviendo en su granjita, usando su vochito, predicando las bondades de la austeridad: -“(…) soy sobrio, liviano de equipaje, vivir con lo justo para que las cosas no me roben la libertad” –lindo. Cuando terminó su periodo presidencial estaba en un 66% de popularidad  pero, ¿sabía usted que en la prensa de su país le han llamado un “vende humo”?… ¿sabía usted que su popularidad -al 11 de mayo de 2017, diario La Nación-, bajó al -2%? (simpatías a su favor, 42%, antipatías, 44%; resultado: -2%)… pues se fueron sabiendo cositas como las pérdidas ocultas de la entidad petrolera de su país, como los empleados de gobierno a los que se les pagaba el sueldo sin prestaciones sociales… o los tres libros ya editados en los que se afirma que un “grupo liderado por ‘Pepe’ hizo una serie de asaltos a comercios para financiar campaña electoral en democracia. Mujica y otros dirigentes tupamaros rechazaron las denuncias pero una fiscal está estudiando el caso” (sic, del diario y edición arriba citados). Cosas veredes.

 

Otro caso de un hombre de buenas intenciones: Neville Chamberlain, Primer Ministro de la Gran Bretaña de mayo de 1937 a mayo de 1940, creador de la  “política de apaciguamiento” con la Alemania nazi, cuyo poderoso enemigo político fue nada menos que Winston Churchill, quien en su famoso libro “Se cierne la tormenta” (ediciones Peuser, 1952, publicado ya terminada la Segunda Guerra Mundial, 689 paginitas), lo definió como “(…) un hombre recto, competente, bien intencionado”; lo que no es poco viniendo de un Churchill capaz de rajar un muro de concreto armado con una frase. Pues bien, este señor bueno, bien intencionado, en no poca medida facilitó el estallido de esa, la peor guerra que ha conocido el planeta, por bobo (que es adelantito de “bueno”); por creer que firmando un papel con Hitler (Acuerdos de Múnich, 30 de septiembre de 1938), iba a conseguir que los nazis se dieran por satisfechos invadiendo a Checoeslovaquia, cosa que don Neville justificó diciendo: “(…) sería terrible para nosotros prepararnos para una guerra motivada por un pueblo lejano y por gentes de las que nada sabemos”; en lugar de plantarle cara y asegurarle que de no respetar los tratados vigentes, iría a una guerra contra todo el imperio británico y sus aliados. Pero igual, al día siguiente -1 de octubre-, la prensa británica lo aclamó como “el hombre que traía la paz bajo el brazo”. Seis días después el 5 de octubre de 1938, cuando Chamberlain se presentó ante la Cámara de los Comunes, para defender el Acuerdo de Munich, la casi totalidad del Parlamento lo vitoreó, y ahí fue cuando brincó Churchill con otro de sus memorables discursos que terminó diciendo: “Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra… elegisteis el deshonor y ahora tendremos la guerra”, como fue. (Por cierto, este buen hombre contribuyó no poco al triunfo de Franco en España, al conseguir la neutralidad de Francia y negar el apoyo británico a la república española). Era un buen hombre, sin duda, honesto, competente, recto, legendariamente caballeroso… que costó a su patria 390 mil muertes y al mundo 61 millones (20 millones de soldados y 41 millones de civiles)… ¡ah, pero qué bueno era el señor!

 

El próximo 1 de julio vamos a elegir 3,326 cargos públicos (18,311 contando a los integrantes de los cabildos). Lo mero principal por supuesto es el Presidente de la república.

 

Las nada confiables encuestas publicadas insisten en que el Pejesús amorosito (otrora Pejehová tonante), va a la cabeza en las preferencias electorales.

 

Se le recuerda al respetable que el pasado 27 de abril, en dos mítines (en Orizaba y Córdoba, Veracruz), dijo el Pejecutivo “este arroz ya se coció”, dando por ganadas irreversiblemente las elecciones. Bueno, igual dijo “este arroz ya se coció”, el 18 de junio de 2012 (diario El Universal), cuando compitió con la coalición “Movimiento Progresista”, afirmando que las encuestas suyas de él, lo ponían arriba de un señor de nombre Enrique peña Nieto, por si le suena. Pero ese arroz se le batió y perdió por 3 millones 329 mil 785 votos (un indiscutible 6.63% que no se puede explicar por misteriosos algoritmos, ni robo de elección, por lo que aceptó que la gente no votó por él, porque “vendieron su voto”… será el sereno: el arroz no se había cocido).

 

Todo lo anterior es solo para recapacitar en que si don Peje de veras no es Lagarto, entonces estamos fruncidos, porque está rodeado (copado) por gente de ideas raras o radicales o de las dos (de Paco Ignacio Taibo II, pasando por la Padierna, hasta Esteban Moctezuma, bueno para un barrido o para un trapeado), con las honorabilísimas excepciones de siempre.

 

La otra posibilidad es que no sea sino un simulador, lo que está peor. Nada más piense en lo casi imposible de que un señor con su gran experiencia política no se haya dado cuenta de que en su equipo hay unos cuantos de atar.

 

Vote como quiera pero en esto, nadie responde chipote con sangre.

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