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Sr. López

 

El primo Pepe era inteligentísimo, en razón de lo cual su calificación habitual en todas las materias de la escuela, era 10 y raramente algún nueve. Pero, como usted bien sabe, era (es, porque vive), el más impresentable primo que tenerse pueda, gandalla ‘summa cum  laude’, con medalla de bribón, diploma de mendaz y banda de embaucador, varias de cuyas travesuras, aún las de muy chico, aparecen sancionadas en el Código Penal del entonces D.F hoy CdMx. Dadas sus prendas, la Primaria la cursó en nueve escuelas, la Secundaria en cinco, la Prepa (entonces era de dos años), en cuatro y la carrera (en la UNAM), la hizo en tres años: lo dejaron cursar segundo y tercero, cuarto y quinto, al mismo tiempo. Les urgía que terminara, darle su título y no volver a verlo.

 

Algo está muy mal cuando todo está bien y parece que está mal. No es trabalenguas.

 

Es muy desesperante, es como cuando el coche falla, arranca de milagro, al rodar el motor parece que tiene tuberculosis avanzada… y al llegar al taller, nada: todo en orden, arranca al toque, no le suena nada, rueda como sedita. ¿Le ha pasado?

 

El actual gobierno federal tendría que recapacitar: si todo está bien, entonces de dónde sale tanta crítica, no puede uno creer que haya una conspiración nacional y extranjera en contra de un gobierno que todo hace bien y no acepta errores en nada.

 

Inseguridad pública, salud y economía son tres de los más importantes temas. Al peladaje simplex ya no nos interesa que nos recuerden lo mal que lo hicieron los que se fueron, eso ya se da por sabido (y si los meten a la cárcel o los fríen en un perol de aceite a fuego lento, tampoco nos interesa; claro que habrá algunos que sus razones tendrán para clamar venganza, pero al tenochca estándar, eso no nos consuela: queremos ver resultados reales en la vida diaria, eso sí nos interesa).

 

En la mañanera correspondiente al 14 octubre del 2019, el secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, afirmó que se habían ‘estabilizado’ los índices de violencia y delincuencia: “(…) hemos logrado un punto de inflexión en la tendencia de crecimiento de los delitos dolosos (…) Hay un ligerísimo quiebre; nada, absolutamente nada que presumir; lo importante no es la dimensión del cambio, sino el quiebre en la tendencia de crecimiento de la percepción de inseguridad”, dijo. Bueno, al fin del año, percíbase lo que se perciba, resultó que se batieron todos los récords de homicidios en la historia del país desde que se lleva registro de esto, hace 22 años: más de 36 mil asesinatos (32 mil 765, hombres y 3 mil 752 mujeres). Efectivamente: nada de qué presumir.

 

Pero, a la par, se insiste en que la estrategia es la correcta, ‘abrazos no balazos’ y la Guardia Nacional correteando migrantes (en lo que les construyen cuarteles).

 

En esa mañanera, el Secretario de la Defensa Nacional informó por su lado que el combate contra el ‘huachicol’ logró reducir el promedio diario de robo de combustible de 74,000 barriles diarios en diciembre de 2018 a 4,000 en septiembre de 2019; esto es, 70 mil barriles diarios que ya no nos roban… y no, con la pena, pero no. Mire usted (con las cifras de Pemex):

 

En los últimos cinco meses de 2018, se reportó la venta diaria promedio (diesel y gasolinas) de 1’019,620 barriles diarios. En el 2019, primer año de la 4T, de enero a junio, las ventas en lugar de subir los 70 mil barriles que ya no nos roban, bajaron a 996,120 barriles diarios. Algo anda mal, fatal, grave. Para mentir y comer pescado… la prensa nacional ayer papaloteó reportes de Seguridad Física de Pemex: en Tlahuelilpan, Hidalgo (donde fue aquella terrible explosión del 18 de enero de 2019, tragedia con 137 muertos, asados en huachicol), las tomas clandestinas crecieron más del mil por ciento (el 1,050%); de enero a septiembre de ese mismo año del Triunfo Contra el Huachicol, conforme al mismo reporte de Pemex, en Tula creció el 2.6%; en los límites de Puebla y Veracruz, el 21.7% y en otros municipios más, aumentó, no disminuyó (‘¿y las pipas, apá?’). Y el robo de gas, también aumentó ¿o Seguridad Física de Pemex es fifí?

 

En salud pública, ya aburre la danza de cifras con las que se nos intenta convencer de que todo está bien, pero tan bien, que dan ganas de enfermarse. Las quejas han de ser por ganas de dar la lata, pero el IMSS no anda bien, y el Insabi, tampoco. El desabasto de medicamentos no lo inventa la gente por el gusto de vociferar. El cobro de cuotas de recuperación es una realidad. Se hicieron cambios al golpe a algo que tenía defectos, pero funcionaba. ¿No hubiera sido mejor hacer las cosas con algo de orden?, oyendo a los expertos que -todos-, vaticinaron el despelote en que está el Insabi. Urgía desaparecer el Seguro Popular… hubieran empezado a la mexicana, nada más cambiándole el nombre. Pero, en fin: IMSS e Insabi están muy bien, son calumnias de conservadores y resistencias de malandrines (explicación ya muy deshilachada).

 

Estamos en enero de 2020. Si esto sigue igual dentro de 12 meses, no hay mafia del poder que lo justifique, ni resistencia al cambio que lo explique. Los sexenios se van muy rápido. Seis años no dan para cambiar completamente un país, ninguno. Habían de ponerse serios los del gabinete, morenos y similares. Con dejar de darle escobazos al panal y aplicar bien las leyes que ya tenemos, pasarían a la historia con estrellita dorada en la frente. En fin, ‘flatus vocis’. 

 

Y por cierto, se me andaba pasando: la economía quedó en cero crecimiento. De este tema ya no se habla. Se supone que estamos felices, felices, felices. La idea es que no nos importa el dinero, nos divertimos mucho, nos queremos en serio y todo va bien, muy bien (el Presidente ‘dixit’). Y si se habla de esto, ya no se llama recesión sino estancamiento, está bien, pónganle como quieran, pero cero es CERO.

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