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¿Bandwagon o Aire de la Rosa de Guadalupe? / Polígrafo Político

¿Bandwagon o Aire de la Rosa de Guadalupe? / Polígrafo Político
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Darinel Zacarías

Por eso a veces tengo dudas, ¿No será un tal Judas el que le enseñó a besar?
Joaquín Sabina

En Chiapas el llamado bandwagon formó parte de la teoría político electoral. El arrastre del Movimiento de Regeneración Nacional se vino en cascada. Vaya, en efecto dominó.
Varios candidatos se beneficiaron al cambiarse de color y lógicamente de bando. El efecto bandwagon es peyorativamente llamado comportamiento gregario o de arrastre, es asociado en la historia política como “El carro que lleva un circo u otro espectáculo”.
Ese sesgo cognitivo que irradió Andrés Manuel López Obrador  sirvió de garrucha para que muchos políticos y no políticos hayan resultado ganadores para desempeñar cargos de elección popular. Ejemplos, hay muchos.

Ese término anglicista se puso de moda, los votantes se dejaron guiar por los resultados que a diario arrojaban los ejercicios de las encuestas. La algoritmia electoral siempre colocó al Peje, como el ganador.

Muchos cansados quizás del hartazgo y otras acciones más, se dejaron extasiar por ese efecto y sin analizar racionalmente o sin examinar los méritos de un candidato en particular, aplicaron el juego psíquico del seis de seis.

Sin embargo hay que decirlo, también se dio lo contrapuesto al bandwagon.  Y fue el llamado efecto Underdog, que significa rechazo. Ahí precisamente, entró los partidos que causaron hartazgo.

Y así podrían los intelectuales poner nombres y apelativos rimbombantes a los efectos que sufrió el escenario electoral en el país y en Chiapas, sin embargo la idea central es que muchos políticos guardaron institucionalidad, lealtad y firmeza a un proyecto.

Otros más, sin rubor ni empacho, mutaron de ideales y colores. Se subieron al vagón de moda y hoy brincan de contentos.

En Chiapas el desenlace de esta fábula siempre la supo el alquimista. Nada se movía en Chiapas, sin que él diera luz verde. Lo demás, ya es de dominio público.

La fortaleza de grandes políticos en Chiapas cayó en cascada. Fueron derrotados por perfectos desconocidos. A muchos ni los conocían ni en la cuadra donde habitan, por eso es que el fenómeno del Peje, fue una aplanadora electoral.

Si les queda duda, revisen la alineación que traían los partidos fuertes, como el PVEM: Esaú Guzmán,  Carlos Penagos, Enrique Zamora, Matilde Espinoza, Carlos Enrique Álvarez, Lupita García, Carlos Martínez, César Ramírez,  Rubén Peñaloza, etc.

Queda muy claro que Andrés Manuel López Obrador impulsó un efecto arrastre que benefició a todos los abanderados de Morena.

Todo el juego electoral en Chiapas, se jugó bajo esta lógica. Técnicamente hablando, no parece haber, otra explicación.

Coloquialmente hablando, a muchos candidatos les pegó el efecto del aire de la rosa de Guadalupe.

De ser perfectos desconocidos hoy tratarán de demostrar que no serán rehenes de esa mafia de poder, que tanto criticó su Sensei.
¿Quién dijo que tengo sed?

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